La pagina web de "Ataxia y atáxicos" (información sobre ataxia, sin ánimo de lucro) es: http://www.ataxia-y-ataxicos.es/


jueves, 4 de enero de 2018

56- Villanueva de Odra - Estado actual de las viviendas (casas), primera parte... (archivo fotográfico)

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A. Cibrián), paciente de Ataxia de Friedreich.

Para acceder al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

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Nota previa: "Villanueva de Odra es la población rural donde nací, en el año 1954... y, salvo los cursos que estuve en internados durante mi época de estudiante, he vivido hasta mis 61 años. Actualmente, resido en la ciudad de Burgos".

Explicación del capítulo: Este capítulo son archivos fotográficos sobre el estado actual de las viviendas (casas) de Villanueva de Odra... más o menos actuales, puesto que, por ejemplo, la mayoría de las fotos de esta primera parte, las de autoría de Rafael Alonso Motta, datan del año 2009... En cambio, los comentarios de las mismas sí son actuales: Hoy, que doy por concluida la primera parte, estamos a 4 de enero de 2018.
Editaré posteriores capítulos sobre las viviendas de Villanueva. Pero, habré de esperar a que alguien me envíe las fotos faltantes... No dependo de mí mismo: Ya he dicho no poder hacer fotografías desde hace casi 20 años... Pájaros en la cabeza no me faltan: hasta me compré una cámara digital en el, año 2002, la cual, por no poder usarla, se la regalé a mi hermana. ¡Cosas de la vida!.
Como podrá apreciarse si se contrasta las fotografías con el texto del pie de las mismas, hay demasiada belleza y colorido, pero, sin embargo, todo es muy gris, inmensamente gris, porque falta calor humano... Si se pudiera cambiar los tiempos, firmaría por volver a las casas de adobe, con la vitalidad de 70 niños gritones correteando por sus calles de tierra... a 1960


Casa de Angelines Marcos... Fotografía de Rafael Alonso Motta

Esta foto son dos viviendas independientes, ambas pertenecientes a los hermanos García-Gutiez... Fotografía de Rafael Alonso Motta

Vivienda de Artemio y Odulina... Fotografía de Rafael Alonso Motta

Casa de los difuntos Aurelio y Encarna... Desconozco quién es el actual propietario...  Fotografía de Rafael Alonso Motta

Casa de Carmen Ruiz (viuda de Mauro Fraile)... Fotografía de Rafael Alonso Motta

Vivienda de Diosdado Cibrián... Fotografía de Rafael Alonso Motta

Casa de Fermín y Ascensión... Fotografía de Rafael Alonso Motta



Casa de Honorino Carretón... Fotografía de Rafael Alonso Motta

Vivienda de los herederos de Inocencio Rupérez... Fotografía de Rafael Alonso Motta

Casa del difunto José... arrendada por Aurelio Fraile... Fotografía de Rafael Alonso Motta... año 2009

Casa de Mercedes (viuda de Lito Rupérez)... Fotografía de Rafael Alonso Motta

Vivienda de Conchy y Jose Luis... Fotografía de Rafael Alonso Motta

Vivienda de Paula (viuda de Julio Pérez)... Fotografía de Rafael Alonso Motta

Casa prefabricada... Desconozco quién es el propietario... Fotografía de Rafael Alonso Motta

Vivienda de Leo García (viuda de Arsenio García)... Fotografía de Rafael Alonso Motta

Casa de Santiago y Esperanza... Fotografía de Rafael Alonso Motta

Casa de los hermanos Renedo-Cibrián... Fotografía de Rafael Alonso Motta

Son dos viviendas: 1- de Milagros y Victorino... Y 2- propiedad de los hermanos Barriuso-Renedo ... Foto de autor desconocido

Casa de Santiago Barriuso... Foto extraída de Internet

Son dos casas: 1- de Cándida (viuda de Isidoro Alonso).... Y 2- de Paco de la Hera... Fotografía de Rafael Alonso Motta
 
Vivienda de Rufina de la Hera (viuda de Eloy Merino)... Fotografía de Rafael Alonso Motta

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Para acceder al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

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39- Villanueva de Odra (Ferias y mercados - Villadiego)

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A. Cibrián), paciente de Ataxia de Friedreich.

Para acceder al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

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Nota previa: "Villanueva de Odra es la población rural donde nací, en el año 1954... y, salvo los cursos que estuve en internados durante mi época de estudiante, he vivido hasta mis 61 años. Actualmente, resido en la ciudad de Burgos".

Tengo una duda, no sé si, durante el tiempo en que se labró la tierra con yuntas, el mercado de ganados era la feria en sí, o solamente una parte muy importante de ella. El diccionario define la palabra de las dos formas, primera, como un mercado más importante que los normales (por tanto, una feria era un mercado especial), y segunda, como una fiesta en fecha fija... He preguntado a mis padres, y según ellos, feria era el mercado, especialmente de ganado, y los añadidos, puras florituras, las cuales para ellos carecían de interés. Piensen como piensen sobre el tema, no les falta razón si tomamos literalmente el dicho popular: "Cada uno cuenta la feria según le va en ella".

Las ferias, tenían por la fecha de sus celebraciones nombres de santos o advocaciones religiosas: El Pilar, San Martín, San Matías, el Ángel, San José, el Carmen, San Miguel, o San Mateo. Cada población y fecha tenía una especialidad determinada: No era igual querer comprar un mulo, que una vaca... para lo primero podíamos elegir, por ejemplo, San José, en Melgar de Fernamental... y para lo segundo, El Ángel, en Alar del Rey... sin menosprecio para ningún otro punto, dentro o fuera de la comarca o de la provincia.

Los animales de labor se vendían sueltos, o ya emparejados... En el trato regateaban... y después cerraban el convenio con un apretón de manos... Para dar validez al acuerdo, aún faltaba el registro del animal, una cojera, o cualquier otro defecto desconocido durante el trato, lo invalidaba.

A quienes no compraban por oficio les denominaban paisanos... A los carniceros, que compraban animales para vender su carne, les llamaban cortadores... Y a quienes por profesión compraban y vendían, les conocían como tratantes... Estos últimos, finalizada la compra, marcaban al animal con unas tijeras, sin ser eso ningún obstáculo para poder revenderlo en ese mismo día.

La feria para los niños:

Tras un verano donde la presencia de los chiquillos en el trabajo era constante, aunque sólo hubieran abastecido a regañadientes de agua fresca a los trabajadores, recogido algunas espigas (respigar), o trillado por turnos, llegaba la feria del Pilar, en Villadiego. Para los niños, este aliciente con el que les habían ilusionado tantas veces, no podía ser solamente un mercado de ganados.

Partía toda la familia de mañana en el carro. La primera visita era obligada, a ver los animales dispuestos para la venta, siempre agarrados para no perderse a los pantalones o a las faldas, del padre o de la madre. El siguiente paso era hacer las compras necesarias en los comercios, zapatos, y hasta una cartera para ir a la escuela. Por último, llegaba lo mejor, lo mas esperado para los pequeños, las "barracas", el tiovivo con sus caballitos, las tómbolas y los "charlatanes" (nunca mejor dicho), que vendían no sé cuántas cosas y regalaban otras tantas en el mismo lote... y, entre todo, no valía nada.

