La pagina web de "Ataxia y atáxicos" (información sobre ataxia, sin ánimo de lucro) es: http://www.ataxia-y-ataxicos.es/


lunes, 12 de febrero de 2018

“Todo un Show”

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Pilar Ana Tolosana Artola, paciente de Ataxia de Friedreich, de Vitoria.

Nota del administrador del blog:
La página web de Pilar Ana puede hallarse pinchando en: http://pilaranatolosanaartola.es/


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Pilar Ana Tolosana
Entre sueños, aún medio dormido, sufriendo los efectos de la resaca, el móvil me despertó con una melodía inconclusa que me había bajado de una página de Internet, de cuyo nombre no puedo acordarme.
Dejé que el irritante sonidillo cesara, y poco a poco me fui incorporando, a la vez que bostezaba y me rascaba la cabeza.
Recapacité que en esos momentos lo mejor sería ir a la ducha directamente... sobre todo, cuando alcé el brazo, y me vino de la axila un olor nauseabundo... a sudor, corrosión, y a otros vapores fétidos, que venían de más abajo.
Asimismo, sentado en la cama, intentaba recordar algo de la noche anterior... ¡Nada...! A pesar de mi insistencia en buscar recuerdos, aunque fueran vagos y dispersos, no aparecían por ningún lado. Cuando comprendí que mis recuerdos no iban a regresar, busqué las zapatillas: una al oeste y otra al este de la habitación. Y, una vez que recuperé la estabilidad y el equilibrio, que la visión doble, y enigmática, producida por la pertinente borrachera noctámbula, me puse recto para tomar la decisión de abrir los ojos del todo.

Me levanté, a pesar de las pocas ganas y mi estado ligeramente apocalíptico. Me pasé la lengua por los labios... y como no tenía ni saliva, decidí cerrar la boca definitivamente, porque estaba un poco apestada... En ese preciso momento fue cuando juré que no iba a volver a beber una gota de alcohol: estaba ya a punto de cumplir treinta años, y era ya hora de tomar en serio algunas decisiones.

- ¿Y eso...? ¿Qué es eso de ahí...? ¿Qué es eso de encima de la mesilla...? -me pregunté a mí mismo en voz alta, achinando mis ojillos miopes, para resolver el misterio.
Eran unos papelillos... unos papelillos pillados estratégicamente con el celular para que no se volasen...
Me acerqué, restregándome los ojos. Eran dos entradas, ¿para Freestyle...? ¿Un show de motos...? Alguien me habría invitado la noche anterior... tendría que hacer memoria...
En ese preciso momento, en el que pretendía recordar con algo más de claridad, volví a recrearme pensando en eso de que no iba a volver a cogerme una borrachera en la vida. Y un poco disgustado, tiré las entradas entre las sábanas, y me fui al cuarto de baño para lavarme la cara, a ver si así me espabilaba poco a poco.

Antes de terminar en el lavabo, me pareció haber visto en las entradas que el espectáculo era hoy mismo a las 20:30 horas exactamente, en el Polideportivo.
Casi sin respiración, me abalancé de nuevo sobre la cama, y busqué los tickets que informaban sobre el horario, el lugar, y la fecha del acontecimiento.
Pues sí, no me equivocaba: estaba a cuatro horas de aquel evento. Tenía que darme prisa si quería llegar... Iría, sí, aunque al principio no lo tuviera muy claro. Pero, sí, al final no me lo perdería por nada. No era muy habitual en mí que cambiara de humor tan fácilmente: no obstante era como si algo me incitase, una fuerza sobrenatural, el destino, quizá... no sé.

Me duché enseguida, me peiné, y comí algo. No sabía muy bien lo que iba a ver: era motociclismo en un estilo libre. Me picaba la curiosidad. Tenía entendido que en el Freestyle los competidores se jugaban la vida con sus motocicletas, entre piruetas, saltos, acrobacias, cabriolas, y aterrizajes peligrosos... como en el MotoCross, más o menos, quizá más grandilocuente aún.
Cuando metí las entradas en la cartera, antes de salir de casa, me di cuenta que eran dos, y no tenía a nadie a quién llevar: Mi mejor amigo se había ido a trabajar a Alemania... mi hermano tenía justo ahora los exámenes finales... mi primo estaba en Boston, en un Congreso... y mi novia odiaba este tipo de cosas. Bueno... iría yo solo... y con la entrada que me sobraba, haría reventa... Daba igual: estaba todo controlado.

Salí del portal, y me dirigí al Polideportivo con el coche. Lo que no entraba en mis planes, era dar con aquel embotellamiento, aquella comitiva atascada de vehículos que estaba minando mis ánimos de llegar a tiempo al complejo.
Sólo fue cuestión de paciencia, pitidos, y sinsabores, hasta que me pude poner en marcha. Aparcar me costó menos de lo que pensaba, pero ya eran las ocho y cuarto: no quedaba tiempo para revender la entrada que me sobraba.
No hice más que bajar del automóvil, y fui corriendo a la puerta donde comprobaban los accesos al Freestyle.
No me pusieron trabas, a pesar de que casi toda la gente ya estaba dentro.


Y acto seguido, me aposenté en el único asiento de las gradas que quedaba libre. No conocía a ninguno de los que había a mi alrededor, y me sentía totalmente fuera de lugar. Menos mal que los altavoces empezaron a regurgitar con el anuncio de que las motos suicidas estaban calentando motores. La voz ronca y alborotada del emisor, cercioró al público de que aunque todo el elenco colaboraborador era muy bueno en sus campos, los auténticos protagonistas iban a ser dos campeones del mundo, el americano Will McHill y el taiwanés MaWei.
Aclarado esto, quedé como hipnotizado al ver veinte o treinta motos que corrían por todo el escenario, entre las distorsionadas luces de los focos, al ritmo más precipitado de Van Halen.
De repente, todo era rojo... todo azul... todo amarillo... Y al momento, todo violeta, todo verde, o todo blanco. Y los pilotos, uno hacía piruetas por aquí, otro saltaba por allá: Eran impresionantes... recorrían rampas que les llevaban a tocar el cielo con las manos, para luego hacer una caída perfecta en el suelo, se posaban casi delicadamente en el suelo... ¡Impresionante! ¡Fascinante!

Todo el mundo expectante y en silencio: sólo se oían los motores de las motos... Nunca había visto nada igual. ¡¿Qué, qué están haciendo ahora?!.
- ¡Madre mía, eso es el más difícil todavía! -exclamé intuyendo que entre todos querían figurar una pirámide: eran como los Castellers, pero con las motos. era muy peligroso
Y cuando estaba ya más concentrado en todo esto, uno de los pilotos, el americano por el rubio de su pelo y tez blanquecina, se puso enfrente de mí y agarrándome del brazo, me suplicó discretamente que le siguiera:
- Please, camon, camon… please. Camon, please, hurry up!..
No sé ni por qué lo hice: El caso es que ni siquiera dudé en ir con él detrás de las gradas. Era como si fuera de la familia, como si ya confiara en él desde antes de ese día... Había algo que no cuadraba del todo...
Se había quitado el casco y lo llevaba en la mano, pero no acababa de recordar por qué me sentía tan bien con él..
¡Anda, que mi madre estaría contenta de ver que me iba con cualquiera a donde él decidiera! Ella, que cuando era pequeño creyó haberme inculcado eso de que no hablara con desconocidos.

