La pagina web de "Ataxia y atáxicos" (información sobre ataxia, sin ánimo de lucro) es: http://www.ataxia-y-ataxicos.es/


miércoles, 26 de julio de 2017

11- Villanueva de Odra (La cofradía de la Vera Cruz)

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A. Cibrián), paciente de Ataxia de Friedreich.

Ver capítulos anteriores de esta serie:
Villanueva de Odra (I parte) // 2- Villanueva de Odra (la iglesia) // 3- Villanueva de Odra (edad moderna) // 4- Villanueva de Odra (población, y despoblación) // 5- Villanueva de Odra (Ermita de La Magdalena) // 6- Villanueva de Odra (Ermita de Santa Brígida) // 7- Villanueva de Odra (Ermita de San Roque) // 8- Villanueva de Odra (Plaza, y fuentes) // 9- Villanueva de Odra (Sagrado Corazón) // 10- Villanueva de Odra (Datos de archivos parroquiales)

Notas previas:
1- "Villanueva de Odra es la población rural donde nací, en el año 1954... y, salvo los cursos que estuve en internados durante mi época de estudiante, he vivido hasta mis 61 años. Actualmente, resido en la ciudad de Burgos...
2- Recuerdo que de niño, los habitantes de los poblaciones vecinas "nos machacaban" con la broma de que Villanueva "era el pueblo de las tres mentiras: ni era villa, ni era nueva, ni era de Odra". Tenían razón... en las tres cosas además... pues lo "de Odra" no denota posesión, sino situación a orillas de río Odra...".


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En uno de los capítulos anteriores de esta serie, basado en datos de los archivos parroquiales, reseñaba que en el año 1653 ya había, bajo control parroquial, en Villanueva de Odra, una Hermandad de la Vera Cruz... o sea, lo popularmente conocido en el pueblo como 'la cofradía'.

Ignoro si existe algún manuscrito sobre su fundación, sus normas de funcionamiento, o su desarrollo a través de casi cuatro siglos de existencia... algo que pudiera aportar datos a la historia sobre Villanueva de Odra... Lo cierto es que esta institución, a pesar de la brutal despoblación sufrida, paradójicamente, aún continúa en funcionamiento. Yo diría que, más que religiosidad, y quizás, incluso la tradición, en el fondo late un poso de reminiscencias: "Quiero ser cofrade, porque también lo fueron mi padre y mi abuelo". Varios de los nuevos cofrades viven en la ciudad y son hijos de quienes emigraron del pueblo en la década de los años 1960.

Muy atrás quedan los años donde, según dicen, se subastaba el poder ser portador de una imagen (paso proccesional): O sea, había que entrar en una subasta pública y pagar más que los demás para llevar a hombros un paso en la procesión de Viernes Santo. Hoy entre todos serán los justos para sacar las imágenes en procesión... y quizás hasta el cura no pueda venir, porque tiene muchos pueblos a su cargo... no importa... la procesión saldrá adelante... como se pueda.


Recuerdo que en mi infancia a los niños nos daban para llevar en la procesión una de las siete palabras. En realidad, imaginación no faltaba, eran pancartas con carteles clavados en una cruz, donde podían leerse las famosas palabras de Cristo. O, te daban para llevar uno de los numerosos faroles (esta larga procesión, por entonces, comenzaba al anochecer), si ya eras mayorcito... Y lo que te dieran, había que llevarlo con rigurosa disciplina: algún cofrade (vestían túnicas moradas) tenía "malas pulgas"... Y también recuerdo "las verónicas" (dos jóvenes enlutadas) que llevaban de la mano a los "angelitos" (dos pequeños niños vestidos de ángeles... con alas)... y la otra Verónica (la señora Basilisa... que limpiaba el rostro de la imagen de Jesús con la cruz acuestas, en no recuerdo qué estación)... todo en el misterio de la noche... con los cantaridos penetrantes (que erizaban la piel) de las mozas cantando el calvario...