Finalmente, los niños, al atardecer recorrían el camino de regreso a casa en el carro... y tal vez cansados, se quedaran dormidos y soñaran con los caballitos.

Mercados:

En todas las comarcas había mercados situados en las cabeceras de zona o en las poblaciones mayores, algunas con titulo de villa. Estos mercados abrían en cada municipio, siempre el mismo día de la semana y distinto del de otras poblaciones cercanas (lunes, en Villadiego... miércoles, en Melgar de Fernamental... jueves, en Herrera de Pisuerga). Y tenían la ubicación, casi siempre, en la plaza y bajo amplios soportales para resguardarse los días lluviosos.

Los soportales de la plaza de Villadiego - Estatua del Padre Florez.... Fotografía extraída de Internet

En este serial historiador sobre Villanueva de Odra, por cercanía, hablando de mercados, hemos de referirnos especialmente a los lunes, en Villadiego... La estatua de la plaza (vista en la fotografía), es el Padre Florez: Enrique Flórez de Setién y Huidobro, nació en Villadiego, en el año 1702, y falleció en Madrid, en 1773... Fue un religioso agustino español, célebre como historiador, si bien también puede ser considerado traductor, geógrafo, cronologista, epigrafista, numismático, paleógrafo, bibliógrafo y arqueólogo de la Ilustración.

Cuando un labrador tenía necesidad de acudir a un mercado para comprar o vender, no siempre acudía al más próximo, cada uno tenía sus especialidades (para hortalizas, Melgar de Fernamental). Estos comercios públicos eran a la vez, exposición y, compra o venta de todo cuanto guardara relación con el medio: Granos, queso, gallinas, conejos, hortalizas y demás productos agrícolas y ganaderos... No existía, como antaño, permuta o trueque directo, pero era corriente vender alguna de las cosas anteriormente citadas y con el importe comprar otras: Ropa, zapatos, alimentos o cualquier otro artículo de necesidad.

También estos mercados eran necesarios para ofertar o demandar mano de obra, siendo en ese aspecto muy importantes para "ajustar" (contratar los servicios de) un "sementero" (empleado para la temporada de siembra), un "agostero" (asalariado durante el período de recolección), un pastor o un criado.

Placa humorística, para bajarnos los humos, colocada en una de la columnas de los soportales de la plaza de Villadiego... Fotografía extraída de Internet

Otra placa colocada en una de la columnas de los soportales de la plaza de Villadiego... Fotografía de Rafael Alonso Motta

Ésta es la foto de otra placa también colocada en una de la columnas de los soportales de la plaza de Villadiego: Aunque de forma irrreal y un tanto simple y jocosa, intenta explicar la famosa y super-conocida frase: "tomar las Villadiego", en alusión a huir, o escaparse.

"Villadiego era un soldado,
que, a san Pedro, en ocasión
de estar en dura prisión,
nunca le faltó del lado.

Vino el espíritu alado
y, lleno de vivo fuego,
le dice a Pedro: -Sal luego,
toma las calzas, no arguyas-.
Pedro, por tomar las suyas,
tomó las de Villadiego"
.

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Ahora, relacionado con el tema anterior, pego uno de mis viejos escritos:
El día en que fuimos ricos:

"En mi niñez y en este lugar rural donde vivo, el 12 de octubre era el 'Día del Pilar'... así, sin más. Y cuando digo "sin más", es que este festivo, no tenía connotaciones políticas, ni nacionales (hispanidad), ni referencias a acontecimientos históricos (aniversario del descubrimiento de América), y ni siquiera motivaciones religiosas, como pudiera parecer atendiendo al santoral eclesiástico, que dedica la fecha a la Virgen del Pilar. No, no era fiesta de las llamadas eclesialmente de guardar, aunque el cura tocara a Misa al amanecer, para que los feligreses que lo desearan pudieran asistir al rito, y, posteriormente, acudir a la feria del Pilar a una población comarcal medianamente grande, Villadiego. Ése, por supuesto, era el objetivo primordial del 'Día de Pilar'.

La fecha, como si hubiera sido concebida adrede, marcaba un hito en el ciclo cerealístico. Si bien, en días previos se comenzaba, tímidamente, a realizar las primeras siembras, el Pilar era la fecha semioficial, desde tiempos inmemoriales, de salida en la carrera a todo trapo de la sementera, si el clima y el tempero de la tierra lo permitían...

Había que proveerse de semillas, productos para tratarlas (como el llamado piedralipe, que machacado e inmerso en agua, servía para rociar (encalar) las semillas la noche anterior a ser sembradas... (parece un proceso demasiado arcaico, pero sí tenía cierta base... el piedralipe era sulfato de cobre en forma de conglomerado cristalizado de color azul intenso... y altamente venenoso, según se decía). Y también proveerse de algunos útiles de labranza, como rejas. Aparte de realizar las compras alimenticias necesarias para afrontar el duro inverno mesetario. Sin olvidar la exposición y venta de toda clase de productos agroalimentarios o agropecuarios (y en este punto, no me refiero a ventas en tienda, sino a productos caseros, quien los tuviera... elaborados, o no... así era la vida del casi-autoabastecimiento: se vendía quesos, miel, nueces, manzanas, pollos, conejos, huevos, etc. ... para sacar para comprar otros artículos de necesidad elemental, como ropa y calzado. Y, por supuesto, feria ganadera ovejas, cerdos, vacas, mulas, o yuntas completas. Y tampoco faltaban los típicos charlatanes (que a voz en grito vendían "X", y si comprabas "X", anunciaban que te regalaban "Y", "Z", y "W"... y resultaba que entre todo apenas valía casi nada... había trucos, pero la gente picaba)... Y allá se iban todos ese día, a la feria.

Aquello parecía un homiguro de muchedumbre. Para no perderte tenías que ir constantemente agarrado a las faldas de tu madre, que llevaba las manos cargadas de paquetes. Y como la mayoría de las familias eran numerosas, lo que llevaban algunas madres parecía un reata de chiquillos agarrados unos a otros, con ella la cabeza.

Siendo niño, estuve una vez en esta feria. Y, como una breve toma instantánea, recuerdo haber regresado dormido en lo alto de un carro tirado por una pareja de vacas y cargado a tope de sacos de semillas.

Mi madre era reacia a llevarnos a la feria. Para comprarnos los zapatos, nos media los pies con una varita de mimbre: o sea: el pallito, que llevaba como muestra, debía de caber dentro del calzado a comprar... Y aquel año, con la recomendación de ir a comer a casa de la abuela, tampoco me llevaron.

Cuando desperté, ya no había nadie en casa (se habían ido a la feria). Comí las sopas que me habían dejado preparadas, y salí al exterior. En las solitarias calles, solamente encontré a otro niño (de menor edad que yo). Sin rumbo fijo, salimos al campo. En principio, íbamos hacia una viña de mi abuelo, a comer uvas... pero no llegamos.

