La pagina web de "Ataxia y atáxicos" (información sobre ataxia, sin ánimo de lucro) es: http://www.ataxia-y-ataxicos.es/


lunes, 17 de septiembre de 2018

50-c- Gentes de Villanueva de Odra, IV parte

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A. Cibrián), paciente de Ataxia de Friedreich.

Para acceder al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

*****

Explicación del capítulo:

Este capítulo forma parte de la serie "gentes de Villanueva de Odra": Son archivos fotográficos sobre nuestros antepasados renacuajos, con el añadido de fotos de cierta antigüedad... Si bien, en excusa de mis errores, diré que no es fácil decidir en qué sección ha de ser colocada cada fotografía de "renacuajos".

García y Gabina Ruiz (ambos fallecidos)

Gabina Ruiz (fallecida)

Hermanos Julio y Asun García (ambos fallecidos)

Asun García (fallecida)

Julio García (fallecido... fiesta de disfraces del año 2009)

*****

Para volver al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

*******************

viernes, 14 de septiembre de 2018

73-b- Renacuajos "viejos", no tan viejos, III parte

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A. Cibrián), paciente de Ataxia de Friedreich.

Para acceder al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

*****

Notas previas:

En este serial historiador hay varios capítulos dedicados a archivos fotográficos sobre renacuajos. Ahora llega ""Viejos", no tan viejos" (este ya es una tercera parte)... Vaya por delante que algunas personas se ofenden por referirse a ellas como viejas.. Dicen que son ancianas... que viejos son los trapos... Bueno... las palabras nunca ofenden. Lo ofensivo es la intención que aprecie el interlocutor en quien las dice. Y está claro que este serial ha sido confeccionado con el mayor de los respetos hacia todo el mundo: Y aquí "viejos" es una alusión cariñosa.

En principio, para estas nuevas secciones había pensado en esa generación de los 50, 60, 70, años, que es lo que conozco: ya sabéis que soy un poco fantasma... y he llevado vida de cartujo, sin ser fraile... Los recientes fallecimientos de Julio y Carlos, me llevan a derribar fronteras de edad. Según un proverbio: "Nadie es tan viejo que no pueda durar un año más, ni tan joven que no pueda morirse al día siguiente". Son reglas de la vida... Vale cualquier edad: basta ser renacuajo/a. Enviadme fotos.


*****

Rafa Pérez

Maxi Pérez y Esmeralda

Hermanos Rodrigo-García (Marisol, Fernando, y Mirta)

*****

Para volver al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

********************

61-b- Nuestros mayores, II parte

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A. Cibrián), paciente de Ataxia de Friedreich.

Para acceder al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

*****

Explicación del capítulo:

Este capítulo es la segunda parte de un archivo fotográfico sobre personas mayores renacuajas que, salvo excepciones, aún están entre nosotros en la fecha de realización de este documento... Por supuesto, solicito más fotografías: Quien desee ver a sus familiares mayores en este serial, envíeme las fotos. Se abrirá un nuevo capítulo si fuera necesario.

Catalina Gómez



Artemio Rodrigo, y Odu García

Inés García... (foto de principios de la década de 1970)

*****

Para acceder al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

********************

93- 3- ¡Qué pocos somos! (despoblación rural)

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Heliodoro Fuente Moral.

Para acceder al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

*****

Nota: Hago un hueco en este serial historiador sobre Villanueva para editar un segundo texto, sobre despoblación rural, autoría de un amigo, nacido en la cercana población de Cañizar de Amaya: Heliodoro Fuente Moral.
Para obtener una mínima información sobre Cañizar de Amaya, enlazo con un artículo de la enciclopedia Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Ca%C3%B1izar_de_Amaya.


Iglesia de Cañizar de Amaya

*****

¡QUÉ POCOS SOMOS!.Por Heliodoro Fuente Moral.

Me lo decía mi madre tras la procesión de San Isidro, a la que todo el pueblo, como santo patrón que es de los labradores, suele acudir, diría que en masa, si no sonara sarcástico aplicar la idea de masa a esa cincuentena escasa de personas que constituyen hoy el pueblo.