¡Ah, sí, ese día no se tocaba las campanas! Divertimento añadido: jueves, viernes, y sábado, de semana santa, los niños, con gran estruendo, pregonábamos los actos religiosos tocando carracas y matracas.

Acabada a la procesión, entre charlas y bromas, había un ágape (pan, escabeche, vino, y aceitunas) en la segunda planta de la "Casa de la Cofradía" (en la actualidad, dicha casa ya no existe... la derribaron por amenaza de ruina... aquello ahora es un solar). Y a los niños nos daban una peseta como propina por nuestra aportación procesional.

La costumbre del ágape tras la procesión, sigue vigente. Supongo que el menú habrá mejorado... por lo menos no será tan rígido. No lo sé... hace casi 40 años que no voy por allí. Mi inasistencia se debe estrictamente a dificultades de salud: Nunca he tenido un mal rollo con ningún otro vecino del pueblo... y espero morirme sin tenerlo...

Seguidamente, pego un texto mío sobre este tema, pero antes advierto no haberlo escrito con el fin de historiar nada, sino de relatar algo ameno con cierta dosis de humo:

"El cisma del burro" (Blog "Ataxia y atáxicos", 25 de marzo del 2013).

Seamos, o no, creyentes, y aunque cada cual pueda vivir estas fechas a su manera, hoy comenzamos la llamada Semana Santa. Si bien, conectándola con el punto de vista religioso, voy a contar una anécdota humorística. Por supuesto que, con mi historia, no pretendo herir a nadie a causa de su ideología religiosa. Y, por otra parte, ni siquiera sé lo que hay de verídico en cuanto voy a narrar. Me lo han contado hace poco. Sucedió hace más de un centenar de años, y no queda nadie para preguntar. ¡Si al menos, viviera mi abuelo... tal vez supiera aclararme algo! Pero ya hace 19 años que falleció.

Desde mi punto de vista actual, esta irrisoria anécdota tiene bastante sentido, pues contesta a una pregunta que nunca tuve necesidad de hacerme... porque siempre lo vi así... y lo acepté con toda la naturalidad del mundo. Por ejemplo, nadie se pregunta por qué el sol cada mañana sale por el éste... o por qué la vaca tiene cuernos. Siempre lo vio así... y eso le basta para no cuestionarse nada al respecto.

En esta pequeña población (Villanueva de Odra) había, y sigue habiendo, una Cofradía, llamada de la ‘Vera Cruz'. En mi familia paterna (la materna no es de aquí), no había cofrades, pero asistían con total regularidad a los ritos y a las procesiones de Semana Santa. Yo esto siempre lo vi así, y no necesitaba darme una razón para que no lo fuera. Desde luego el baremo religioso no hubiera explicado absolutamente nada: En mi familia había curas y monjas... y, sin embargo, no cofrades.

La Cofradía, entre otras cosas, poseía cuatro o cinco imágenes (lo conocido como pasos de Semana Santa)... dos pequeñas fincas agrícolas... y una destartalada casa (hoy ya no existe), llamada así ‘la casa de la Cofradía'. Tal casa estaba situada en un extremo del pueblo, pero, a la vez, una zona céntrica para nosotros los niños: Aunque, como si fuera en plataformas distintas, estaba muy cerquita de las escuelas y de la iglesia. Por tal motivo, el de hallarse en distintos planos, a pesar de la cercanía (sólo unos metros), los niños íbamos poco por allí.

La torre del campanario de la iglesia era utilizada como frontón de juego de pelota... y ésta se rodaba allá con frecuencia. Pero yo nunca bajaba a buscarla. Aunque aún no tenía Ataxia de Friedreich, no era ágil. Lo otros niños se lanzaban por aquella pendiente a toda velocidad. La pelota, dando saltitos, llegaba hasta el río. De todas formas, yo estaba solamente de mirón: No jugaba, porque me era imposible golpear con la mano una pequeña pelota en movimiento.