Los tiros sonaban por todas partes, pero eso no nos asustaba: sabíamos que en esa fecha, cada a año, se abría la veda de caza de liebres y perdices. Y nos olvidamos de las uvas, para seguir, a cierta distancia, a unos cazadores: para recoger sus llamativos cartuchos vacíos, tirados al suelo cada vez que recargaban sus escopetas de repetición.

- ¡Eh, venid acá! -nos dijo un cazador, tras darse cuenta de que los estábamos siguiendo muy de cerca.
Y nos entregó sendas bolsas de red, conteniendo una liebre cada una, para que se las llevásemos.

Tras aproximadamente una hora como porteadores, le susurré a mi compañero que teníamos que regresar al pueblo, a comer a casa de nuestras respectivas abuelas.
- ¡Tenga las liebres. Nosotros tenemos que irnos ya!.
- ¡Sí. Un momento...! -Y sacando su cartera, nos entregó un billete de 100 pesetas (lo popularmente conocido como "20 duros"-. Repartidlo entre los dos.

20 duros era toda una fortuna para dos niños hace cincuenytantos años... los cuales volvían a casa a más contentos que unas pascuas :-) "
.

Nota añadida: El otro niño era Aurelio Fraile.

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miércoles, 3 de enero de 2018

Soñando luz donde sólo hay oscuridades

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Bartolomé Poza Expósito, paciente de Ataxia de Friedreich, residente en Barcelona.

Notas del administrador del blog:
Debido a la progresión de la enfermedad, Bartolomé ya no está en condiciones para usar ordenador. Este poema está fechado en mayo de 2006, y forma parte de su libro 'Sentimientos de una vida'.
Bartolomé nació, y vivió hasta en los 25 años, en Jódar (provincia de Jaén)... Reside en Barcelona...
Es este poema se puede apreciar cómo Bartolomé pone en verso su situación personal en un momento de progresión de su ataxia bastante avanzado.
Bartolomé se halla bien dentro de lo que cabe... eso me dijo por teléfono ayer su esposa... a él no le entendí nada de nada... normal: tiene mucha disartria... y yo no oigo un carajo...


Soñando luz donde sólo hay oscuridades

Se vislumbra nubes carmesíes
en estas lisonjeras tardes de abril,
que deleita admirar tras ventanales,
donde el sol, en decadencia,
se encubre suavemente
entre montañas, sierras y valles.

Se extinguen hermosas puestas de sol.
Se agazapan las sombrías sombras
resbalando por las paredes
en este ocaso primaveral,
haciendo que el alma sienta
los pequeños regalos
otorgados por la vida.

En estas deliciosas tardes de abril,
se eclipsa el alma en una amalgama de colores,
donde la luz es dulzura de mil sabores,
haciendo de mi vivir
caricias mil...

Pasaron los eternos días del frío invierno,
en silencio y lastimado:
atrás quedan con el adherido pago
de la sucia parda de la aflicción.

Llega la primavera radiante de sol.
Enamorado de ella,
ansío lo sublime de la vida.
¡Cuánta dulzura, en goces,
con el salobre gusto de la existencia que me cobija
bajo el místico cielo vaporoso en lo infinito,
adonde volar quiere el espíritu!.

Cautivo e indigente en mi vivir,
penado por mis males voy herido:
Más pobre nací, que vivo...
y, aún, más pobre he de morir
en esa bendita tierra de mis esencias,
donde jamás me sentiré cautivo.

¡Oh, triste de mí,
que ni elevarse puede,
atado por terrenales tormentos
de cárcel corporal,
con latidos de un corazón doliente
revestido de ardientes y bellos
deseos y sentimientos.

Jaraneras gaviotas,
vuelan sobre estelas de espuma blanca,
deliciosa quietud de la mar,
donde la luna dilata
grandes regueros de plata,
dando alivio a esta desazón
que atesora cuerpo y alma.

De cuánto fui, no queda nada:
Sólo ausencia en los recuerdos,
que hacen feliz el alma,
dichosa de haber nacido,
tener de esposa un ángel,
y de delectación un hijo.

Estrella de la mañana de una bella primavera.
Atribulado porque no la veo.
Pasó fugaz el lucero de la cordura,
como corriente impetuosa
en un solitario cometa de esperanzas encubiertas.

Si alcanzar pudiera una sola estrella
de las soñadas en quimeras
por este afortunado soñador,
¡brincos darían en mi "trono" de ruedas,
que alas pusieran para morar en ellas!.

Mas tengo que cejar en mi empeño:
ya que los sueños, sueños son.
Por mucho que soñare en mis desatinos,
nunca llegaría a tales heroísmos,
por hallarme ligado a mi destino.

Sueño soñando en el otoño
de esta luminaria de la vida,
donde su luz enaltece el alma
hasta la misma eternidad.
Se disipan las nubes en esta bella primavera...
Si gozar pudiera...

Habla el corazón, y calma al alma.
Los sueños ensalzan el alba de pureza infinita
que a la aurora envidia.
El corazón se detiene, ya no se aflige.
Ahora es el alma quien calma su aflicción.

Lo poético emana del alma
al manifestar todo cuanto sientes,
aunque no se ajuste a reglas.
Mi cansado corazón vive
soñando luz...
donde sólo hay oscuridades.

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martes, 2 de enero de 2018

La loca de la sala de profesores

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Pilar Ana Tolosana Artola, paciente de Ataxia de Friedreich, de Vitoria.

Nota del administrador del blog:
La página web de Pilar Ana puede hallarse pinchando en: http://pilaranatolosanaartola.es/


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Pues no... por supuesto que no: Nunca hubiera pensado en mis días de estudiante de Magisterio que iba a acabar como hoy, metida debajo de la mesa, rezando todo cuánto sé para no ser encontrada por las fuerzas de seguridad, conjeturando y especulando cómo hacer para salir definitivamente del colegio, y lamentando profundamente que mis alumnos se hubieran enterado así de aquella tropelía.


Ese día comenzó como otro cualquiera para los niños de primero de la ESO. Nunca solían prestar demasiada atención a la inicial clase de la mañana, y mucho menos si la asignatura impartida era un hueso duro de roer, como por ejemplo 'Lengua y Literatura Española'. A su favor, confirmaré qué quizá, la mañana de los hechos, tampoco es que yo tuviera la cabeza muy bien ubicada donde la debiera tener... pero bueno: todos somos humanos y a veces cometemos errores:

Reconozco que el desliz fue mío, por haberme dejado convencer por una amiga, de salir la noche anterior, de beber cócteles hasta olvidar cómo se llamaba cada uno, y de bailar desenfrenadamente con unos brasileños incansables, los cuales a punto estuvieron de hacer que se me saliera la cadera... Los pobrecitos -supongo que eran demasiado para mí-, sólo querían que lo pasáramos bien.