- ¡Huy, qué pocos somos...! Si antes las procesiones eran como una riada de gente por la calle, ¡y ahora vamos en un puñejo de nada...! ¡Huy, huy, huy...!

Hacía tiempo que venía yo dándole vueltas en la cabeza, y en el corazón, a esa vivencia de progresiva inanición en que viene sumiéndose el pueblo: primero de manera lenta, pero mantenida... y ahora ya en un picado abiertamente visible cada vez que muere alguien y todo el pueblo lo acompaña al cementerio. Y no sólo el pueblo, sino gente de todos los pueblos vecinos, que ahora acude en pleno a todos los entierros con un sentimiento de acompañamiento y solidaridad que antes no se daba, o no con esta intensidad. Y con una actitud como de personal despedida –ahora se conocen y tratan todos más-, y calladamente de esto se acaba, en la intimidad del pensamiento.

Es verdad que en el verano, o en algunos fines de semana largos, todo parece revivir –casi un espejismo- con la afluencia de hijos del pueblo bilbaínos, madrileños, vitorianos, barceloneses... o de la capital de la provincia... o hasta franceses, belgas, alemanes: Generación intermedia entre el pasado y el futuro, hijos de los que se fueron y, a la vez, padres de quienes ya no vendrán por el pueblo... el pueblo de sus padres...

Así es hoy. Y eso mismo te hace pensar que el futuro del pueblo pertenece a la diáspora, a ese conjunto de raíces rurales (más pronto o más tarde el pueblo serán ellos) que, como los plantones de los viveros, se han hecho árboles de ciudad... beben de otras aguas y se aclimatan a otros suelos y funciones. Que los pueblos habitan ya en las ciudades...

No era ir a la guerra, pero sí marchar:

"Aquí ya sabéis lo que hay. Mirad a ver si estudiáis y os colocáis bien para ser hombres de provecho. Aquí no hay futuro"... ¿Quién no oyó esto en su casa? No es que fuera una invitación a que te marcharas de casa, a que sobraras (eso vino más tarde, con los tractores y las máquinas): era un sentir y un pálpito de que los tiempos estaban cambiando y de que ya no valían las antiguas fórmulas de repetir el recorrido de los abuelos y los padres, heredar y acrecentar la heredad de tierras labrantías. Ni se querían aquellos esfuerzos para los hijos, ni se veía que aquella forma de vivir expuesta a la intemperie de inestabilidades de todo tipo, fuera deseable para ellos.

Y quien salía a estudiar sabía y sentía –y esto último dolía bastante- que su vida habría de estar en adelante ya fuera del pueblo. Y había una salida, en algún momento ilusionada... y en otros muchos, de ruptura difícil: tan jóvenes, tan... casi niños aún, que dolía en la cabeza y en el corazón, por muy bien que fueran las cosas. Y, ¿qué hacer en el pueblo con estudios? ¿O algo similar a aquel trabajo encontrado en la ciudad, por el que se recibía a fin de mes un dinero contante y sonante, que en el pueblo no se tocaría hasta septiembre, si las penalidades del año agrícola no eran muchas? Eran otras las miras, los prototipos, y referentes. Y el pueblo empezaba a quedarse atrás... no diremos lejos, pero se llamaba vacaciones, temporalidad, unos días de paso, para volver a marchar. Ese era, frecuente y doloroso, el verbo que anidaba en tu cabeza: marchar.

Volver:

Hay muchas formas de retorno. Bueno, y de permanencia. Hay desarraigos físicos y pervivencias emocionales. La mayoría de los que salieron conservan su alma rural, a veces bajo la ceniza de apariencias de seriedad, de contención expresiva, de vivencia interior de pérdida. Duele a veces el sesgo que ha cobrado la vida lejos de los espacios de infancia, de juventud. Más de uno ha pensado, sin renunciar a su actual vida y lugar de residencia, y en cierto estado de sentimientos encontrados, aquello de quién sería yo y qué hubiera sido de mi vida si no hubiera marchado del pueblo. No se añora, quizá... pero, como en el de muelas, subyace el dolor en las raíces.