Fue entonces cuando el anónimo para mí, motorista, me tocó el brazo y me dio una especie de mareo, como si la mirada se me fuese al lugar más recóndito que existiese.
- Bueno, pues ya estoy aquí. Dime lo que quieres -exigí, entre molesto y exorbitantemente severo.
- Okay, man, yes. Thanks, thanks. Yo quiero pedirte favor -dijo el otro con cierto apuro en mi idioma, para que yo le entendiera.
- ¿Un favor? ¿Cuál?.
Se ajustó el peto y los guantes... seguidamente, sacó otro casco que había escondido previamente, y me lo dio antes de decir nada:
- Erhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh. Erhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh. Youwith me... en la moto, ¿fine?. Nosotros jumpto pirámide and... ¿do youunderstand me, man, yeah?.
Creí acertadamente que me estaba ofreciendo saltar con él al pico de la pirámide de las motos. Justo en ese instante, tuve una especie de iluminación de la noche anterior: era una visión borrosa, pesarosa, agridulce, a medias entre un “chupito” de licor de melón y una jarra medio acabada de vodka con naranjada. Era todo enrevesado y jactancioso, salpimentado con una mezcla a sudor y alientos alcoholizados y lánguidos, con una sevillana sonando de fondo... Y ese guiri desacompasado que bailaba de un lado para otro, asemejándose cada vez más a un oso cogiendo manzanas imaginaras. Ése era. Ése era él, el motorista pendenciero y temerario de Texas... el americano éste que ahora mismo tenía enfrente: Will que me decía ahora mismo cosas raras en un idioma inventado...

Lo supe entonces: la noche anterior estuve con él de juerga, de experiencias de borrachera y nocturnidad. Él fue quien me regaló las entradas para el Freestyle, por fin lo vi claro: fue Will.
Me quedé pasmado a la vez que recuperaba la memoria.
- No, no.. yo lo siento, pero no...
Justo iba a marcharme... Rectaba hacia atrás, y en cuanto me volví me di de bruces con el taiwanés. Me empujó hacia el otro... y ya esto me dio muy mala impresión: como si no me fueran a dejar ir de rositas. Me giré, y miré de nuevo al americano:
- ¡¿Qué es esto? ¿Qué está pasando aquí?!- balbuceé.
Todo indicaba que no me estaban dando a elegir. Y no había nadie en esos momentos que me pudiera socorrer. Nadie me atendería: todos estaban pendientes de las motos y esa construcción piramidal.

Menos mal que en ese entonces se le ocurrió pasar por ahí al hombre que vendía, entre la gente de las gradas, bebidas reconstituyentes, con, o sin burbujas, y sándwiches, o perritos calientes, o helados y polos, para reducir el calor corporal y los bajones metabólicos.
- ¡Fuera de aquí, señor! ¡Está molestando usted aquí! -amplificó el americano, al sorprendido vendedor ambulante, volviéndose hacia él.
Así fue como aproveché la ocasión para zafarme del taiwanés, que también se había despistado por completo. Le di un envite en el pecho y corrí hacia la puerta de salida como alma que lleva el diablo.
En la portilla había un empleado contando el dinero que habían sacado por aquel evento, y me cuestionó, percibiendo mi idea de abandonar el Polideportivo, que adónde iba tan nervioso.
- ¡Yo... esto... ábrame, por favor! ¡Mi mujer está pariendo... acaba de mandarme un whattsupp! -mentí, a la vez que rezaba para que me creyera.
- Está bien, está bien -repetía, mientras se apresuraba en abrir.

Dejé al buen hombre atrás, y a varios metros ya. Cuando volví la mirada, observé que los dos pilotos del Freestyle le empujaban despectivos tirándole al suelo, para continuar persiguiéndome después.
Había parado de correr por un instante. No obstante, por lo visto, no debería ni planteármelo. Y, desorientado, sin saber qué dirección tomar, entré a una iglesia gótica de la zona. No había mucha gente por los bancos. Me dio la sensación de que nada malo podría pasarme en un lugar así. Presté atención al Cristo colgado en la Cruz y a la Virgen llorosa a su lado, a las fieles imágenes de los santos, a las pinturas relativas a la Última Cena, y a la Consagración del Pan y del Vino.
Tenía algunas monedas en el bolsillo... suficientes, para encender unas velitas a San Judas, patrón de los imposibles. Lo hice. Luego medité durante unos minutos, arrodillado.

De pronto una chica bajita, de pelo largo y ensortijado se me acercó, poniéndose muy cerca:
- ¿Qué pasa? ¿No te acuerdas ya de mí? -me preguntó, decepcionada, al ver mi sorpresa al advertirla.
- Ya lo siento, pero no... no sé... es que...
Pero de repente... algo raro pasó... algo en mi cabeza... un dolor, un pinchazo... Fue como si mi mente se abriera sin darle yo permiso... como si la masa gris se me hiciera líquida para poder encontrar los recuerdos, que yo quisiera, o los que más me convenía que no se tergiversasen.
- ¡Tío, ya te vale, bien que voy vestida un poco distinta a como iba ayer a la noche, pero que sigo siendo yo, Esmeralda! -protestó, molesta conmigo.
¡Esmeralda, Esmeralda, Esmeralda...! Ese nombre me decía algo, claro que sí... Esmeralda, Esmeralda...
¡Ya sé! La noche de autos, ayer por la noche, conocí a los motoristas de Freestyle. Claro, al americano y al taiwanés. Y acabamos montando una buena juerga... y a las tantas de la madrugada salimos de la discoteca, y nos colamos en un zoco moro con ropas, babuchas, pulseras, collares y multitud de accesorios y curiosidades.
- ¡Ah, ya sé, ya sé! ¡Tú eras la chica que bailaba la danza del vientre con aquella serpiente en los hombros, a lo Salma Hayek en “Abierto hasta el amanecer”!
- ¡Din, din, din! ¡Respuesta correcta! Bueno, ¿y solo te acuerdas de mí por eso?.