Aquella casa sólo la abrían durante los últimos días de Semana Santa. Los niños decían: "Vamos a rezar una estación". Íbamos. Yo no sé lo que rezarían los demás, porque ya salían nada más entrar. Yo no me quedaba en aquel lúgubre lugar, por supuesto. ¡Cualquiera se quedaba allí solo! Era bastante tétrico para un niño. Lo describo: La entrada exterior de la casa daba acceso a un portal con dos puertas interiores. La de la izquierda llevaba a una especie de capilla oscura. Si, tenía dos ventanas, pero estaban totalmente cerradas. A la izquierda había una fila de bancos (para unos 40 fieles)... al fondo una mesita con una cruz y dos velas encendidas, simulando un altar... y en el pasillo sobre otra larga mesa un ataúd de cristal con una imagen de Jesucristo (era el paso procesional llamado ‘El Santo Entierro')... y varios velones encendidos, simulando la velación de un cadáver.

La otra puerta interior daba a una escalera muy poco oblicua, para subir al segundo piso, que, sin tabiques, ni muebles, ni cuados, ni pinturas en las paredes, era un salón... donde alguna vez se hacía teatro... Y aquí viene el origen del pequeño cisma: Para determinada escenificación se necesitaba un burro. Y unos quería subir un burro al piso superior.... y otros decían aquel era un lugar sagrado... y allí no podía meterse burros. Discutieron... y varios cofrades abandonaron la Cofradía.

Y yo me pregunto: ¿Qué tenía aquel lugar de sagrado? ¿Por estar encima de la presunta capilla? ¿Y cuántos aguerridos mozos se necesitaba para subir un burro por aquella pingada escalera? ¿O le pensaban anestesiar para que no soltara coces? ... Bueno, brutos sí eran, pero no tontos: Lo más probable es que pensaran desmontar la escalera, de forma provisional, y, por el hueco de la misma, subir al burro, mediante poleas.


(Continuará).

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lunes, 24 de julio de 2017

Niveles de microARN's en sangre pueden diagnosticar la ataxia de Friedreich y los pacientes con insuficiencia cardiaca, según un estudio

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Joana Fernandes, PHD ... para "friedreichsataxianews.com" ... (para ver el original, en inglés, pinchar en el enlace "fuente" ... al final del artículo).
(Traducción al español de Miguel-A. Cibrián).

18 de julio de 2017.


Siete microARN's circulantes en la sangre pueden servir como biomarcadores ayudando a los médicos a diagnosticar la Ataxia de Friedreich, según los resultados de un estudio reciente... Los altos niveles de una de estas moléculas, llamada miR-323-3p, también tienen potencial para identificar a los pacientes con cardiomiopatía asociada a la enfermedad (insuficiencia cardíaca), informan los investigadores.

Su estudio, titulado: "Circulating miR-323-3p is a biomarker for cardiomyopathy and an indicator of phenotypic variability in Friedreich’s ataxia patients"(El circulante miR-323-3p es un biomarcador para cardiomiopatía e indicador de la variabilidad fenotípica en pacientes con ataxia de Friedreich), ha sido publicado en la revista 'Scientific Reports'.

Los microARN's son pequeñas moléculas de ARN que funcionan mediante la regulación de producción de proteínas. Se unen a una molécula de ARNm (una transcripción de información codificada de ADN necesaria para producir una proteína) para bloquear la producción de una proteína determinada. Un microARN puede unirse a muchas moléculas de mARN (ARN mensajero) diferentes, haciendo a los microARN's poderosos reguladores de la expresión génica y producción de proteínas.

Los microARN's se producen dentro de las células, pero algunos se liberan en fluidos, como la sangre. Debido a que estas moléculas son altamente resistentes a la degradación, los microARN's circulantes pueden ser candidatos ideales en la búsqueda de biomarcadores ayudando a identificar ciertas enfermedades.