En fin, que cuando subí las escaleras un poco antes de ir al colegio, hasta mi piso, y me encontré con todos esos policías armados, me dio por pensar que estaban allí para detenerme, porque guardaba, desde hacía un par de días, una planta de cannabis en la terraza. No era ni mía la planta: mi hermana se la había quitado a su hijo, y a ésta no se le ocurrió otra cosa que traérmela a mí, para que me deshiciera de ella.

Ya, hasta se me había olvidado que estaba allí, hasta que vi a los agentes y bajé las escaleras lo más rápido que pude. Bueno, con los zapatos de tacón no se podían hacer muchas virguerías, así que se los dejé de regalo a mis perseguidores, después de haber dado unas cuantas volteretas de campana por el último tramo de escaleras.
Supuse que no iban a sospechar si entraba en el colegio... y que de ninguna forma iban a buscarme allí, sobre todo por los niños.

Eran las seis de la mañana todavía, cuando llegué: Imploré a todos los santos, para que estuviera abierta la puerta de personal, y la empleada de recepción me indicó que entrara, tras haberse escandalizado un poco por el hecho de que no llevaba zapatos.
Las clases no empezaban hasta las nueve, y la recepcionista me invitó a desayunar en la cocina adjunta, antes de prestarme unas elegantes deportivas negras, que contrastaban con mi vestido azul añil de volantes color turquesa.

─ ¿Y de dónde dice que viene, Señorita. Martínez? ─preguntó la recepcionista, cuando estábamos más relajadas.
Yo no había mencionado nada hasta el momento... ni tampoco deseaba hacerlo. Por ello, alegué tener que preparar unos resúmenes. Y me recluí en mi clase, hasta que llegaron los primeros chicos, y empezaron a cuchichear.

A las nueve en punto comenzamos a leer La vida es sueño de Calderón. Notaba algo extraño, como si flotara en el aire una nube de suspicacia y desconfianza: todos me miraban con ojos rasgados y sagaces... como si sospecharan de mí, como si estuvieran pensando lo peor de mí... desde la niña del chándal fucsia y el piercing en la boca, hasta el chaval de la sudadera de calaveras y pantalones elásticos negros, o la jirafa de falda cortísima y camiseta llena de transparencias, o el muchachito de las gafas, que se parecía al 'Milhouse' de 'Los Simpsons'.
Varias gotas de sudor recorrieron mi espalda, y después ya todo empezó a ir fatal: Cada vez me encontraba peor, y me entró un frío gélido por todo el cuerpo que no sabría identificar.
Lo sabían, lo sabían... No hallaba otra explicación a ese interés tan repentino y avieso en mirarme fijamente. Y me decidí a salir de ahí, dejándoles perplejos y sin respuestas.

En los servicios, me lavé varias veces la cara... y lloré lo alto que me dio la gana, creyendo que estaba sola y sin chivatos de ninguna clase. No obstante, de repente me pareció oír una pedorreta. Acto seguido, como un tomate al verme cuando fue a salir, pasó a mi lado muy digno como si en absoluto se hubiera percatado de mi presencia, el director de la escuela que, al parecer, también había creído que no había nadie en los lavabos.
Luego, me dirigí a la ventana y la abrí de par en par, porque sentía que me faltaba el oxígeno, me ahogaba. Abrí bien las fosas nasales, e hice de aspiradora hasta que los pulmones se hincharan completamente.

En cuanto me pareció estar mejor, corrí hasta la sala de profesores, desierta en esos momentos, y me metí debajo de la mesa de reuniones, como si allí estuviera segura del todo... como si estuviera plenamente oculta en mi recóndito escondrijo.
Allí agazapada, resonaba en mi memoria el primero de mis recuerdos: Eso de agacharme debajo de la mesa, casi era un homenaje a cuando era pequeña y estando así, me daba la impresión de que me volvía invisible... de que ningún adulto podía verme para regañarme... de que cualquier monstruo que me buscara, no daría nunca conmigo.
Fue bonito, fue como una especie de regresión a mi infancia: Hasta llegué a sentir un calorcito excepcional, como el que creo que se sentirá en el útero materno.

Cuando, para mi sorpresa, una mano fuerte y firme, asomó por debajo de la mesa y delicadamente, me ofreció salir: Alguien me había descubierto, por lo que descubrí que mi concepto de la invisibilidad debajo de la mesa, era un poco ridículo.
Asimismo, el dueño de la mano, dobló las rodillas, poniéndose a mi altura. Y lo pude reconocer sin ninguna duda: cara finísima, ojos azules e insinuantes, nariz perfecta, labios carnosos, boca no muy grande, ni muy pequeña, dientes cuidados formando la sonrisa ideal de los anuncios de dentífricos. Era él... era el profesor de gimnasia, el mismo que nos traía locas a las féminas del profesorado, y a alguna que otra alumna también.

Pilar Ana Tolosana
─ ¿Estás bien... estás bien... estás bien?.
Incomprensiblemente, por todo lo que me gustaría decirle a ese hombre, me quedé muda y acepté su mano, sin siquiera hacerme de rogar un poquito. Antes de salir balbuceé que la policía me estaba investigando, y que si me encontraban me llevarían a la cárcel.
─ ¡Estás a salvo, alma cándida...! ¡Ya no queda ningún policía por aquí! ¡Además, no estaban buscándote a ti! ─añadió.
─ ¡Ah, ¿no?! ¿Y a quién vinieron a buscar? ─contesté entre confusa y furiosa, porque sentí que me trataba como a una loca que inventaba tonterías.
Entonces, me puso al día sobre que en una de las casas colindantes a mi apartamento había sospechas sobre que un grupo de anarquistas radicales tramaban un plan para asediar el Congreso y unir fuerzas con los Indignados del 15 M, y las fuerzas policiales, enteradas de esto, habían ido al piso y habían cargado contra los integrantes de dicha asociación.

─ Así que siento desencantarte, pero no, no te buscaban a ti, guapa ─me dijo, llevándome de la mano a mi clase, donde los alumnos esperaban inquietos.

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Fuente del original del relato de Pilar Ana: http://pilaranatolosanaartola.es/textos/

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lunes, 1 de enero de 2018

Boletín 'Ataxia y atáxicos' (diciembre de 2017)

Blog "Ataxia y atáxicos".

A modo de boletín mensual, para quienes no tengan tiempo para seguir el blog a diario, envío, en resumen, los enlaces a los artículos en el blog del mes de diciembre del 2017.

Nota: Incluyo los enlaces "en abierto" (al final de texto).
También se puede acceder en web, pinchando en: Resumen de enlaces a artículos de diciembre del 2017'.

En el blog, todos los/as atáxicos/as, y familiares, podéis escribir, a nivel personal, con temas con (como vivencias personales con la enfermedad), o sin relación (como relatos literarios, o poemas) con la ataxia, enviándome los artículos a mcibriand@gmail.com

Ningún paciente de ataxia debe subestimarse pensando que no sabe escribir. No importa. Queremos oír a todos, y cada uno. Yo mismo, paciente de Ataxia de Friedreich, ayudaré, tanto ortográficamente, como en redacción, a quien lo necesitara.