Pues, de momento, eso era todo, por mucho que me exprimiera el cerebro... Hasta que, por ventura o desventura, otro recuerdo no tardó en asediarme impetuosamente, de forma tosca y abrupta. Fue entonces cuando, en mi alucinación atemporal de acontecimientos nocturnos, se me aparecieron los dos amigos de las motos, extranjeros, que había conocido recientemente en la barra: era cuando el americano me pedía que le presentara a ese bombonazo de chica morena de ojos negros y piel tostada por el sol, que a cambio él me daba entradas para que fuera a verles al Freestyle.
No podía evitar el sentirme orgulloso por haberme acordado por lo menos, de quién y por qué me había invitado al extraordinario espectáculo de Freestyle. Lo que no entendía, era el porqué de que el estadounidense me persiguiera ahora tan enfadado. Sí, supuse que si le había presentado a Esmeralda... del mismo modo, conjeturé que lo había logrado, ya que si no él no me hubiera dado las entradas...
- Yo ya te presenté, Esmeralda, pero Will y su amigo, no sé por qué están furiosos conmigo -manifesté enfuruñado, alegué mientras salíamos de la iglesia.
- ¿De verdad que no te acuerdas de por qué se enfadaron?.

Ante mi gesto afirmativo, ella me llevó tras una calle poco transitada, y me hizo entrar en un soportal de una casa abandonada. Y ahí me dio un beso de tornillo por el cual aún hoy me sigue dando vueltas la cabeza. Me gustó mucho, pero me quedé tan estupefacto...
Aunque, más me sorprendió lo que recordé qué había pasado la noche anterior, tras otro beso igual. La chica, entonces me susurró:
- ¿Y ahora qué.. te acuerdas que me presentaste a Will y MaWei, pero que a mí me gusta más el producto nacional?.
¡Claro, a Will le encantaba Esmeralda desde el principio, y yo se la había quitado! ¡Estaba celoso y herido en su hombría, claro!.
Will había perdido... En fin, "the show mustgoon", como diría Freddy Mercury.

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Fuente del original del relato de Pilar Ana: http://pilaranatolosanaartola.es/textos/

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sábado, 10 de febrero de 2018

En el estanque dorado (año 1981)

Blog "Ataxia y atáxicos".

Hoy proyectamos un film estadounidense, del año 1981, titulado 'En el estanque dorado'. Lo recomienda Cristina Sáez Vallés, paciente de Ataxia de Friedreich, de Zaragoza. Y debe ser ella quien, siguiendo la normativa del blog, pague las consumiciones... Al fin y al cabo, sale barato: tal gasto desgrava en la declaración de la renta... pero solamente en los años de cifra impar :-)

Descripción:
'En el estanque dorado' (título original: 'On Golden Pond') es una película estadounidense del año 1981, y 109 minutos de duración. Está dirigida por Mark Rydell. E interpretada por: Henry Fonda, Katharine Hepburn, Jane Fonda, Doug McKeon, Dabney Coleman, y William Lanteau.

Sinopsis de la película: (Extracto de Filmafinity).
"Ethel y Norman Thayer son un anciano matrimonio que pasa sus vacaciones en un paradisíaco lugar: "el Estanque Dorado". Norman, un hombre muy activo, soporta muy mal las limitaciones de la vejez y la cercanía de la muerte. Inesperadamente, llega de visita Chelsea, la hija de los Thayer, que siempre ha mantenido unas relaciones muy tensas con su padre".

Premios:
1981: 3 Oscars: Mejor actor (H. Fonda), actriz (Hepburn), guion adaptado. 10 nominaciones.
1981: 3 Globos de Oro, incluyendo Mejor película - Drama. 6 nominaciones.
1981: Círculo de Críticos de Nueva York: Nominada a Mejor actor (Henry Fonda).
1982: Premios BAFTA: Mejor actriz (Hepburn). 6 nominaciones, incluida mejor película.
1981: Sindicato de Directores (DGA): Nominada a Mejor director.
1981: Sindicato de Guionistas (WGA): Mejor guion adaptado drama.

Críticas:
"Conflictos generacionales para una tierna y conmovedora película con dos interpretaciones que alcanzan lo sublime. Un pequeño gran drama en forma de viaje directo a la esencia de la madurez, al corazón de la vida misma". (Pablo Kurt: Filmafinity).

'En el estanque dorado' (video alojado en "YouTube"):



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viernes, 9 de febrero de 2018

Boletín número 164 de la Federación Española de Ataxia, FEDAES

Blog "Ataxia y atáxicos".

La Federación Española de Ataxia, FEDAES ha editado su boletín número 164: Podrá hallarse haciendo click sobre el enlace más abajo indicado.

Logotipo de la Federación de Ataxias de España, FEDAES

Antes de pegar dicho enlace, para evitar malos entendidos, advierto que la "Federación Española de Ataxia, (FEDAES)", y "Ataxia y atáxicos" son entidades totalmente independientes entre sí. El trabajo de realización de este, hoy anunciado, boletín, es totalmente ajeno a mi persona. Desde hace más de 8 años no formo parte de la Junta Directiva de FEDAES, ni tampoco del conjunto de redactores de su boletín.

Por supuesto, mi advertencia solamente significa que no quiero aprovecharme de un trabajo que no me pertenece. En este asunto, la misión de este blog es, como siempre, noticiar todo cuanto surja en relación con la ataxia y los afectados por esta enfermedad.

El citado enlace al boletín número 164 de la Federación Española de Ataxia, FEDAES, se puede hallar pinchando en: http://fedaes.mailrelay-iv.es/mailing/23416/98.html?t=5d59494b5b0506575e41565d5109506b09005405535e05085d0a550b0756055151404f5d0206595516

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jueves, 8 de febrero de 2018

70- Artículos personales relaciondos con Villanueva de Odra (¡Vale más maña, que fuerza!)

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A. Cibrián), paciente de Ataxia de Friedreich.

Para acceder al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

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Nota previa: "Villanueva de Odra es la población rural donde nací, en el año 1954... y, salvo los cursos que estuve en internados durante mi época de estudiante, he vivido hasta mis 61 años. Actualmente, resido en la ciudad de Burgos".

Plaza de Villanueva de Odra... Foto de Rafael Alonso Motta

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Recuerdo una tarde gélida de invierno en un bar del pueblo (bar de "La Montoriana", hoy "Conchy") junto a dos amigos. Las consumiciones (cervezas o refrescos) estaban sobre la barra. Yo, además del botellín, solía pedir vaso. Los pacientes atáxicos entenderán perfectamente el porqué: En tiempos fríos apenas tomaba un sorbito de cerveza, o sea, allí se quedaba toda... y eso se disimulaba mejor dejando la mitad en cada recipiente... Trataba de tomar poco líquido fuera de casa. La verdad es que, con frío, tenía que ir corriendo a mear inmediatamente después de beber. Y menos mal que allí se podía mear en la calle... sin pérdida de tiempo :-)

Estábamos los tres solos en el bar, y nos entreteníamos jugando en un futbolín. Nunca nos jugábamos nada a tal juego... ni siquiera quién debía meter las monedas... Ninguno de los tres éramos expertos... por lo que el pasatiempo se limitaba a dar puntapiés a la bola, sin ton ni son... Mi especialidad era golpear la bola con el defensa derecho... y, en más de la mitad de las veces, se colaba, como un misil, en la portería contraria... Parecía imposible pasar la bola entre la maraña de futbolistas, incluidos los del propio equipo... pero el chupinazo se colaba directamente. Ignoro por dónde pasaba... Desde luego, yo nunca apuntaba :-)

En el bar entró un vecino del pueblo y pidió una copa. Alternamos la conversación con él, con el juego del futbolín... bien fuera deteniendo la bola, o desentendiéndonos de la misma.