Y la vuelta al pueblo en vacaciones -o a entierros-, siempre de paso, nos hace ver la erosión del tiempo en las personas –nosotros incluidos en el espejo de ellas-, en las casas, en las formas relacionales, en el bullicio y vitalidad que va perdiéndose. ¿En qué pueblo no predomina desde hace tiempo la imagen de los jubilados, las viudas y los mozos viejos o solterones a los que recordamos jóvenes, activos, trabajadores incansables…? ¿O no se ven gastados los adobes o arruinadas viejas tapias de huertas o pajares, bodegas y graneros, e incluso viejas viviendas que en nuestra memoria y sentimiento siguen teniendo dueño con nombre y apellidos? Hay calles enteras pobladas por fantasmas, por así decirlo: imágenes mentales de quienes fueron dueños o habitaron estas casas hoy cerradas y sin vida, que parece que van a salir al sol o a la puerta o asomar a la ventana a ver quién era ese que pasaba por la calle. Y no habrá, no hay, nadie, pero seguimos diciendo aquello de la casa del tío... o de la seña...

Duele volver, porque en cierta forma sabes que vuelves ya otro y a otro pueblo -que es el mismo y que es otro-... que el mismo tren o coche de línea, si aún lo hay, ya no para en el mismo lugar... y que, como dijo el filósofo Heráclito, nadie repite baño en las aguas del mismo río. Duelen las despedidas solitarias, y los retornos al paisaje querido.

Los adioses:

Nos ha tocado gestionar muchos adioses: uno, camino del colegio o de la marcha a la ciudad en busca de trabajo o mejor futuro... otro, el de asumir el adiós físico –y relacional-, vital al pueblo, al mundo rural y su sabiduría y su forma de vivir... otro, la separación de unas generaciones de historia familiar, de sudor que ha fecundado la tierra erigiendo el edificio de un apellido, de una forma de ser, de un patrimonio sobre todo emocional y de afectos... otros, al fin, los adioses de nuestros abuelos y padres que permanecieron o permanecen en el pueblo y cuyo adiós viene a suponer el del fin de nuestra presencia en el pueblo, el último giro de la llave en la puerta de la vieja casa, la toma de posesión del frío en sus estancias...

Con ellos todos nos vamos un poco... nos vestimos no ya de luto, pero sí de ausencia: es el adiós al niño que fuimos y que seguía vivo en la mente de la familia, con sus anécdotas y primeros pasos, palabras y letras... es el adiós a aquel preadolescente que se fue un día en el tren o en el coche de línea... es el adiós a las tierras, a las huertas y prados, a las eras, a las viejas fuentes del campo, a los regueros fresco: hoy posesión del abandono que todo lo bebe... es el adiós a la vacada, la yeguada, los rebaños, el queso hecho en casa, y la matanza y su celebración compartida, y a las historias relatadas a la lumbre... es el adiós a la función, a las fiestas, a los paisajes familiares, a los parajes o términos con nombre, a los caminos carreteados con un fin agrícola, a los árboles y espinos familiares, a los nogales apreciados... es el adiós a las caras, miradas cálidas, serias, dolidas, falsamente indolentes e inexpresivas, a las que nos parecemos... es el adiós a las campanas de la torre, solidarias con la alegría y el dolor que hemos sentido... es el adiós de la procesión de San Isidro en que mi madre, viuda y sola en el pueblo, se percató, y dolorosamente sintió, la imparable fugacidad del pueblo y de la vida. ¡Qué pocos somos! ¡Qué poco somos!.

*****

Para volver al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

********************

93- 2- Figuras para un viejo álbum rural (despoblación rural)

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Heliodoro Fuente Moral.

Para acceder al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

*****

Nota: Hago un huequecito en este serial historiador sobre Villanueva para editar, un texto sobre despoblación rural, de un amigo, nacido en la cercana población de Cañizar de Amaya: Heliodoro Fuente Moral.
Para obtener una mínima información sobre Cañizar de Amaya, enlazo con un artículo de la enciclopedia Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Ca%C3%B1izar_de_Amaya.
El presente texto es copia de un artículo titulado 'Figuras para un viejo álbum rural'... Como el título indica, es un álbum fotográfico con unas 30 fotografías. Aquí solamente se copia el texto, en su integridad, puesto que es extrapolable tanto a Villanueva de Odra, como a otras poblaciones de la comarca... sin embargo, no se copia las fotos.
Al original completo del álbum de Heliodoro puede accederse pinchando en: https://cafemontaigne.com/figuras-para-un-viejo-album-rural-heliodoro-fuente-moral/literatura/las-palabras-del-arbol/admin/.