Por otra parte, os recuerdo que en blog quedó abierta una sección para que cada cual pueda mostrarnos su país, región, ciudad, etc. ¡A ver quién se anima! ... Para más información, pinchar en: 'Proposición no de ley'

De ambas formas descritas, y cualquier otra que se os ocurra, quiero que el blog sea más participativo.

Enlaces a los artículos en el blog 'Ataxia y atáxicos' durante el mes de diciembre del 2017:

(2706). 01 de diciembre de 2018: Boletín 'Ataxia y atáxicos' (noviembre de 2017).

(2707). 04 de diciembre de 2018: 24- Villanueva de Odra (Ovejas, pastores, y lana). Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.

*- (2708). 05 de diciembre de 2018: Los bajos niveles de proteína Nrf2 desempeñan un papel .... (Traducción de artículo de prensa).

*- (2709). 06 de diciembre de 2018: Un programa de rehabilitación de 6 semanas mejora .... (Traducción de artículo de prensa).

(2710). 07 de diciembre de 2018: Boletín número 162 de la Federación Española de Ataxia, FEDAES.

(2711). 08 de diciembre de 2018: 25- Villanueva de Odra (Pan y queso). Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.

(2712). 09 de diciembre de 2018: Indice del serial historiador sobre Villanueva de Odra. Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.

(2713). 11 de diciembre de 2018: 30- Villanueva de Odra (La matanza del cerdo). Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.

*- (2714). 12 de diciembre de 2018: Diseño de molécula apunta al tratamiento de enfermedades de repetición de nucleótidos. (Traducción de artículo de prensa).

(2715). 13 de diciembre de 2018: 31- Villanueva de Odra (Calidad de las tierras - mredidas y semillas. Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.

(2716). 14 de diciembre de 2018: 'Ataxia y atáxicos' os desea feliz Navidad (2017).

(2717). 15 de diciembre de 2018: 0- Villanueva de Odra (prólogo). Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.

(2718). 16 de diciembre de 2018: Miguel-A. Cibrián os desea feliz Navidad (2017). Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.

(2719). 17 de diciembre de 2018: 00- Villanueva de Odra - (Dedicatoria). Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.

(2720). 18 de diciembre de 2018: 32- Villanueva de Odra (Yuntas - parejas de labranza). Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.

(2721). 19 de diciembre de 2018: 33- Villanueva de Odra (Arar con parejas de labranza). Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.

(2722). 20 de diciembre de 2018: 34- Villanueva de Odra (Sementera). Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.

(2723). 21 de diciembre de 2018: 35- Villanueva de Odra (La siega). Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.

*- (2724). 22 de diciembre de 2018: Investigadores de la UCLA revelan la reversibilidad de la Ataxia de Friedreih.... (Traducción de artículo de prensa).

(2725). 23 de diciembre de 2018: 36- Villanueva de Odra (acarreo y trilla). Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.

(2726). 24 de diciembre de 2018: Búsqueda del lado positivo de las cosas. Por Gabriela Moreno, paciente de ataxia cerebelosa, de México.

*- (2727). 27 de diciembre de 2018: Un análisis más potente de ADN podría ayudar a los.... (Traducción de artículo de prensa).

(2728). 28 de diciembre de 2018: 37- Villanueva de Odra (Las bieldas). Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.

(2729). 29 de diciembre de 2018: Bienvenidos... .... Por Mamen García, paciente de Ataxia de Friedreich, de Guadalajara.

(2730). 30 de diciembre de 2018: 38- Villanueva de Odra (Majuelos, vino, y bodega). Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.

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sábado, 30 de diciembre de 2017

38- Villanueva de Odra (Majuelos, vino, y bodega)

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A. Cibrián), paciente de Ataxia de Friedreich.

Para acceder al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

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Nota previa: "Villanueva de Odra es la población rural donde nací, en el año 1954... y, salvo los cursos que estuve en internados durante mi época de estudiante, he vivido hasta mis 61 años. Actualmente, resido en la ciudad de Burgos".

El vino formaba (en pretérito) parte de la cultura de estos pueblos de la hoy comarca Odra-Pisuerga, aunque esa denominación es casi reciente. Todas las familias, antaño, tenían al igual que su puchero (cocido de legumbres), su porrón de vino sobre la mesa... En esta zona, noroeste de la provincia de Burgos, el vino denominado churro, o churrillo, tenía poca calidad, flojo y excesivamente ácido. No hace falta culpar de ello a la calidad de la tierra, o a la variedad de las cepas. Era el clima el que no era idóneo para el cultivo de la vid, actualmente desparecido en Villanueva: A media primavera aún podía hacer frío, incluso helar. Por tanto, las cepas brotaban muy tarde... y se echaba el otoño, y de nuevo el frío, antes de que las uvas madurarán por completo... No obstante, a pesar de elaborarse un vino de escasa calidad, podía valer para el autoconsumo... y precisamente debido a su baja graduación alcohólica, podía tomarse en mayores cantidades, sin subirse a la cabeza.

Cepa con uvas negras maduras... Fotografía extraída de Internet

En el catastro del Marqués de la Ensenada (año 1750), los representantes del concejo de Villanueva de Odra declaran "190 obreros de viña de primera calidad, 150 de segunda, y 950 de tercera"... Nos quedamos sin saber la extensión total dedicada a viñedo por aquel tiempo, ya que se da como medida de superficie algo tan inconcreto como el obrero de viña... lo cual se define como el trabajo que puede realizar una persona en una viña en una jornada... No parece, así, poder sacarse nada en claro de tal dato. Tampoco parece previsible que la superficie dedicada al cultivo de la vid por entonces variara demasiado en los dos siglos posteriores... Es a partir de la década de 196O cuando comienza el descenso, en picado, de este cultivo, hasta hacerlo desaparecer totalmente en muy poco tiempo.... Pero, antes de detallar los motivos de tal caída, es necesario describir el cultivo y la elaboración del vino durante la etapa que casi de refilón llegué a conocer:

La plantación de vides recibía el nombre de majuelo (viña). Las cepas a veces estaban metidas en un hoyo (como protección contra vientos gélidos, y sin una alineación demasiado perfecta... lo cual, incrementaba las dificultades del trabajo... La primera tarea era la poda, y después apañar, o recoger los sarmientos cortados... Luego, daban dos cavas de azadón: la primera hacia dentro, o recepar... y más tarde, la segunda hacia fuera, o descubrir. Si las cepas estaban bien alineadas, el trabajador podía ayudarse de un arado tirado por un sólo mulo, o vaca.

En la primera quincena de octubre llegaba la vendimia, y los racimos cortados eran transportados en cestos altos (tejidos con mimbres) hasta el lagar (jaraíz era el término más empleado para referirse a lagar). Éste era una pila cuadrangular con salida a otra inferior o a un gran bocoy de madera... En el lagar pisaban las uvas descalzos al anochecer, a la mañana siguiente quitaban el tapón del caño, y el mosto (jugo de la uva) corría hasta la otra pila... Y, desde este depósito, lo pasaban a las cubas...