Poco después, se detuvo un coche a la puerta del bar. Y entró un conocido tratante de ganado vacuno. El vecino le invitó a una copa. Y se liaron en continuar el tema de la compraventa de una vaca cercana al parto, que habían iniciado días antes...
A priori, el asunto parecía una conversación interesante. Por lo que abandonamos el futbolín, y volvimos a la barra, para no perder detalle del trato.

Yo, Miguel-A. Cibrián... (Foto de 1974)

Bueno... era más pasatiempo que trato... Ni el vecino tenía ganas de vender la vaca, ni el tratante iba a comprarla... puesto que compraba animales para el matadero, y, para vida, solamente si olía ganarse un suculenta cantidad de dinero haciendo de intermediario (o sea, revendiendo la vaca).
Tras varios minutos de conversación, el tratante dijo tener prisa, y tener que irse:
- Bueno... -le dijo al despedirse- ¿cuánto me quitas del precio por la vaca de lo que pediste el domingo?.
- Nada. No te quito nada.
- ¡¡¡Pero qué dices... si tu vaca tiene la lengua negra!!! -le replicó despectivamente mientras abandonaba el bar.

¡Vaya enigma! Con cara de tontos nos quedamos.

- Oye -le preguntamos-, ¿pero qué es eso de que tu vaca tiene la lengua negra?.
- Las vacas frisonas (raza lechera) -contestó- tienen la lengua rosada, y las mixtas (de cruce con otras razas) tienen la lengua oscura.
- ¿Y de que color tiene la lengua tu vaca?.
- ¡Y yo qué sé... si nunca se la he mirado!.

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Días más tarde, una noche regresábamos de cenar en la bodega (al pie de una cuba y a la luz de una vela). Y a los citados amigos se les ocurrió entrar en mi establo para ver de qué color tenían la lengua mis vacas... -no, no estaban bebidos :-) -. Yo me sentía incómodo, porque a esa hora las vacas ya estaban acostadas y rumiando su cena. Pero no podía oponerme.

Efectivamente, las vacas se levantaron todas nada más encender la luz y oír voces desconocidas.
Aquellos chavales, mas brutos que un arado :-) , se dirigieron a la primera vaca, y agarrándola uno por los cuernos y otro por los ollares (agujeros para respirar), le hacían abrir la boca.
- ¡¡¡Idiotas -les grité, muy irritado, desde la parte delantera de los pesebres-, dejad en paz a las vacas, y venid acá conmigo!!!.

Cogí un mondaja (peladura) de patata, que, junto con las sobras de pan, mi madre dejaba en un cubo para que se lo echásemos a los animales. Fui enseñándosela una por una... todas las vacas sacaron la lengua, intentando atraparla... la retiraba... y pasaba a otra vaca.
En menos de un minuto, estaba concluida la operación.
Blanca... blanca... blanca... Todas tenían la lengua blanca (rosada).

Nota: El agricultor citado era el difunto Julio Pérez... y los amigos, Santiago Barriuso (Santi), y Emilio Fraile.

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Para volver al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

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miércoles, 7 de febrero de 2018

53- Villanueva de Odra (El Centro Cultural)

Blog "Ataxia y atáxicos".

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El Centro (Primera parte): Por Miguel-A. Cibrián), paciente de Ataxia de Friedreich.

Nací en un pueblo castellano, allá por el año 1954. Aparte de sufrirse, como en toda España, los rigores de la postguerra, ésta era una comarca pobre. Por aquella época, en Villanueva de Odra gozábamos casi del techo de nuestro ser como pueblo, el cual comenzó a declinar en la década de los 60 cuando se inició una inmigración masiva hacia la ciudad en busca de mejores expectativas de vida. En mis tiempos escolares había dos escuelas, dos maestros, y 70 niños ruidosos para dar vida a la población. Hoy aquella no pasa de ser una situación puramente anecdótica: Los habitantes de permanencia fija no pasan de 25, la mayoría son ancianos, y no hay niños.

En resumidas cuentas, era una población muy alegre y totalmente olvidada de las penurias económicas. Nadie sabía qué era un frigorífico, ni qué servicio ofrecía. ¿Pero para qué iban a desear ellos tener un frigorífico?. Nadie desea cosas cuya existencia desconoce. Hoy en el pueblo hay un nivel de confort inimaginable en aquellos tiempos, pero falta lo principal la gente. Y en unos 15 años, Villanueva quedará como una población de segundas residencias, como una población fantasma de lunes a viernes.

Placa del Centro de Villanueva de Odra... Foto de Seve Manrique

Según puede leerse en una placa (foto de arriba), las obras del Centro Recreativo Cultural "el Centro", el centro, sin más, para los renacuajos, concluyeron en el año 1960. Por tanto, yo, a tal conclusión, ya tenía seis años... y sin embargo, no recuerdo absolutamente nada de sus obras... Es como si hubiese aparecido tras la inauguración, porque tampoco recuerdo nada de ésta... Es como si hubiera llegado a mesa puesta. Y sin tener una leve idea de los esfuerzos realizados en la ejecución del proyecto, el cual era admirado por los habitantes de otras poblaciones vecinas, no parece posible apreciarse por completo su valía.

De nuevo, se volvía a repetir el modelo de la construcción de las escuelas... Si bien, en esta ocasión el socio no era el Estado, sino el Arzobispado de Brugos. El pueblo ponía los terrenos (comprados al vecino Florentín Nozal), los materiales disponibles (como adobes), y la mano de obra... y el Arzobispado, el capital necesario para costear los materiales que hubieran de comprarse, así como la parte técnica (planos de edificio). Tales colaboraciones fueron obras modélicas... sin las cuales el mundo rural hubiese quedado totalmente marginado del paso social... El hecho de la llamada "prestación personal" volvería repetirse en el año 1975 para hacer posible la metida del agua corriente en los hogares... En fin... es el "todos a una"... nada de oposición.

El centro era un edificio multiusos: teleclub, teatro, cine... y dos jardines laterales. Daría un premio al arquitecto diseñador del edificio... El cura, D. Valentín García, proyectó hacer un teleclub, puesto que ése era el objetivo principal... lo cual puede sonar a solemne tontería, pero así era el mundo rural de entonces: tener una televisión en casa era ciencia ficción para un agricultor de Villanueva... Y todos los vecinos trabajaron en la edificación de un amplio local para albergar una televisión que les permitiese ver a todos juntos, entre otras cosas, las piruetas de 'El Cordobés', en su salto de la rana ante los cuernos del toro... Las corridas de toros eran el plato más apetecible, hasta venían a verlas vecinos de otras poblaciones cercanas, y era preciso quitar los tableros de separación y juntar dos salas. Y sin embargo, el fútbol no le gustaba a casi nadie.