Cañizar de Amaya

*****

Figuras para un viejo álbum rural. (Por Heliodoro Fuente Moral).

"Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro, o yugo de carreta,
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida"
.

Quiero encabezar esta pequeña reflexión sobre escenas y personajes que poblaban o iban y venían por nuestros pueblos castellanos, con ese fragmento, que es apelación a la memoria, del conocido poema de Antonio Machado: 'A un olmo seco'. Como en él, también en estas líneas se evoca ese atisbo de vida que pervive en algunos casos, -en otros pasó ya a los recordatorios-, casi a punto de ser apagado por el viento de la evolución de la vida y por la tremenda despoblación que progresivamente va arrasando nuestro campo.

Con la paulatina mejora de condiciones de vida tras la posguerra y la incipiente mecanización de las tareas agrícolas, que se inicia por los primeros años 60 (es un proceso largo, no una fecha concreta), se acentúa en los pueblos una cierta desbandada migratoria y va perdiendo valor el viejo prestigio social, y la ventaja económica en el campo, de una familia patriarcal y numerosa de la posguerra. La agricultura se rinde ante la industria en la España de la época, y con ello, el pueblo ante la ciudad. Políticamente es estimulada esta evolución como vía de progreso y modernización.

Entre los más jóvenes, unos salen a cursar estudios (en seminarios y colegios en manos de la Iglesia, en escuelas de artes y oficios, en los escasos institutos de capitales de provincia): tener estudios adquiere un gran valor añadido como vía de promoción personal y social y para vivir mejor. Otros abandonan la labranza, conscientes de que la contribución de sus brazos comienza a ser suplida ventajosamente por el tractor; o bien por la seguridad de un trabajo menos absorbente de su tiempo en una fábrica, o empresa de servicios... mejor y más regularmente remunerado, cada semana o cada mes... con vacaciones, impensables en el campo, y con una vida socialmente más rica y prestigiosa en las ciudades (Madrid, Bilbao, Vitoria, Barcelona, o la respectiva capital provincial, o el extranjero)... frente a la dureza, rudeza y falta de perspectivas de futuro del campo y oficio de labrador: el progreso no pasa por el campo y el pueblo.

Quienes salen a estudiar difícilmente volverán, salvo abandono, o temporalmente en vacaciones, a asentarse en el pueblo; nunca, terminados los estudios: ¿qué pintan allí, qué futuro les cabe esperar? Quienes salen a trabajar y vivir en la ciudad, porque buscan otra vida, o no quieren o no pueden hacer frente a la inversión en un tractor y su costosa maquinaria y en ampliar su patrimonio rústico, o bien van desarraigándose progresivamente, o vuelven exhibiendo éxito y puede que arrastren con ellos a su paraíso a hermanos, padres, otros familiares o amigos: "¡En la ciudad se vive mejor! ¡En el campo ya sabes lo que hay!".

Muchas familias se van de pronto o en goteo; o bien va estableciéndose la base de un futuro abandono generacional: no habrá relevo para abuelos y padres en la recepción de la heredad o patrimonio agrícola familiar. Años más tarde surgirá una agricultura a tiempo parcial, de fines de semana, si el pueblo queda cerca de la ciudad donde se reside. Se venden tierras… Cocheras, portoneras o carreteras, eras y casetas, pajares, corrales y herrenes, horneras, vanizos, bodegas, casas viejas... van llenándose de anticuados y ya inútiles aperos de labranza, a modo de cementerios de historia familiar.

Se añade un doloroso apunte sociológico: el auge de la soltería masculina; no buscada, sino soportada, sobrevenida, inevitable, sufrida en mayor o menor grado e incluso con estoicismo o indiferencia aparente. Muchos varones permanecen con sus padres en la casa familiar prácticamente de por vida. ¡Se quedan solos, solteros, mozos viejos...! ¿Qué chica, salvo alguna de la propia localidad o de alguna vecina, encontrará atractiva la vida rural, encerrarse de por vida, al casarse, en un pueblo, ser labradora? La natalidad rural comienza a acusar alarma de crisis: de la familia numerosa a ni siquiera la tasa de reposición generacional familiar de hoy. El índice de hombres solteros, de ancianos y de viudas en los pueblos castellanos perfila el rostro de la población y de la despoblación del mundo rural.