Los rampojos (raspajos), pitas y hollejos, restantes en el jaraíz, una vez escurridos los llevaban a una prensa para exprimirlos más. Los restos después de prensar, en una fábrica cercana los cambiaban por aguardiente (orujo) que elaboraban a partir de extractos de ellos.

En la bodega, dentro de las cubas, el mosto fermentaba, convirtiéndose en vino. Entonces, ya fermentado y convertido en vino, tapaban la pequeña boca de la cuba con una tablilla y barro encima... Solían hacer un trasiego (cambiar de envase)... y después de éste, hasta acabar la cuba, extraían el vino por una canilla.

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Podría decirse que la llegada masiva de los tractores a Villanueva condujo al descepe de los viñedos. Pero, aún siendo cierta la afirmación, tal expresión resultaría del todo injusta... al igual que también sería injusto hablar de falta de rentabilidad, aunque también sea certeza... La raíz del problema del abandono del cultivo de la vid en Villanueva, es que era un gran trabajo a desempeñar por la normal población de una época... y fue cayendo en picado por la despoblación rural provocada por la demanda industrial de mano de obra en las ciudades... A mediados de la década de 1970 ya no quedaba viñedo... salvo el majuelo de tío Pablo (mi abuelo), que, ya jubilado, hasta 1985, a base de pundonor, siguió elaborándose su propio vino.

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La bodega:

Villanueva de Odra: bodega de los hermanos Barriuso-Renedo.
Fotografía de Jose Félix Ruiz
¡¡Va por vosotros, antepasados renacuajos!!:

"Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Donde hay vino, beben vino,
donde no hay vino, agua fresca.
Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan, y sueñan"
.

(Antonio Machado).

La bodega es una cavidad subterránea hecha por el hombre, de longitud variable, pero siempre provista de un agujero de ventilación llamado zarcera, útil para dar salida al tufo, o gases tóxicos derivados de la fermentación del mosto. Con puerta con cerradura, la bodega sirve para guardar el vino y mantenerlo fresco.

Antaño, iban a por vino para comer y para cenar, con el jarro o la botella para llenar el porrón para las comidas en casa. También con la bota para llevarla llena al campo para las comidas campestres por exigencias laborales... Dicho todo esto, puede parecer que Villanueva fuera un mundo de borrachos... nada más lejos de la realidad... La bodega, además de los fines expuestos, por encontrarse todas prácticamente juntas, significaba charla, diálogo, y lugar de encuentro entre vecinos que volvían a casa. No olvidemos que, como se explicó en este serial en el capítulo sobre el campanario, había un toque de campana (mediodía, a las 12:30) que servía de referencia para regresar del campo a comer.

La bota, pellejo cosido y embadurnado de pez por dentro, servía para acompañar las comidas fuera de casa, o era el momento de hacer un alto en el trabajo y echar un trago para calmar la sed que proporcionaba una difícil y dura tarea al aire y al sol.

Foto en Villanueva de Odra (la bota más grande que la niña). Autor Miguel-A. Cibrián

Esta simpática foto la hice yo (Miguel-A. Cibrián). La niña es mi hermana Lourdes (12 años menos que yo). La foto tiene truco: la bota no estaba llena de vino, sino de aire (obsérvese que a la niña no parece pesarla)... Esta bota la compró mi familia para cuando íbamos a segar para todo el día (mis padres, mi tío, mi abuelo, y yo)... pero prácticamente no la usaron: les entró la obsesión de aquella bota daba mal gusto al vino... y no la querían ver ni en pintura. Siguieron usando su vieja bota... Y es que hace falta paciencia para esperar a que el gusto a pez en una bota nueva desaparezca.

Con la desaparición del viñedo en esta comarca, al contrario que en otras, las bodegas han perdido su actividad conservándose algunas, casi más por tradición, como merenderos.

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Ahora pego uno de mis viejos escritos...relacionado con el tema anterior:
Cada uno corre como puede... y no como quiere:

Discernir en cuestión de fechas no es fácil para mí. Podría confundir con suma facilidad una fecha de anteayer con otra de hace dos años. Tal vez sean efectos de mi vida rutinaria o de vivir demasiado deprisa intentando no dejar un resquicio a los negros pensamientos... Posiblemente el citado fenómeno tenga una explicación más consistente basada en la falta de ilusiones para marcar hitos que sirvan de referencia a la medición de mi tiempo actual y del cercano pasado. Algo ocurre, aunque no sepa definirlo. Y es que, curiosamente, en contra de cuanto pueda parecer ser la normalidad, mi caos respecto a la identificación de fechas en relación a acontecimientos de mi vida, no está en mi pasado lejano, sino en el cercano.

Pues bien, creo que hace un par de meses (tiempo aproximado que no me atrevería a afirmar con seguridad) solté un taco despectivo contra el autor del artículo cuando alguien pegó en HispAtaxia la traducción de un decálogo para atáxicos en orden a caminar mejor. Tras el taco, dije que "cada uno corre como puede, y no como quiere". Me llamaron al orden :-), entiéndase simplemente que otros miembros del foro discreparon educadamente de mis ideas :-) . En realidad llovía sobre mojado, porque circula por ahí un artículo, en inglés y en Portugués, para aprender a caerse en pacientes de ataxia. O sea, si las caídas para los pacientes de ataxia son inevitables, el texto da instrucciones sobre cómo caer con un mínimo de riesgos. Se trata de un manual sobre amortiguar la caída en las prácticas del judo adaptado a pacientes de ataxia. Desde mi experiencia, ambos folletos me parecen totalmente ridículos.

Explico: Y es que en la Ataxia de Friedreich existe una retardado en la conducción nerviosa de las órdenes del cerebelo. Un ejemplo está en mi vuelque en un alcantarilla con la silla de baterías este pasado verano. En ese concreto momento fui plenamente consciente de que me salía del camino y de que iba a volcar, pero a la vez fui incapaz de reaccionar. Es más, repasado el hecho en mi mente me parece imposible de suceder. He hecho la prueba "in situ", llevando la idea de cómo reaccionar en la primera línea de la mente, y evitarlo es tan fácil como tirar hacia atrás del jostic que va agarrando permanentemente mi mano. ¿Por qué no reacciono a tiempo? Sencillamente, tardo más de lo normal en extraer las ideas del hipotético depósito o base de datos, porque no fallo con la idea ya extraída y puesta en mente. Es más, si en los actos pensantes fallo, aunque evidente puede haber cierta lentitud, sí actúo con los reflejos miméticos. Cuando me veo volcando saco la mano y la uso de protección contra el suelo. Lo veo en la repetición en mi mente a cámara lenta recordando el suceso. Desgraciadamente, la primera vez que volqué por sacarlo se rompió mi brazo, y la segunda, por el mismo motivo, lo dejé resentido y dolorido por una semana.