Villanueva de Odra (El Centro)... Foto de año 2009, realizada por Rafael Alonso Motta

En cuanto a los citados multiusos, las salas de televisión se podían reconvertir en el escenario para realizar una obra de teatro, para visionarlo desde la sala grande, cuyo suelo estaba inclinado, como si fuera una moderna sala de cine o de teatro. Hasta había un "gallinero", de gradas, paro los chavales. De todas formas, había espacio y bancos suficientes como para no llenarse nunca... Los renacuajos nunca hizimos teatro, aunque sí recuerdo que los jóvenes bubillos (gentilicio de la contigua población de Guadilla de Villámar) nos obsequiaron con la interpretación de, al menos, tres obras teatrales... También recuerdo la proyección de algunas películas en blanco y negro: entre ellas la de 'Kin-Kong', aquel enorme gorila subido sobre los rascacielos de Nueva York. Así como varios bailes: entre ellos, en la boda de Lucinio de la Hera.

Si bien, todo llegó ya muy tarde para Villanueva, por aconteceres externos con los cuales a priori no se había contado: Como la sangrante despoblación rural que alcanzó su punto más álgido en la década de 1960... o los inminentes avances evolutivos de la sociedad española, que ése sería el tema de mayor peso en la explicación para la rápida decadencia del Centro: La televisión, por entonces, no era concebida, como hoy, como un electrodoméstico casero... y, sin embargo, en breve espacio de tiempo pasó a ser habitual en todos los hogares españoles.

En principio, era el cura quien abría el teleclub y mantenía la disciplina necesaria (lo cual no era nada fácil). Porque... se podía imponer silencio a los chavales y hasta echarles una regañina cuando fuera necesaria... ¿pero quién se atrevía a mandar callar a las mujeres que, más que a ver el televisor, habían ido al teleclub a cotillear?... Por otra parte, creo que debe ser normal que a los chavales no nos fije la programación televisiva con una sola cadena (no había más). Podíamos entrar y salir libremente del teleclub, pero era preceptivo agacharse al pasar ante el televisor para no obstaculizar la visión de la tele a los demás... Y como anécdota, recuerdo que los domingos poníamos el suelo cubierto de cáscaras de pipas.

Anuncio de 'Vamos a la cama' (video alojado en YouTube... de 56 segundos de duración):



Por supuesto, el cura era rígido con los horarios. Y había que marchar a las 21:00 tras salir el anuncio de la familia Telerín: "Vamos a la cama / que hay que descansar, / para que mañana / podamos madrugar"... Tampoco parece que al cura le frenaran los rombos (distintivo para catalogar la programación por edades): Recuerdo que algún día se abría con recomendación para mayores... Y mis padres iban después de acostarnos a nosotros... Pero el cura tuvo un accidente, o enfermedad, visual, y quedó casi ciego. Dejó de ir al teleclub. Y aquello quedó como rebaño sin pastor... hasta que el televisor se rompió, y ya no fue reparado.

Y ya llegamos a la década de 1970. Como dije en el capítulo sobre las fiestas patronales de San Pedro, era necesario, como financiación, poner la música en un local cerrado, y cobrar entrada. Hacia 1973 se puso allí la música por San Pedro. Se decía, y protestaba, que en un plano inclinado no había quien bailara. Yo eso no lo sé, porque yo ni bailaba ni tenía pareja de baile... Por ello, al siguiente año, los jóvenes pidieron permiso al Ayuntamiento y al Arzobispado para allanarlo, puesto que ya no tenía sentido ni como cine ni como teatro. Y fue una obra bastante jodida, pues, además de una solera de hormigón, había que meter, a carretillas, gran cantidad de grava para nivelar la puerta exterior con el escenario. ¡Pero para la ilusión juvenil no hay límites!.

El siguiente uso que se dio a una de la salas fue para juego de cartas. Un viejo bidón embocado a la chimenea, servía de limpia y rápida calefacción: el bidón se ponía al rojo vivo en pocos minutos... Por bar, no había más que un botella, que se llenaba de agua desde un grifo que había en otra sala del edificio, y de la cual todos bebíamos a morro... Por cierto la cerradura exterior se había roto. Estaba abierto permanentemente durante varios años. Pero allí no había nada para robar, salvo tres viejas barajas... Y allí fuimos felices durante unos años, pero la despoblación y los fallecimientos de una población envejecida fueron, paulatinamente, relegándolo al olvido.

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"Entre pillos anda el juego"

He narrado la etapa del centro como sala de juego de cartas. En ella, yo, un treiytañero, a punto de comenzar el uso de silla de ruedas, fui generosamente acogido (incluso repartían la baraja por mí, porque yo, por mi degeneración, ya no podía) por un grupo de jubilados. Merecen mi recuerdo... por supuesto todos han fallecido: Aurelio, Braulio, Ignacio, Santiago (supervivientes de la guerra en combate), así como Isidoro, y Paco.

Pero antes de esto, hay otras etapas históricas de juego de cartas en Villanueva. Durante siglos, había existido la costumbre de que los hombres fueran a la cantina (taberna) las tardes-noche de invierno a fomentar sus relaciones en torno a juegos de baraja y un trago de vino... Yo también llegué a ir un año a la cantina de Vitorino, donde aprendí a jugar al mus.

Pero tanto Vitorino, como antes Honorio, habían cerrado esa prestación, de taberna, no el bar. Por lo que la población quedaba sin posibilidad de juego de cartas en cantina... Para remediarlo, el alcalde, Mauro, puso a disposición del pueblo una salita en una casa vieja, reformada para crianza de ganado...Era hacia 1974 o 1975. Yo tenía uno 20, o 21, años.

En realidad, la salita era una antigua gloria, a la cual se entraba por el establo... La salita era pequeñísima para las 20 personas que a veces nos juntábamos. Además, era estrecha y alargada... y para acceder a la otra cara de las mesas... había que saltar por encima de ellas... o sea, todo justito. Entre el calentado por atizado y el humo del tabaco, el ambiente era denso...

Los jóvenes preferíamos el juego del mus al solitario... lo cual proporcionaba grandes ventajas, como la posibilidad de reenganchase, aunque se llegara tarde... Para quienes no conozcan el juego, quien se apunta el tanto, es el que pierde, quedando eliminado... No había discriminación por edades... lo cual daba un aire de revanchismo... así, nuestra ilusión especial de jóvenes era eliminar a los mayores. El trofeo por tanto era lo de menos... pero había un orgullo añadido: el de ganar a los mayores...

Y va mi anécdota, aunque quede malparado por contarla, por traposo: Marqué mi último juego. Puse mis tres duros perdidos sobre la mesa, y me disponía a irme a ayudar en el ordeño de las vacas a mi familia... pero aquello se puso emocionante: Antonio Barriuso (de mi edad) se negó a partir el trofeo con Germán, de unos 70 años... era una edad respetable, pero, por su carácter alegre y dicharachero, le tomábamos por el pito de un sereno.