Utilizando muestras de sangre y modernas técnicas de secuenciación, los investigadores identificaron un grupo de 164 microARN's que se expresaron de forma diferente (a distintos niveles de actividad) en 25 caucásicos (raza blanca, u origen europeo) con Ataxia de Friedreich -incluyendo ocho pacientes (32 por ciento) que también tenían cardiomiopatía-, comparándolos con 17 controles sanos.

De estos miARN's con expresión alterada entre los pacientes y el grupo de control, siete tenían mayores niveles de expresión en los pacientes. Estas moléculas se denominaron miR-128-3p, miR-625-3p, miR-130b-5p, miR-151a-5p, miR-330-3p, miR-323a-3p, y miR-142-3p.

Un análisis posterior demostró que miR-323a-3p fue significativamente mayor en los ocho pacientes con cardiomiopatía asociada a la Ataxia de Friedreich en comparación con los otros pacientes. De hecho, los investigadores observaron una fuerte asociación entre altos niveles de miR-323a-3p y cardiomiopatía.

"Nuestros resultados abren nuevas vías para desarrollar terapias, más personalizadas, centradas en los síntomas específicos de los pacientes", escribieron los investigadores. "Identificamos siete miRNAs, todos ellos asociados con mecanismos moleculares clave subyacentes en la fisiopatología de la enfermedad. Hemos encontrado que miR-323-3p es un candidato biomarcador para el diagnóstico de miocardiopatía en pacientes con Ataxia de Friedreich".

"Para maximizar la probabilidad de detectar el inicio o la progresión de la miocardiopatía, se sugiere la combinación de procedimientos estándar de diagnóstico cardíaco con el uso de microARN's circulantes", agregaron los investigadores. "Este enfoque podría proporcionar más información clínica para evaluar la progresión de la cardiomiopatía en los pacientes de Ataxia de Friedreich".

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Aclaración: 'Friedreich's Ataxia News' es estrictamente un sitio web de noticias informativas sobre la enfermedad. No proporciona consejo médico, diagnóstico, ni tratamiento. Su contenido no pretende ser sustituto de la opinión médica... Siempre, busque el asesoramiento de su Dr. ante cualquier cuestión respecto a la salud... Nunca ignore los consejos médicos, o demore en buscarlos debido a algo que haya leído en este sitio web.

Fuente, en inglés: https://friedreichsataxianews.com/2017/07/18/microrna-levels-in-blood-may-be-markers-of-friedreichs-ataxia-and-patients-with-associated-cardiomyopathy/

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domingo, 23 de julio de 2017

Una ventana a mi mundo (libro de Adeli Gutiérrez Padilla, paciente de ataxia)

Acabo de leer el segundo libro de Adeli Gutiérrez Padilla, paciente de ataxia por derrame cerebral, de Vélez-Málaga.


Aparte de que me ha gustado la lectura, no voy a decir más... por tener dificultades para teclear. Dejo que la autora os lo diga, insertando aquí una copia en imagen de una parte de la 'introducción' al libro:


El importe de ventas del libro, con fines de investigación en ataxia, está cedido a la Federación Española de Ataxia, FEDAES. Para adquirirlo, acudir al e-mail que consta en el gráfico, o contactar con Adeli a través de Facebook, en: https://www.facebook.com/adeli.gutierrezpadilla


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viernes, 21 de julio de 2017

5- Mi voz (disartria)

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich.

Nota:
Aunque en mi página web figura una sección llamada "autobiografía", nunca fue escrita como tal... sino que fue una compilación de artículos escritos con anterioridad.
A dicha compilación, o llámese autobiografía, he añadido, con posterioridad, escritos a medida que me han ido surgiendo, o he tenido un huequecito de tiempo libre para añadir temas relativos a mi compleja existencia.



En este blog, ahora, voy a editar una serie de cinco capítulos, bajo el tema 'Mi voz', que han sido los últimos en ser incorporados a mi llamada autobiografía.