Todo eso significa una transformación importante de formas de vida, de familia y trabajo, de instituciones sociales locales (concentración en uno de varios municipios minúsculos; sin escuela, sin cura en parroquia, incluso en algunos lugares sin cantina o bar, como puntos de encuentro; sin cuartel de la guardia civil; con el veterinario y el médico y el centro de atención primaria lejos; perdido el viejo mercado semanal cerca y aquellas viejas ferias comarcales de ganado, aperos y productos del campo, sin coche de línea...); transformación de valores, autopercepción y autoestima y tono vital de los pueblos y sus habitantes, creencias y convicciones, relaciones sociales y convivenciales, política y economía, visión del trabajo agrícola como agricultura de mercado, producción, gestión del tiempo y del tiempo libre y la diversión...

Paralelamente, se vive mejor y más; y se dispone y disfruta de más ingresos, recursos y poder adquisitivo, mejores medios de vida y trabajo, condiciones y calidad de vida, habitabilidad, alimentación, sanidad, educación, medios de comunicación, acceso a nuevas tecnologías, medios de transporte... ¿Perspectiva optimista para el siglo XXI? ¡Pues nunca se ha vivido en los pueblos como ahora! Pero, ¿no va surgiendo una cierta conciencia convergente, y un sentimiento cáustico a la par, de residual, de indiferencia sociopolítica, de irrelevancia fáctica, de qué pocos somos, de esto se acaba?.

La estructuración e incorporación social de lo rural conocen solo en parte una cierta modernización y la vertebración productiva mantiene los viejos esquemas y perfiles de individualismo del autónomo, alergia al asociacionismo y a la gestión y defensa de intereses comunes: el futuro sigue sin construirse juntos. Es la vieja conciencia anárquica y desconfiada de los pequeños autónomos. Y eso es e implica seguir instalados en la vulnerabilidad, en la debilidad y en la inaudibilidad e invisibilidad. Pero eso es otro cantar... Y para otros corrillos.

Pues, como Machado, antes que el río hasta la mar te empuje por valles y barrancas…, quisiera yo también evocar a algunos personajes, avecindados o forasteros, ya idos, o casi, populares en la irrelevante historia del localismo rural. Sirva, como mínimo, para no olvidar nombres y actividades u oficios variopintos, cada cual con sus particularidades locales y regionales, apariencias, apodos y aspectos propios del desempeño de su oficio y sus hablares y hablajes:

1.- Personal auxiliar contratado o ajustado para las tareas agrícolas: agostero, segador, sementero, acarreador, pajero, arroyero, cavador, leñador.
2.- Personal de guarda de ganado: pastor, arreador, rabadán, zagal, cabrero o chivero, vaquero, boyero o bueyero o güicero o buicero, jatero, yegüero o guarín (pastor de yeguas y mulas).
3.- Personal de tareas específicas de cuidado y aprovechamiento del ganado: partero, capador, mamporrero, herrador o albéitar, esquilador, matazán o matarife o matachín, sangrador, lanero, pellejero.
4.- Personal que comercia con ganado, compraventa o transporte: lechonero o lichonero, chinero, marranero, tratante, chalán, burrero, arreador de reatas o recuas, arriero.