Yo estaba de pie detrás de Germán, y vi que tenía dúples, y estaba lo que se dice "a la caza". Intuí que Antonio no tenía cartada, nada de nada, e iba a meterse en la boca del lobo... Así que trate de advertirle con la seña de dúples... pero no se enteraba... me remiraba frunciendo el ceño, como preguntando: "¿pero qué coño dices...?". Germán sí se percató... miró hacia atrás, y me pilló pasando por cuarta vez la seña de dúples a Antonio.

- ¡Me cagüen la vacha... si te pillo...!-dijo.

No me quedó más remedio que poner los pies en Polvorosa... ... Al día siguiente ya se le había pasado el enfado al bueno de Germán. Todo olvidado. No me hizo‍ nunca un sólo comentario de aquel incidente.

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En el año 2004, como se dice en la placa inicial, se inicia una nueva etapa para El Centro. Es tema que desconozco. Por ello, habrá de relatarlo otro renacuajo/a.

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Nota::
La postterior fotografía del edificio data del año 2009... y, por tanto, ya pertenece a la segunda etapa: la posterior restauración. Si bien, aún puede verse en ella la vieja tapia del jardín de la cara norte...
En lo esencial, a primera vista, por la parte exterior del edificio no ha cambiado gran cosa con la remodelación, puesto que se han mantenido los antiguos colores: blanco y amarillo... La ubicación de la puerta éste tampoco ha sido alterada, aunque se haya cambiado la puerta de madera por otra metálica.
Lo que sí ha cambiado totalmente, aparte de los jardines, es la otra entrada (antaño teleclub, hoy bar del pueblo)... antes estaba en la cara oeste, y ahora en la cara sur, tal y como puede apreciarse en esta segunda foto. Creo que la puerta se ubica donde antes había una ventana... A la puerta del bar puede accederse mediante escaleras por la cara oeste (exactamente por donde hubo dos arboles, que ya existían antes de construirse el centro)... o por rampa desde el jardín de la cara sur
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El Centro... Foto de autor desconocido

Lamento no haber podido hallar fotos de la primera etapa del Centro: La más aclaratoria hallada es la insertada en la dedicatoria, en la cual, Primitivo y Emiliano posan con sus sillas de ruedas ante la entrada al teleclub (hoy tapiada).
Y echo mucho de menos los dos árboles, por recuerdos de niñez... si bien, he de aclarar que su eliminación no guarda ninguna relación con la restauración del Centro: Ya se arrancaron en 1975-76 en la metida del agua corriente en los hogares... con la polémica excusa de que las raíces de los árboles pueden dañar las tuberías
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¿Cierto, o incierto?:

Queriendo dejar concluida mi parte en este capítulo, añadiré algunas cosas que están en mi mente, sin tener seguridad sobre si son veraces, o fruto del revoltijo de mis pensamientos... Nunca he tenido responsabilidades en la dirección de Villanueva... es más, aunque no fuera cierto, siempre he dado la impresión de estar pasando de todo lo que en el pueblo ocurriera... hasta el extremo de no hacer preguntas siquiera.... Evidentemente, no es lo mismo ser tonto que parecerlo... lo segundo pudieran ser cuestiones autoaceptadas por simple conveniencia

. Según mis ideas, en el registro notarial de la propiedad, 'El Centro', tras su construcción, estuvo inscrito a nombre de ambos: Arzobispado, y población de Villanueva de Odra... en el mismo caso se hallaba la casa parroquial... En un nuevo reparto, no sé cuándo, el Arzobispado se quedó con la totalidad del Centro... mientras el "municipio" (pedanía) se quedaba con la casa. Ésta fue vendida en subasta pública a Felicidad Cartón... pero el Centro no... por tanto, seguiría siendo propiedad del Arzobispado.

En el año 2004 el Arzobispado, cedió para su uso, el edificio, al pueblo. Ignoro los términos de la cesión, pero se me antoja generosa... porque... ¿qué pasará en Villanueva de aquí al año 2054...? Para empezar, ninguno de los actuales vecinos, nacidos en Villanueva, seguirá con vida... ¿Conseguirán repoblarla únicamente de viernes a lunes...? ¿Tales pobladores sentirán Villanueva... su pueblo... su pequeña patria...? ¿Serán capaces de aportar su trabajo personal ilusionado a obras comunales como las de antes: las escuelas, el Centro, la metida del agua en los hogares, o la reciente restauración de la iglesia...? Mejor, no contesto. Ya he contado cosas que solamente pudieran ser producto de sueños de una mala noche.

Hay una junta directiva para gestionar la 'Asociación Cultural El Centro'. Ellos tienen la palabra para detallar su nuevo uso del edificio y futuros proyectos.

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Ahora pego un extracto de uno de mis viejos textos:
La campana de Huesca:

Contaré una anécdota que me sucedió entre mis 11 y 13 años:

En el teleclub del pueblo (sí, eso, como suena: local para televisión pública) había una pequeña biblioteca que gestionaba el maestro de la escuela: Don Arsenio, que falleció siendo muy joven... Decir "pequeña biblioteca", ya es una exageración. En realidad, era poco más de un centenar de libros donados por diversas Instituciones. Al lado de libros juveniles y de aventuras, había otros nada aptos para el entretenimiento de un niño: Sí, nada censurable, sino demasiada cultura. ¡Qué ingenuidad... así pensaban culturizar a unos campesinos adultos... si algunos ni siquiera sabían leer... y a los demás, ni les interesaba la lectura! Pero, a caballo regalado, no se le mira el diente.

Yo, ávido lector, ya me había leído los libros de aventuras.
- Llévate éste. Es muy bueno -me dijo el maestro.

Era una voluminoso tomo de historia medieval... aburrido al cien por ciento para un niño. Y yo, después de catarle por distintas páginas, decidí que aquello no era para mí... Y a los tres días ya estaba pidiendo un nuevo libro.

- ¿¡Pero... cómo... en sólo tres días ya te has leído todo este voluminoso libro!?.
- Sí, ya lo he leído -mentí, por no atreverme a decir que aquello era un rollo patatero para mí, y su lectura no me atraía.

- No me lo creo. Vamos a ver si lo has leído... -y, abriendo el libro al azar, por la página que le salió, me preguntó:
- A ver... ¿qué es la campana de Huesca...?.

¡¡¡Pillado "in fraganti"!!! :-) No tenía ni la más remota idea.

Según la leyenda de la campana de Huesca, el rey Ramiro II de Aragón convocó a los nobles más rebeldes para hablarles del proyecto de construcción de una campana que se oyera por todo el Reino: Luego mandó que les cortaran a todos la cabeza, y distribuyó las cabezas cortadas por toda la estancia, en forma de campana, poniendo la del cabecilla de la revuelta como badajo... ¡Vaya si la famosa campana de Huesca se oyó!.

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martes, 6 de febrero de 2018

68- Artículos personales relacionados con Villanueva de Odra (Confusión de lenguas)

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A. Cibrián), paciente de Ataxia de Friedreich.