Para ir a la serie completa (los 5 capítulos), pinchar en http://www.miguel-a.es/BIO/MIVOZ-PP.htm

... Mi amigo llegó al pueblo, ya licenciado, antes de la llegada del paquete enviado... A los pocos días, recibí una carta de Correos de Burgos, diciéndome que habían interceptado un paquete a mi nombre, que contenía un radio-cassette nuevo, y que para entregármelo tenía que presentar la correspondiente licencia de importación... o, de lo contrario, lo devolverían al remitente... Y muy atentos, me dieron la dirección de la Aduana en Burgos donde solicitar la tal licencia de importación.

Y fui a solicitar dicha licencia de importación. El episodio de la aduana es de lo más absurdo y surrealista que le puede ocurrir a alguien... una de esas cosas, aparentemente, inexplicables, que a veces ocurren en la vida. Y es inútil buscar explicación. No la hay... O si la hay, está más enrevesada que un rompecabezas... o es tan sencilla, que no cabe en nuestra complicada mente.

La aduana de Burgos (Burgos no es una ciudad fronteriza) era un edificio antiguo, pero bien conservado... con amplios pasillos, y techos superaltos. La gran puerta exterior estaba abierta de par en par... pero dentro no se veía a nadie... ni conserje, ni clientes, ni nadie a quien preguntar... ni un letrero indicativo... nada... Parecía desierto. “¿Estarán en obras? ¡Pero si no hay ni polvo que así lo indique!”. Cuando ya iba a irme, abrí una puerta, y vi un solitario funcionario en su escritorio a final de una enorme sala.

¿Quién era? ¿Qué cargo tenía? No lo sé. Por más que lo intenté, no saqué nada de aquella conversación con él. Más bien, hablé yo solo. Él parecía semimudo. Lo más coherente que dijo es que aquella licencia de importación no se daba a personas particulares, sino a empresas. Me ofrecí a pagar las tasas aduaneras que fuesen necesarias. Le conté la situación con pelos y señales, y le pedí una sugerencia de solución. Nada. Inútil. Era como si nada de cuanto dije, fuera con él... como si no me escuchara... solamente me miraba y remiraba.

Me fui triste y decepcionado... sin entender nada. “¡Vaya pijo de funcionario!”. Y me fui sin siquiera despedirme... Ni dar las gracias. ¿De qué podía dar las gracias...? E intenté animarme: “No pasa nada.... ¡sólo son 14.000 putas pesetas las que debes dar por perdidas!”.
Y escribí a Correos: “He estado en la aduana, y me han dicho que la licencia de importación no se la dan a personas particulares, sino a empresas. Estoy dispuesto a abonar a correos el sobrecosto correspondiente a las tasas aduaneras. Sin embargo, para que no pierdan el tiempo en devolver el paquete al remitente, les aviso de que éste era un recluta que ya no vive allí: ha sido licenciado, y ha regresado a la península”.
En Correos sí entendieron mi carta: Cerraron el paquete, y me enviaron el radio-cassette a mi domicilio, sin pedirme absolutamente nada en concepto de tasas aduaneras, ni por ningún otro concepto.

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Una tarde al llegar casa, estaban mi madre y mis hermanas cantando en la cocina. Al entrar yo, hicieron un silencio sepulcral. Era una trampa para que soltara mi rollo. En realidad, no estaban solamente cantando, sino grabando con el radio-casette sus propios cantares... y la grabadora seguía su curso... y yo soltaba mi rollo... sin enterarme... y ellas me tiraban de la lengua para que siguiera hablando... y grabándose mi voz.

Cuando escuche mi voz, “¡la puuuuuuta leche!“... Mi habla era casi idéntica a la del hombre a quien cedí la vez en el hospital para ir al escáner a Pamplona... presunto ataxico por accidente de tráfico (caída de una bicicleta... con lesión cerebral... él decía que lo atropelló un coche... pero, del que nunca se supo, ni nadie lo vio, ni quedaron rastros por ninguna parte)... Yo no sabía que tuviera anomalías en mi voz. Ni siquiera sabía que existiera la palabra 'disartria'. Creía que mi habla era completamente normal. O sea, que me quedé acojonado.