5.- Personal de elaboración de materiales de construcción, edificación u otros en el campo: adobero, picapedrero, cantero, albañil, panduco; carbonero, leñador, resinero, peguero o pezguero.
6.- Personal que elabora o comercia con aperos o útiles del campo: carretero, trillero, cribero, zarcero, cuevanero o covanero; mimbrero, cestero, escobero, soguero, escriñero, pajero, guarnicionero o guardicionero.
7.- Personal que presta servicios de carácter social a la comunidad o al servicio de la iglesia: juez de paz, escribiente, el que cobra el censo, alguacil, el que lee los contadores, cartero, boticario, curandero, partera o comadrona, pregonero, barbero, sacamuelas, campanero, cura, sacristán, santero, enterrador, caminero, capataz, molinero, leñador, encalador, cantinero, panadero, galletero, estraperlista, y el día de la función, dulzainero o gaitero o chiflitero, almendrero, caramelero o confitero.
8.- Personal de servicios de reparación y repuestos: componedor, hojalatero, alañador, restañador, herrero de fragua, plomero, afilador, vaciador, chatarrero, quinquillero, quincallero, cacharrero, panadero, fresquero o pescatero o pescadero, gaseosero y vinatero, tripero (para embutidos en matanzas), hortelano, zapatero remendón, buhonero, aceitero, hilero, cerero (comprador de cera), velero (vendedor de velas), catador (de extracción de miel de las colmenas), pañero.

Y ahora vendría la parte pragmática en que, puesto que la secuencia queda sin cierre exhaustivo, a cada lector le cabría añadir su aportación memorial de vivencias; o bien echar mano de un diccionario, internet o preguntar al abuelo o a los sabios expertos de cada pueblo, e iniciar una siempre gratificante charla histórica, que a veces ha de dar pie a que los más jóvenes se aventuren a crear un blog, página web, revista o libro del pueblo, con registro de imágenes, tradiciones y costumbres, así como un palabrario o léxico de aquí (la ciudad), siempre hermanado y próximo al de ahí, pero a la vez diferente y sembrado de matices localistas y hasta de familia: Etnografía, en su sentido más genérico, e historia de vidas... Y en ese momento, mediante la llamada telefónica, la charla, el whatsapp, e-mail, facebook, instagram y sus variantes, se activa una comezón investigadora y de rastreo, que es afán de pervivencia (quiero anotar en mi cartera / la gracia de tu rama verdecida), que vuelve realidad, aquello de que uno nunca se va del todo, de donde vio la primera luz, la luz.

*****

Para volver al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

********************

jueves, 13 de septiembre de 2018

55-b- Parajes de Villanueva de Odra

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A. Cibrián), paciente de Ataxia de Friedreich.

Para acceder al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

*****

Estando revisando el orden de los capítulos de este serial historiador sobre Villanueva, me he dado cuenta de la ausencia de un tema antaño importantísimo, no sólo en las conversaciones, sino también en documentaciones sobre compraventas y particiones hereditarias, hasta hace bien poco. Hablo del nombre de los parajes del campo, que, además, da juego a introducir numerosos comentarios sobre teorías personales, más o menos desconocidos... Y, aunque me había jurado dar por finalizada la redacción, por dificultades de tecleo, me parece un capítulo indispensable para conformar el historial completo.

Parajes de Villanueva... Foto de Jose Félix Ruiz

A partir de la concentración parcelaria (1987), cada finca rústica queda identificada con una numeración propia, y con una superficie bien concretada y adaptada al sistema métrico decimal... y, aunque el nombre de los parajes, a título únicamente anecdótico, consta en los mapas cartográficos, no en los textos de los títulos de propiedad, ni en documentos notariales de compraventa de fincas rústicas, ni mucho menos en el Registro de Propiedades.

No obstante, cualquiera que haya revisado documentaciones anteriores a la concentración parcelaria, habrá visto lo de: "... una finca sita en --------- (nombre del paraje), con un cabida de -------, que linda al norte con arroyo, al sur con finca de Fulano, al éste con otra de Citano, y al oeste con finca propiedad de Perangano"... O sea, todo impreciso, pues los nombres de los propietarios de las fincas colindantes pueden cambiar, lo de la cabida es algo inexacto (basado en fanegas, cuartos, y celemines -esto es la cantidad aproximada de semilla que se utilizada para sembrar la finca-, y, por supuesto, los sitios o parajes no tienen línea divisoria concreta, son solamente nominaciones para entenderse ente vecinos.

En ejemplo de la citada ausencia de línea divisoria entre parajes, yo jamás hubiera dicho como, afirmaban los titulares periodísticos que la exhumada fosa común de la guerra civil, en Villanueva, estaba en Fuentarrero. La hubiese ubicado en la Magdalena, de cuya ermita distaba 150 metros.... o en Fuentepalacio, de cuyo manantial distaba otros 150. Y a la vista del titular malpensaba lo de "éstos no tienen ni pajolera idea de las nominaciones de los campos de Villanueva".