En resumidas cuentas, de nada sirve aprender tácticas para caminar o para amortiguar el golpe en las caídas si nuestra enfermedad nos confiere una imposibilidad de ponerlas en practica. Y me enfado en el foro con estos señoritos que se apuntan una medalla con la publicación de un artículo, supuestamente científico, sin tener ni pajolera idea del asunto. Y aquí salió Darío, que "sabe más por viejo que por diablo", y me advirtió que, aunque los pacientes de Ataxia de Friedreich seamos mayoría en las ataxias, no somos los únicos, y quienes tienen el mal exclusivamente en el cerebelo carecen de retardado en la conducción de órdenes. Tiene razón. Ante tal tesis, puesto que los pacientes de Ataxia de Friedreich somos casi la mitad, donde dije "ni pajolera idea" habré decir "semipajolera idea". Y metidos en estos terrenos de ideas pajoleras, aprovecho la ocasión para contar una historia:

Mi pueblo cambió enormemente a partir de la revolución industrial de la década de los años 60 que reclamaba mano de obra en las ciudades mientras en esta parte del campo Español llegaban los primeros tractores. Como consecuencia la población quedó en breve reducida... hasta un 10 por ciento al día de hoy. Antaño, aquí había bastantes viñas... no para vender vino, sino para autoconsumo. Eran cifras importantes si se tiene en cuenta el número de habitantes de entonces, y que se consumía en grandes cantidades al tener, el producto de aquí, una graduación alcohólica muy baja. Para la plantación de viñedo se utilizaban fincas escasamente productivas para cereales o leguminosas. Por otra parte, las viñas llevaban una mano de obra infinitamente superior a los otros cultivos citados. El rápido descenso del número de habitantes, idos a la ciudad en busca de trabajo, y la aparición de los tractores en estos campos eliminaron las viñas, que, de hecho, ya no eran económicamente rentables. Yo mismo he descepado varios viñedos cuando arrendábamos nuevas fincas: Yo tiraba con el tractor después de que mi padre hubiera reatado a la cepa una gruesa cadena... y otra y otra... hasta acabar la viña.

Había desembarcado en el pueblo hacia 1972 procedente de un internado. Exploté al ver que algo me pasaba (ataxia) y nadie lo daba más importancia que dejarlo pasar. En vez de apreciar la ataxia, se me diagnosticó una crisis nerviosa (algo sí había) y se me mandó a casa arguyendo que seguir estudiando de momento no convenía a mi salud y con la recomendación a mis padres de mandarme tareas para mantenerme permanentemente distraído. Mi difunto abuelo, un trabajado incansable, dicho y super-subrayado, aunque estaba jubilado, conservaba una de sus viñas no como una necesidad, sino como un capricho. Mi padre me mandaba a cavar la viña con mi abuelo... cosa que hacíamos dos veces al año... una hacia la cepa, y otra hacia fuera de la cepa. Entre las hileras de cepas dábamos varios surcos con una arado tirado por una mula. Tras esta operación la superficie a cavar quedaba sumamente definida en hileras.
Usábamos azadones de forma triangular, acabados en punta, pues aunque el terreno era arenoso, tenía numerosos cantos redondeados de considerable tamaño. A mi abuelo le encantaba que yo fuera a ayudarle, no por el trabajo en sí, [pues yo iba una vez acabado mi trabajo con las vacas, y es posible que él llevara ya dos horas cavando], sino porque se sentía acompañado y así le resultaba más fácil.

Comenzábamos dos hileras a la vez, una cada uno, para ir trabajando en paralelo. De pronto, hacíamos un alto en el trabajo y echábamos una parrafada y un trago de la bota. Mi abuelo cavaba más que yo... y, para ir en paralelo, a veces se pasaba a mi surco y cavaba hacia mí hasta encontrarnos. Eso me resultaba contradictorio: Por una parte me agradaba que él me hiciera un trabajo, pero... por otra, me negaba a admitir que una persona de 70 años hiciera más que una de 20. Por ello, aunque a veces más que cavar, semicavara, aprendí a seguirle el ritmo. Y es que, al no ser aún plenamente consciente de la enfermedad, era difícil de admitir que nunca podría cavar como él. Para empezar, las limitaciones impuestas por el incipiente grado de mi ataxia me obligaban a asir el azadón de una forma muy distinta a la de mi abuelo. Yo cogía el azadón muy en corto metiendo el mango entre ambas piernas y manteniéndolas separadas para tener mayor base, y sacaba el culo y agachaba el lomo y la cabeza buscando que el eje de equilibrio no fuese alto y estuviera siempre bien controlado... y si fallaba, estaba el azadón que a veces, además de para cavar, también servía de bastón.

Damos un salto en el tiempo y nos colocamos en el otoño de 1975. Yo me sentía mejor psicológicamente y había comprobado que carecía de condiciones físicas para llevar una vida de trabajo en el campo. Tenía unas cualidades especiales para los estudios y había que aprovecharlas y sacar una carrera que me permitiera ganarme la vida con un trabajo más intelectual que físico. Salió la solicitud a una Escuela de Capacitación Agraria que prometía el salto a la Universidad. Allá me fui.
Sólo estuve un trimestre. Me decepcionó. Era un tremendo caos similar a un servicio militar. El nivel educativo era el más rotundo cero. Allí a nadie le importaba estudiar ni hacer nada de nada. Había incluso chicos expulsados de otros colegios que campaban a sus anchas haciendo que el comportamiento general resultara deplorable. Por si fuera poco imperaba el mismo estilo del servicio militar: la dirección era como si no existiera... los veteranos eran los señores y los novatos objeto de las más variadas novatadas de increíbles repertorios. Aunque es cierto que había veteranos bondadosos que, aunque hubiesen querido, se veían incapaces de parar aquel desmadre. Y, a todo eso, los jefes se desentendían totalmente del mando cediéndolo a los veteranos. Entre todo se componía una amalgama incalificable.
Tres días a la semana había dos horas de prácticas divididos en grupos mixtos (veteranos y novatos). Los veteranos ni siquiera aparecían por allí, y los novatos no querían hacer nada.

Recuerdo que un día de noviembre nos mandaron a cuatro veteranos y a cuatro novatos a vallar una finca con alambre de espino. Supongo que, a tal paso, la obra llevaba varios años comenzada. Aquello era propiedad del Estado. Los veteranos no hicieron acto de presencia (creo que iban al bar). Era un día de frío viento norte y había una pequeña lindera de medio metro que servía de remanso. Allí nos tumbamos a charlar durante hora y tres cuartos. Al fin me levanté a orinar y, mirando al reloj dije que cómo íbamos a acabar la clase sin haber colocar un sólo poste. Comencé a trabajar. Ni siquiera me ayudaron. Uno de los tres me dijo con sorna:
- Miguel, ¡qué trabajador estás hoy!.