Entonces entendí el suceso de la aduana: Tal vez, aquel funcionario (probablemente de alto rango) ni me escuchara, ni me creyera. Me miraba y remiraba. Posiblemente, estaba pensando que en su oficina se había colado, sin citación previa, un “jodido” borracho, o drogadicto. Hasta es posible que estuviera aterrado, pensando que el tal borracho, o drogadicto, pudiera ponerle una navaja al cuello... o pegarle dos tiros, y dejarle frito en aquel solitario despacho. Y no era solamente el habla... él me había visto caminar tambaleante los cuatro metros existentes entre la puerta de la sala y su escritorio... ¡Qué cosas más raras tiene la vida...!.

- FIN -.

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jueves, 20 de julio de 2017

4- Mi voz (el radio cassette)

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich.

Nota:
Aunque en mi página web figura una sección llamada "autobiografía", nunca fue escrita como tal... sino que fue una compilación de artículos escritos con anterioridad.
A dicha compilación, o llámese autobiografía, he añadido, con posterioridad, escritos a medida que me han ido surgiendo, o he tenido un huequecito de tiempo libre para añadir temas relativos a mi compleja existencia.



En este blog, ahora, voy a editar una serie de cinco capítulos, bajo el tema 'Mi voz', que han sido los últimos en ser incorporados a mi llamada autobiografía.

Para ir a la serie completa (los 5 capítulos), pinchar en http://www.miguel-a.es/BIO/MIVOZ-PP.htm

... El año anterior, mi vecino, y mejor amigo, había sido llamado filas al servicio militar obligatorio... a Tenerife. Ese hecho puede parecer insignificante, pero, indirectamente, tuvo gran repercusión en mi vida social: En mi tiempo libre y días festivos, desde que se fue, me encerré en casa. Son las verdades o mentiras que, en estas situaciones degenerativas, se dice uno cuando está falto de confianza en los demás y en sí mismo: “¿Para que coño voy a salir si ellos están mejor sin mí, y yo sin ellos?. ¡No quiero ser una carga para nadie!”.

Y, por supuesto, la partida de mi amigo también influyo a la hora de embarcarme en las antes citadas oposiciones: rellenar un vacío en mi tiempo. Si bien, ése es un tema complejo de explicar, y más aún de entender, a no ser que el lector se sepa ponerse en el punto de vista de alguien que, erróneamente, piensa que se le va vida.

El auténtico objetivo de la presentación a estas oposiciones era demostrarme a mí mismo mi valía, en momentos de desmoronamiento total de ánimo. Citar cualquier otro fin, sería un sinsentido. Aprobar era muy difícil, puesto que las plazas eran menos de un 1 por ciento de los aspirantes... pero ni siquiera aprobando, yo tenía la más mínima opción de tomar posesión del cargo: Nunca hubiera superado el certificado médico exigido antes de acceder al empleo: puesto que no me había presentado por el turno de discapacitados (si tal opción hubiera existido en aquel tiempo). Aun así, en mis condiciones, no hubiera tenido ganas de salir de mi familia, y enfrentarme a lo desconocido. Mi trabajo era malo, pero lo tenía, y hasta me gustaba.

Sobre el examen de las oposiciones: (copy-paste de otro capítulo de mi autobiografía):

”El examen de las oposiciones me salió fatal. De nada sirvió mi inteligencia y mi buena preparación. Todos mis planes quedaron por los suelos. La primera prueba era un dictado donde contaba ortografía y caligrafía. Yo era bueno en ortografía, pero malo en caligrafía si me hacían correr, pero suficientemente bueno (había sido muy bueno) si lo hacía muy despacio. Por tanto, según mis planes, tomaría apuntes y, luego, aunque tuviese que desquitar tiempo a otras cuestiones, como las matemáticas, lo pasaría a limpio.

Mis ideas quedaron sistemáticamente destrozadas: no se admitía lápices ni gomas, sólo plumas o bolígrafos, y el papel era único, no podía utilizarse ningún otro como borrador... en el margen debían constar hasta las operaciones aritméticas realizadas. Aquella medida era como si premeditadamente hubiesen adoptado tácticas contra mis posibles estrategias.