Y, hablando de los comentarios generados en tiempos pasados, el nombre de los parajes estaba omnipresente en las conversaciones. Cualquiera que fuera agricultor, o pastor (hombre o mujer), y no supiera dónde estaban Fuentezulema, Ribota, o La lámpara -incluso me costa que lo sabían hasta el cura y el maestro-, hubiera sido tratado de más tonto que "el que asó la manteca".

La lista de nombres de los parajes de Villanueva es bastante extensa, permitiendo a los dialogantes ubicarse con facilidad a partir de los comentarios. En realidad, no es que la nominación de parajes haya pasado de moda, sino que tiene unos efectos muy, residuales... Por ejemplo, para el agricultor no es la finca 799 del polígono 486 (cifras reseñadas al azar), sino su parcela de "Fuentecilda", y en su mente tiene decidido que la sembrará de girasoles... Y si, en medio de la soledad de la despoblación rural, si se encuentra con el vecino, también le dirá que estaba arando en "Fuentecida" y tal y cual... Lo de la numeración queda para documentos oficiales o notariales, pólizas de seguro, y la famosa declaración de la PAC.

Campo de girasoles en Villanueva... Fotografía de Jose Félix Ruiz

No voy a ubicar cada uno de los parajes de Villanueva, porque sería una tarea larga y absurda: Muy pocos de los escasos lectores de este historial lo entendería... Sí voy a citar la mayoría, para recuerdo de los pocos que saben reubicarlos en su mente...

Algunos de los nombres de los parajes contienen claras deformaciones: Fuenteprao... Praogato... Niocuervo... El nevesario... La gamella... La huarta... Huertalallera...

Otros nombres de lo parajes son medio-entendibles (solamente medio), como los comenzados por fuente (manantial), carre (camino de), val (valle), o cuesta:
Fuentezulema... Fuentemuriel... Fuentecilda... Fuentebendita... Fuentenegro... Fuentepalacio... Carresaleros... Carremazorra... Carrijal... Carresanmiguel... Carrera honda... El val... Valderuyel... Valdeparedes... Valderrutiz (curioso, no hay valle)... Valdesevero (tampoco hay valle)... Cuesta las cruces... Cuestalbarcas... Cuestanariz... Cuestalatala... Cuestaeltocino...

Otros nombres son claros, pero enigmáticos... ¿por qué tal nombre?: La lámpara... Calabaza... Los ojales... los Setos... El soto... Peñillas... Ontanal... Las ontanillas... La mangada... Romellino... Ontijera... El gárez... Cujada... Ontañón... Las canalices... El moral... El madero... El sendero... El quintanal... Llano... Los carneros... El andrinal... La paulina...

Otras nominaciones sí son concisas: San Roque... La Magdalena... (en los dos lugares hay ermita)... San Miguel... San Millán... (en ambos sitios pudo haber habido ermita en siglos pasados)... Viñuela... El zarzal... El romazal... Vega arriba... Vega abajo... La presa... El molino... Camino Villamayor... Camino la Granja... Camino Santa María... Camino Barrio... Camino Sotresgudo... Camino Villusto... Camino Villadiego... Camera los molineros... Camino de los serranos... Arroyo hondo... San Román...