Pero esto sólo era un ejemplo para contar que en otra ocasión para la clase de prácticas de esta Escuela de Capacitación Agraria nos dieron unas azadas para limpiar la hierba de una finca de manzanos que lindaba a una de las calles de aquel diminuto poblado que en forma de dependencias aisladas era la escuela. Los veteranos, como siempre, no acudieron. Casualmente, pasaba por allí uno de los encorbatados ingenieros que, por dejación, pasaban olímpicamente de cuanto ocurriera en la escuela a pesar de ser esa su obligación. Viéndome cavar, este tío de corbata se detuvo, fue hacia mí, me quitó la azada, me echó una bronca, y me hizo una demostración de cómo se cogía una azada. Y yo allí perplejo... sin saber qué replicar:
"¡Será hijoputa! -pensé mientras se largaba-. ¡Si este señorito es la segunda vez en su vida que ve una azada... la primera vez la vio dibujada!".

Y seguidamente comencé a cavar de la única forma que, por mi Ataxia de Friedreich, podía cavar. A lo dicho: "cada uno corre como puede, y no cómo quiere" Y ningún atáxico es tan tonto como para no haber experimentado distintas formas para saber cuál es la más adecuada a sus necesidades. Los autores de los artículos para atáxicos sobre cómo caminar y cómo aprender a caérse son igualitos que el ingeniero encorbatado que quiso enseñarme a cavar
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Para volver al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

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viernes, 29 de diciembre de 2017

Bienvenidos... ...

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Mamen García, paciente de Ataxia de Friedreich, de Guadalajara.

Nota del administrador del blog: El pseudónimo literario de Mamen García es María Narro


Bienvenidos...

Leonor había puesto todo su empeño en que la velada saliera bien. La primera impresión es la que cuenta, le decía siempre su madre. Se había rizado el pelo, acababa de rociar la estancia con una finísima lluvia de su perfume preferido, y había sido algo más generosa al colocárselo en las muñecas y tras el lóbulo de las orejas... La ropa negra que llevaba le favorecía, de eso no había duda, tan ceñida y con ese escote: insinuando, sin mostrar nada, como debe ser...
Todo preparado: Dos copas de champán sobre la mesa de cristal, acompañadas por ligeros y atractivos canapés... una suculenta, pero débil fragancia, escapándose de la cocina... y la casa a media luz... Y la música romántica tan imperceptible, que apenas se oía.
Aquella era su primera cita con Marcos.

Cuando el hombre por el que suspiraban todas sus compañeras de oficina la invitó a cenar, intuyó que su ansiado sueño se cumpliría mejor en terreno propio, ya que de esta forma su problema quedaría más tapado. Sabía que podía ser la mejor anfitriona: sensual como pocas... De su atractivo no tenía dudas, pero de sus nervios sí.

Al estar frente a quien le gustaba, no sabía qué decir: los temas de conversación se evaporaban... Su terapeuta desfallecía con ella: Leonor era la mayor charlatana que conocía, hasta que coincidía con un hombre guapo, atractivo, entonces se quedaba muda. Se le habían acabado los trucos y consejos que darle, hasta llegó a temer que en verdad perdiera momentáneamente la facultad del habla. Pero, un compañero sugirió que la mujer hiciera guiones o recordara letras de canciones... y la cosa más o menos empezó a funcionar.

Leonor había llenado la casa de notas ocultas, hasta en sus muñecas había escrito dos diminutas chuletas. Se echaba un último vistazo en el espejo cuando el timbre de la puerta sonó. ¡Qué puntual... y qué guapo...!, pensó al abrir quedándose pasmada e idiotizada en el umbral.

Marcos la miraba sonriendo y alabando su buen gusto. Traía una botella de vino. La mujer miró con disimulo su mano izquierda, la chuleta..., ¡el perfume la había borrado! Sonrío mientras llamaba a gritos mentalmente a las palabras.
- Buenas noches, bienvenidos hijos del rock and roll...
Lo dijo sin tan siquiera una pizca de ritmo, y tan seria que... el hombre riendo pasó dentro. Y entregándole la botella contestó:
- Ya veo que lo vamos a pasar pipa. Tienes fama de divertida ¿Te gusta Miguel Ríos?.
- ¿A mí? ¡Si casi no había nacido cuando él cantaba! –le contestó Leonor, mientras se dirigía a la cocina pensando: “Vamos bien, vamos bien, princesa, ¡ya has dicho cinco palabras seguidas... y sin guión!.

Marcos resultó ser un gran conversador, por lo que la velada se normalizó bastante. Lo malo era cuando la miraba con esos ojos... ella sentía que le devolvía la sonrisa más reboba y estúpida del mundo, y completamente muda. El hombre estaba acostumbrado a causar ese efecto y se mostraba encantado. Pero Leonor no se sentía bien, así que apurando su copa se encaminó hacia la ventana, allí había escondido una de sus notas. Tan bien escondida que la escasa luz le impedía encontrarla.

- ¿Qué haces...?-, oyó a sus espaldas.
Se giró y sonrió... La tenue luz le convertía en el ser más hermoso y varonil que había visto nunca. Tragó aire, respiró con profusión, y golpeando el suelo con uno de sus tacones, dijo:
- Me asomo a la ventana, eres la chica de ayer...
- ¡Nacha Pop!... Y ahí no me digas que no habías nacido, porque se te nota un ligero ritmillo... Venga, te ayudo a poner la mesa, y cenamos.
“Vamos bien, vamos muy bien, princesa”.

La cena transcurría dentro de los parámetros de la normalidad. Él contando sus batallitas, y ella revisando mentalmente su exquisita ropa interior y deshaciéndose al imaginar lo que ocurriría luego...

El tiempo se detuvo al observar que Marcos la miraba con fijeza. Esperaba una respuesta... sonriendo con esos dientes blanquísimos y aquellos labios. Ella miró con disimulo la nota doblada escondida en su servilleta. Enlaza una frase con su última palabra, leyó. “¿Y qué decía...?.”
- Alonso, mujer, Alonso... –volvió a repetir él.
- Alonso Quijano... ¿don Quijote de la Mancha?.
- No digas tonterías, mujer, es el Alonso de toda la vida: Fernando Alonso. ¿En qué mundo vives? –le preguntó con el ceño fruncido, lo que acentuaba aún más su atractivo.

Suspirando y temblando al mismo tiempo mientras doblaba su servilleta, contestó:
- No me hables, no me hables. No me hables así...
- ¡ Juan Pardo! Esa canción le encantaba a mi madre, ella sí que era una luchadora con...
“Vamos bien, vamos bien, princesa, ya has conseguido encarrilarle de nuevo a su monólogo”.

Después de cenar y, mientras ella se llevaba los platos a la cocina, Marcos encendió el televisor... ¡¡Gollllllllllllll!!, le oyó gritar enardecido de pasión. La mujer preparó dos sugerentes copas sonriendo, y se desabrochó un botón de la blusa.
-¡Nena! –le oyó gritar de nuevo- ¿No habrá por ahí palomitas?: Empieza el derbi y, luego, echan Rambo 13. Mejor quito la música.

“¿Puede un príncipe convertirse en rana?”, pensó, bebiendo una de las copas de un trago, y abrochándose el botón de la blusa.


Fuente: Este texto de Mamen es un capítulo de su libro 'La culpa siempre la tienen ellas'... y puede hallarse también en uno de los blogs de la autora: http://ellass27.blogspot.com.es/2015/05/bienvenidos.html.

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