No quise correr en el dictado, en beneficio de poder hacer una mejor caligrafía. Mi nueva táctica consistía en escribir algunas palabras dejando huecos para adivinar las otras una vez acabado el dictado... pero con el nerviosismo del momento, no acerté a recomponer el texto. Se me olvidaron la mitad de los datos.

Además, yo nunca tuve dificultades con las matemáticas, incluidos los sistemas de ecuaciones y las ecuaciones de segundo grado, pero no fui capaz de coger el problema que se dictó de palabra. Por la cara de los otros examinandos, creo que fue una incomprensión general. Las incesantes preguntas individuales sobre el enunciado del problema, fueron inútiles, y acalladas de forma tajante: " - Aquí no se repite nada, ni se dan explicaciones".

Esa duda sobre la incomprensión general respecto al enunciado de la prueba matemática, me quedó asegurado en los comentarios de la salida de los juzgados de la plaza de Castilla, en Madrid, lugar del examen. Nadie había entendido nada, y para todos faltaba algún dato en aquel problema. O sea, que ése no fue despiste mío...

En geografía y en historia creo que respondí bien, como también lo hice en los temas judiciales. Con tres temas fallados de seis, creí absurdo esperar a puntuaciones para saber si tenía derecho a una segunda convocatoria, y me vine inmediatamente a Burgos a continuar ingresado en el hospital.

Jamás me interesé por saber de mi puntuación. Di el caso por cerrado y, como en el lema del deporte, me dije que lo importante era haber participado :-) .”


*****

Durante su estancia en Tenerife, me había carteado con mi amigo en varias ocasiones. Un día en su carta me dijo que lo iban a licenciar ya, y se ofrecíó a comprame un radio-cassette, siempre que le girara (en la mili en asuntos de dinero todos los reclutas estaban a dos velas) el importe de la compra. Aducía lo supersabido: que allí, en las islas Canarias, estas cosas eran muy baratas por no pagar aranceles de importación... o quizás por ser de contrabando... eso yo no lo sé.

Un radio-cassette no me hacia ninguna ilusión, pero, como esa clase de pequeños gastos carecía de importancia para mi bolsillo, pensé que era un aparato útil para casa... al menos, mis hermanas lo disfrutarían... Le contesté que mirara un aparato bueno, no uno corriente... me dijera el precio... y yo se lo enviaría por giro postal.

Acordamos en 14.000 y pico pesetas (era 1981)... Se las envié... Y compró el aparato. Poco después me dijo, por carta, que su familia le había pedido más cosas de las previstas en inicio, y en la aduana no le iban a dejar pasar tanto. Y añadió que, por ello, me lo iba enviar por correo... ¡¡Ni él, ni yo, sabíamos el lío donde nos íbamos a meter...!!.

(Continuará).

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miércoles, 19 de julio de 2017

3- Mi voz (el escáner)

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich.

Nota:
Aunque en mi página web figura una sección llamada "autobiografía", nunca fue escrita como tal... sino que fue una compilación de artículos escritos con anterioridad.
A dicha compilación, o llámese autobiografía, he añadido, con posterioridad, escritos a medida que me han ido surgiendo, o he tenido un huequecito de tiempo libre para añadir temas relativos a mi compleja existencia.



En este blog, ahora, voy a editar una serie de cinco capítulos, bajo el tema 'Mi voz', que han sido los últimos en ser incorporados a mi llamada autobiografía.

Para ir a la serie completa (los 5 capítulos), pinchar en http://www.miguel-a.es/BIO/MIVOZ-PP.htm

... No obstante, lo que más prolongó mi estancia en el hospital fue la prueba del escáner, la misma que me habían hecho pocos años antes en Madrid. En Burgos no había esa máquina... y tenían un contrato con la Clínica Universitaria de Pamplona... y llevaban un cupo de pacientes un día a la semana. Por cierto, yo tenía las placas del escáner que me habían realizado, hacía 5 años, en la clínica Rúber de Madrid. Se las ofrecí al Dr., pero no le interesaron.