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Nota previa: "Villanueva de Odra es la población rural donde nací, en el año 1954... y, salvo los cursos que estuve en internados durante mi época de estudiante, he vivido hasta mis 61 años. Actualmente, resido en la ciudad de Burgos".

Villanueva de Odra... Foto de autor descocido, tomada desde el camino de Ribota

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Nota 2: No recuerdo la época en la que escribí este texto:

Mi cuñado cuenta una anécdota con mucha gracia, pero, para entenderla, hay que conocer la situación y contexto del lugar donde se ubica el suceso de los hechos:

Al noroeste del terreno rural de mi pueblo hay un paramera de tierras poco productivas. La textura de capa superior del terreno es arenosa y, siendo tierras de secano, no guarda la humedad suficiente para llevar a buen logro la cosecha de cereales. Son muy propensas a la sequía y, salvo algo inusual: que la primavera sea muy lluviosa, darán poco fruto.

Estas tierras son denominadas “centeneras”, porque hasta hace algunos años, en ellas se alteraba el barbecho con el cultivo de centeno. Si bien, este cereal últimamente se utilizaba para la alimentación animal, en los años de mayor escasez, en épocas pasadas, se usó para la elaboración del pan. El pan de centeno era de baja calidad, y de un color algo moreno. No obstante, era raro: La práctica más habitual era el “pan mediado”: O sea, juntar trigo y centeno para elaborar el harina que, posteriormente, diera lugar al pan.

Tampoco estoy hablando de anomalías, o rarezas, orográficas. A poco que observáramos, veríamos que en el término municipal existen muchas otras zonas con este tipo de fincas. Y concretando más la observación, diríamos que su presencia se corresponde con ciertas altitudes... en una segunda altura superior a los valles... Pues sí, hay más zonas similares, pero no tan extensas como la paramera citada.

Ésta, de la que hablamos, está a unos cuatro kilómetros del pueblo... y cruzada por la carretera. A la derecha hay una ermita... Según documentos de siglo XIV, parece que allí hubo un antiguo poblado... donde se dirimieron litigios territoriales de las poblaciones cercanas: “amojonamientos”... El nombre era Grajalejo, o Grajaleio... Yo discrepo de la interpretación “poblado”, pues no hay vestigios de que así fuera. Pienso que lo único que hubo allí fue un pequeño monasterio entre los manantiales de las dos vertientes de la colina. Lo único que queda de esa época es la portada románica de la ermita... pues incluso ésta es de épocas muy posteriores. Indicando que se aprovechó el arco, in situ... o se le cambió de lugar.

Luego, a la izquierda de la carretera, hacia el oeste, hay un camino, totalmente recto, dividiendo la paramera... Son terrenos llanos, sin lindes, arroyos, árboles, o arbustos. Las fincas están delimitadas por mojones, y separadas por un simple surco.

Por otra parte, el coto de caza, otrora prolijo en liebres y perdices (ahora casi no hay nada... por razones ecológicas que no comentaré), actualmente está arrendado a un empresario, que, por jornadas, lo subarrienda a cazadores franceses.

Y cuenta mi cuñado que un día de invierno estando arando allí una finca, se echó una intensa niebla. Para él eso era un fenómeno normal, y siguió con su tarea. Pasadas unas horas, le aborda un cazador. Para el motor, y se dispone a escucharlo... No hay forma de entenderse... no sólo por cuestiones de idioma, sino también porque el francés habla deprisa... como si estuviera muy nervioso... como si le ocurriera algo grave.

En cierto momento, el cazador deja la escopeta en el suelo... se hinca de rodillas ante él... y junta las manos en señal de oración. Eso parece tener más sentido. Mi cuñado entiende que, aunque no sabe qué le pasa, le está suplicando que lo lleve al pueblo.

Le pide, por señas, subir al tractor... levanta los arados... y enfila el camino...

Poco después de entrar en la carretera y a la altura de la ermita, el francés comienza a gritar. Frena en seco... y se queda mirándolo.
Ahora sí, ya totalmente sereno, le dice “merçi beaucoup”, y se baja del tractor... Y es que a la puerta de la ermita tiene aparcado su automóvil.

Ermita de "La Magdalena", de Villanueva de Odra... Fotografía de Rafael Alonso Motta (enero de 2009)

Evidentemente, estaba perdido en medio de la intensa niebla... la cuestión era: ¿Dónde está la ermita?.

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lunes, 5 de febrero de 2018

46- Villanueva de Odra (Carnaval)

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A. Cibrián), paciente de Ataxia de Friedreich.

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Nota previa: "Villanueva de Odra es la población rural donde nací, en el año 1954... y, salvo los cursos que estuve en internados durante mi época de estudiante, he vivido hasta mis 61 años. Actualmente, resido en la ciudad de Burgos".

Etimológicamente, el significado de la palabra "carnaval" está bien claro: adiós a la carne. Nace en la Edad Media, cuando la Iglesia prohibía comer carne durante parte de la cuaresma... de ahí que el martes de carnaval fuera el día anterior al comienzo cuaresmal... Si bien, hay quien dice que lo único que se hizo es cristianizar antiguas costumbres paganas... Pero, no tengo intención de entrar... ni en lo que fue... ni en lo que es ahora... porque, a nivel integral de la sociedad, me parece que el carnaval actual ya no guarda relación ni con la citada prohibición con fines penitenciales, ni con las costumbres precristianas.

En fin, en este historial no se trata de criticar, ni ensalzar, los carnavalesssssssss actualesssssss (y no he puesto las esessssss por pluralizar, sino por la cantidad de tiempo que dura... las juergas... Cantaba Celia Cruz que "la vida es un carnaval". ¡Pues, sí... algo así...!

Pero... vale... aquí hablamos de Villanueva de Odra, y de cómo era su viejo carnaval... Eso ya lo tengo escrito en antiguo texto, que data de hacia la segunda mitad de la década de 1990, cuando, con mil trucos, aún podía "malhacer" humor gráfico, mitad a mano, mitad a ordenador. Lo pego:

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Carnaval:

"Estamos en plena semana carnavalesca. Carnaval siempre suscita emociones en todos nosotros con independencia de la edad: ilusión para los que van por la vida... y recuerdo para los que estamos de vuelta. Y recuerdo... recuerdo, porque yo ya estoy de vuelta y media:

Aquí, en este pueblecito Castellano, nunca estuvo prohibido nuestro inocente carnaval. Se ve claramente que a este recóndito lugar ni siquiera llegaba el eco de las leyes de la dictadura. Nuestro carnaval siempre fue alegre y divertido, pero, a la vez, exento totalmente de malicia. La celebración de la fiesta carnavalesca coincidía con los tres días anteriores al miércoles de ceniza. Los chavales (edad escolar) se "vestían" (entrecomillado) el domingo y los mozos hacían la mascarada el martes de carnaval por la tarde después del Rosario. Disfrazarse de alguien o de algo en concreto no existía. Vestirse de mascarito, como aquí se decía, consistía en cubrirse con ropa vieja, lo más llamativa posible y con añadidos ruidosos, como esquilas y cencerros. La máscara (careta) era de cartón de imprenta sujeto con una goma a la parte posterior de la cabeza. Aunque el enmascarado iba bien cubierto, siempre se acababa sabiendo quien era, por la estatura, el andar o los gestos. En estos pueblos pequeños éramos capaces de conocernos unos a otros a pesar de los disfraces de ropajes hallados en algún viejo desván. Toda nuestra inocente juerga era correr a los chavales/as, hacer muecas a las mujeres y asustar a sus niños.