Finalmente, algunos sitos, o parajes, necesitan puntualización:
Traslacabaña: existen restos de la tal cabaña, una especie de bodega, que supongo servía de refugio a los trabajadores de antiguos majuelos.
La cueva: Hasta mis 19 años pensaba que era un nombre puesto al azar. Pero al hundirse un tractor, dejó a la vista tal cueva. Bueno... una especie de bodega excavada, puesto que en terrenos terrosos no puede haber grutas.
Ribota: Había dos grandes cráteres de donde, se dice, se sacó piedra para la iglesia. En estos cráteres se arrojaba los cadáveres de los animales muertos. Buitres, grajos, y quebrantahuesos, dejaban los esqueletos completamente limpios... Tras la llamada crisis de "vacas locas", la práctica se prohibió... Yo disiento: Las vacas nunca estuvieron locas... algún psedocientífico sí.
Robegas: Yo creía que el paraje daba nombre al arroyo. ¡¡Pues no!!: Es el arroyo, procedente de Tapia, el que da nombre al paraje.
Traslaesa: El auténtico nombre es "Tras la dehesa". ¡¿Pero qué dehesa...?!
Traslosmajuelos: Algunos sitúan allí un monasterio. Yo no me atrevo a afirmarlo, y hasta lo pongo en duda: allí no hay agua.
El carrizal: (Tierra de carrizos)... Antes de la concentración parcelaria, el arroyo Robegas daba allí un rodeo: Eso me lleva a pensar que en siglos pasados fuera una pradera artificial.
Fuentarrero: Allí están los manantiales que surten de agua corriente a Villanueva. El nombre inicial pudo ser "Fuente-arriero": Baso mi teoría en un raro camino, que pasa por allí, procedente de territorio de Tapia y continua por el de Guadilla... cierto que discontinuado a causa de diversos encauzados: Río Odra, arroyo de San Millán, y arroyo del propio Fuentarrero. ¿Pero cuál fue el sentido de dicho camino...?
Camino Guadilla: Parece obvio, pero no lo es: El antiguo camino Guadilla, anterior a la concentración parcelaria, el que da nombre al paraje, era un trazado totalmente distinto al actual.
San Martín: Antiguo asentamiento judío en la raya de Guadilla: San Martín de Maçora... del cual ya se ha hablado en este serial.
La pradera: Hasta la concentración parcelaria (1987) fue un lugar destinado a prados.
La mansilla: Como explicación desarrollaré un texto del "bubillo" Javier Ortega, según el cual ambas granjas fueron un "mansus" durante la dominación romana, con un colina, La Mansilla, como observatorio. Tales propiedades luego fueron donadas a frailes premostrantenses. La una de las granjas fue arrendada a los vecinos de Villanueva... pero éstos no araban la colina por ser mal terreno... Con permiso de los frailes, la araron vecinos de Guadilla, y se hicieron propietarios: Es decir, no sería la auténtica Mansilla, que ésa está en territorio de Guadilla, sino terrenos aledaños.
El cauce Tapia: "¡Misterioso Misterio! ¿Un cauce sin agua para mover un molino...? Mi teoría es que se hubiera roto, o eliminado, la presa del río de Villusto que derivaba el agua hasta allí.

*****.

Para volver al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

*****

sábado, 1 de septiembre de 2018

Boletín 'Ataxia y atáxicos' (agosto de 2018)

Blog "Ataxia y atáxicos".

A modo de boletín mensual, para quienes no tengan tiempo para seguir el blog a diario, envío, en resumen, los enlaces a los artículos en el blog del mes de agosto del 2018.

Nota: Incluyo los enlaces "en abierto" (al final de texto).
También se puede acceder en web, pinchando en: Resumen de enlaces a artículos de agosto del 2018'.

Enlaces a los artículos en el blog 'Ataxia y atáxicos' durante el mes de agosto del 2018:

2885- El tratamiento a largo plazo con EPI-743 puede pre.... (Traducción de artículo de prensa).
2886- Los antioxidantes aumentan los niveles de frataxina.... (Traducción de artículo de prensa).
2887- El perrito de cristal. Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.
2888- Un descubrimiento en plantas puede ayudar a descub.... (Traducción de artículo de prensa).
2889- Un estudio arroja luz sobre una ATAXIA neurodegenerativa.... (Traducción de artículo de prensa).
2890- Deseos, sueños, y temores. Por Bartolomé Poza Expósito, paciente de Ataxia de Friedreich, de Barcelona.
2891- Mecanismo detrás de la enfermedad de ataxia rara e.... (Artículo de prensa).
2892- La Proteína YAP influye en la patología de la ataxia.... (Artículo de prensa).
2893- La estimulación cerebral no invasiva puede ayudar .... (Traducción de artículo de prensa).
2894- Cartel para el 'Día Internacional de la Ataxia (año 2018). Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.
2895- Serie completa de carteles 'Día de la ataxia'. Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.
2896- Material para el 'Día de la Ataxia' (año 2018). Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.

********************