- ¡Buenas tardes! -me dijo la enfermera un día, tras presentarse en mi habitación-. Mañana a las 7 de la mañana, junto a otros tres pacientes, te llevarán a Pamplona para hacerte un escáner. Tienes que estar ya vestido y preparado para partir a esa hora. Como vais a salir antes del horario del desayuno y volver después de la comida, ahora un encargada de la cocina, te traerá una bolsa con algunas futas, tarrinas, galletas, yogures, y una botella de agua... para que puedas comer durante el viaje.

- Vale. De acuerdo -respondí.

No había pasado ni media hora, cuando la enfermera volvió de nuevo con una contraorden:

- Hay un paciente que no está afiliado a la Seguridad Social. Y, si le cobran la cuenta por los días de estancia en el hospital, le va a salir carísimo. Hemos pensado que tal vez a ti no te importe cederle el puesto.

¡Claro que en un rápido instante vi que aquello era una auténtica jodienda para mí!: Significaría una semana más de ingreso. ¡Vaya putada! No obstante, en mi respuesta imperó lo que yo consideraba mi obligación moral:

- Vale... que vaya él.

- ¡Gracias!.

*****

- ¿Sabes quién es? -dijo mi compañero de habitación, que había presenciado mis diálogos con la enfermera.

- No. No lo conozco.

- Es ese señor, de unos 40 años, que anda, y habla, como si estuviera borracho.

Claro que ahora ya lo conocía. Me había llamado poderosamente la atención su forma de hablar (disartria).

- ¿El que vino ayer contigo a la habitación?.

- Sí, ese mismo... Estaba trabajando de vigilante nocturno en una empresa constructora, pero no dado de alta en la Seguridad Social. Y se ha caído de la bicicleta al ir al trabajo, como cada tarde. Y lo han encontrado sin sentido... sin que nadie sepa qué ha pasado, puesto que la bici no tiene golpes ni arañazos en la pintura.

- ¡Joderrrrr...! ¡Pues ya es poco espabilado, el tío! ¡ Mira que estar trabajando sin estar asegurado...! Porque, el hecho de que yo hoy le ceda el puesto, es lo de menos... ahora va a necesitar una pensión... ¡¡Y a ver quién se la va a dar!!.

- Poco espabilado sí parece.

- ¡¿Pero es que no tenía cerca alguna persona que le abriera los ojos?!.

- Ése debe ser el problema: Si ves a su mujer... ésa si que es tonta de verdad. El otro día me pregunta por la habitación “xxx”. Respondo que por el pasillo de la derecha. Y pregunta que cuál es la derecha.

Te sonríes. Hasta aguantas la risa... Pero, a continuación, ves que no es tan grave, aunque para algunos, más sosegados, pueda parecerlo. A veces estás tan azorado que se te cruzan los cables, y no sabes por dónde salir... hasta puedes soltar una impertinencia... Imagino que la pobre señora estaba impresionada por el ambiente hospitalario. A sumar, impactada por los recientes acontecimientos en la vida de su marido... y el agravante de su incertidumbre ante el futuro: ¿Qué iba ser de ellos sin poder trabajar y sin ni siquiera percibir una pensión... aunque fuera mínima? Posiblemente su torre nunca fue grande, pero se había desmoronado por completo. O sea... estaría en fuera de juego. La vida tiene estas cosas.

*****

A la semana siguiente me llevaron al escáner a Pamplona. La tal ambulancia era el típico furgón de urgencias. El viaje de ida, me hicieron ir acostado en la camilla. ¡La puta leche! A mí me gusta viajar mirando los paisajes. Al regreso, me amotiné:

- No me da la gana acostarme en la camilla -Y pegué mis ojos a la ventanilla trasera del furgón...

(Continuará).

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