Carnaval en Villanueva de Odra. Año 1972... Fotografía de Miguel-A. Cibrián

Está foto está realizada hacia 1972, un martes de carnaval tras la mascarada... Arriba: Andrés, Macario, Jandrín, Fernando Marcos, y Antonio Barriuso... Abajo: Carlos (fallecido), Upi, y Antonio Rodrigo... Yo (Miguel-A. Cibrián) estaba tras la cámara, y, que yo sepa, los fotógrafos no salen el las fotos... pero aquella tarde también me puse careta y ropajes raros, como los otros fotografiados.

A continuación, se pedía un donativo de casa en casa con el mismo ropaje de la mascarada, pero a cara descubierta, acompañándose de un cesto y con la canción siguiente: "Señora María, / eche mano al arca, / eche mano al arca, / y saque los huevos / de la polla blanca, / de la polla blanca". Efectivamente, el donativo, poco o mucho, siempre era huevos: parte de ellos se cambiaba por vino y escabeche para celebrar esa misma noche una cena. Se invitaba a ella a las mozas, y se alegraba con canciones y chistes la velada. Y después, "cada mochuelo a su olivo".

La psicología y la sociología ha estado permanentemente dando tumbos, haciendo retórica y llenando papel para explicar lo que cabe en dos frases: El ser humano necesita fiestas y, si no existieran, se las inventaría. El origen de la fiesta pudo ser la historieta de D. Carnal y Doña Cuaresma y darse un respiro antes del clásico apretón del cinturón de los cuarenta días recomendado desde el punto de vista religioso, pero eso no tiene nada que ver con su evolución aunque queden restos de tradiciones. El drástico cambio de mentalidades traído por el devenir de los tiempos viene a darme la razón. En mi pueblo, años atrás, aludiendo a pasarlas caninas, se estilaba el dicho "pasar más hambre que las putas en cuaresma". Pues bien, habríamos de reconocer que en la actualidad la cuaresma no hace la menor mella en los ingresos por trabajo de las prostitutas.




Pocos años después de reinstaurada la democracia en España, desde La Coruña, me escribía un amigo de colegio que estaba en el Servicio de Vigilancia Aduanera patrullando por las costas Gallegas. En su carta me contaba lo bien que lo había pasado en los carnavales. Achacaba la fuerza de tales fiestas a que estuvieron prohibidas durante el franquismo y a que todos necesitamos por un día disfrazarnos de lo que no somos. Entonces no discrepé de sus ideas, aún no estando en concordancia con ellas, pero hoy sí lo haría. El paso del tiempo ha venido a quitar fuerza a sus argumentaciones en favor de las mías ya expuestas en el párrafo anterior. De haber sido la fuerza del carnaval una consecuencia de la prohibición, habría tomado carácter de novedad para ir apagándose paulatinamente después. Sin embargo, la fiesta del carnaval sigue en progresión ascendente.

Párrafo aparte merece el segundo de sus argumentos. Éste no está sujeto al tiempo, porque cada época y civilización trae sus propias matizaciones, aunque en el fondo subyace la forma de ser del hombre y solamente cambian matices, pero no esencias. Echando mano al refranero ya se dice: "Dime de que presumes... y te diré lo que te falta". En fin, que todos nos pasamos la vida disfrazados, aunque no intervengan los ropajes, intentando aparentar lo que no somos: ricos, buenos, guapos, amables, etc. Posiblemente, el mejor cambio por un día que podríamos hacer sería mostrarnos tal y como somos sin tapujos... ni caretas... ni coloridos plumajes... que enmascaren nuestros defectos, debilidades, miserias, y dependencias de los demás.




El carnaval existe y seguirá existiendo, pero sólo porque el ser humano necesita fiesta: Ésa es la esencia que no cambia sea cual sea nuestra civilización, cultura, ideología, o modo de vida. Todo lo demás para explicar el porqué del carnaval es retórica hueca. Bailaremos, lanza en mano, al rededor de una hoguera, o iremos a un sofisticada discoteca con chupa de cuero al estilo "fiebre del sábado noche"... haremos meriendas a lo caníbal, o jalaremos caviar Ruso... nos trasladaremos a caballo, o en automóvil de lujo... pero habrá fiesta mientras y donde exista el ser humano. Permanecerá lo esencial: habrá amor y odio... pereza y diligencia... etc... seguirá habiendo atracción mutua entre hombres y mujeres... y, adaptados a la época, también habrá Sanchos y Quijotes. Esto me recuerda con fondo musical la canción de Julio Iglesias: "Unos que vienen / y otros que se van: / La vida sigue igual"
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En Villanueva de Odra, de lunes a viernes, ya no hay niños desde hace tiempo. Toda la población fija supera los 60 años... Pero llegarán los niños a las casas abiertas los fines de semana, aprovechando la nueva moda de hacer coincidir el carnaval con las denominadas vacaciones de primavera... y se vestirán con modernos disfraces, y, en lugar de careta de cartón, llevarán pintura en sus caras... y alguna madre les hará una merendilla... y hasta tendrán tarta de chocolate, en lugar de nuestro revuelto de huevos con escabeche...

¡Chavales, el mundo es vuestro!.


Ésta y su texto, es la felicitación navideña de la Asociación Cultural "El Centro":

"El árbol pirata no es un árbol, es un antiguo galeón con cañones de hierro.
Un día fue un bloque de apartamentos con vistas a la playa, y al siguiente, la carpa de un circo... incluso, una tarde de verano fue un avión de pasajeros en apuros.
El enorme agujero que tiene en medio del tronco, es la entrada a un mundo mágico de los gnomos, que cada vez que te acercas, hace que surja una nueva historia, y comience otro juego.
Dicen de él que siempre fue así: que cuando tu abuelo era joven, él ya era viejo.
Si en Villanueva fuiste niño, entenderás esto que te digo, y estarás de acuerdo conmigo en que el "Árbol Pirata" es un árbol, y todo lo demás.
(Villanueva de Odra, Navidad 2017)
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Sí, a mis 63 años, doy fe de que cuando yo era niño, ese árbol y su tronco hueco, ya eran así... Sin embargo eso, no estaba saneado: Precisamente ahí donde estáis sentados, había agua procedente del desagüe del cercano manantial de fuente de la fragua... y hasta había renacuajos de los de verdad, y alguna que otra rana... ¡Acordaos de añadir tales simpáticos fantasmas a vuestras historias!.

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