La pagina web de "Ataxia y atáxicos" (información sobre ataxia, sin ánimo de lucro) es: http://www.ataxia-y-ataxicos.es/


lunes, 13 de marzo de 2017

Caminos sin retorno

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A . Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich.

Voy a comentar, desde mi actual punto de vista, un fragmento del último capítulo, por este blog editado, de la novela (Claridad) autobiográfica de Mamen García, paciente de Ataxia de Friedreich:

"""Una noche, en la que, abrazada a Juan, mirábamos la tele mientras la pequeña Alaska dormía hecha un ovillo encima de los dos, la desolación más atroz se coló en mi alma. Veíamos un programa de Iñaki Gabilondo. Alguien pedía que le ayudaran a morir. Apenas prestaba atención, porque me estaba durmiendo, pero todo el sueño del mundo despareció cuando la cámara mostró a quién se quería suicidar, y no podía.
Al ver a una mujer, joven y guapa, en silla de ruedas, mirándome a los ojos, pidiendo que la ayudaran a morir de verdad, porque estaba muerta sobre aquella silla, y ahí no había vida de ningún tipo, me quedé petrificada... y, apenas sin voz, le pedí a Juan que me soltara de su abrazo. Ambos mirábamos hipnotizados la televisión. Con todo lujo de detalles el programa relató la vida de una prometedora actriz que había sufrido un accidente, quedándose tetrapléjica. Siguió relatando el cambio tan brutal de vida de la joven, sin omitir pormenor alguno...

Mi mente sólo captaba el grito de sus ojos, su súplica: en una silla de ruedas no hay vida, ayúdame a morir...
No me di cuenta que estaba llorando... ni que mi marido me apretaba contra su pecho... ni de que maldiciendo había apagado la televisión. Sólo veía aquellos ojos dentro de mí.
Un calmante me ayudó a dormir... y Juan a olvidar lo que silenciosa e inexorablemente se iba acercando.

Del morbo, sensacionalismo, autocompasión, agallas, rendirse, lucha, y audiencias... todavía no sabía nada.

Algunos años después, conocí en persona a aquella mujer. Y poco a poco, me di cuenta que no me interesaba su amistad... tampoco me la ofreció desde su torreón derruido de estrella... No le conté jamás lo que por ella sufrí
."""

*****

Sí, yo también estaba en mi casa ante el televisor en aquel momento. Aún recuerdo su nombre de flor: Azucena... Azucena Hernández... una joven de 26 años... bellísima... llorando a mares y pidiendo la eutanasia... por que aquello ya no era vida, decía. Cierto que se había caído desde el más alto estrellato, pero eso no cambia nada a la hora de aceptar la caída... cada uno se cae de su propio pedestal... sea alto o bajo.

Sí, lo vi. El impacto para mí fue brutal... porque en aquel momento yo estaba bailando en la cuerda floja de la depresión e imaginando a mi Ataxia de Friedreich muchísimo más puta de cuanto en realidad ha sido. Hoy tengo 62 años... ¡Claro que había pensado en suicidios y eutanasias!. En esas cosas blanditas... no ya por mí, sino por no matar de dolor a mis padres: Eso... que ellos creyeran que su hijo había muerto por enfermedad... pero jamás supieran que detrás hubo una inyección letal.

Mis ojos estaban llenos de lágrimas, pero no podía dejar rienda suelta a mi llanto... lo más que podía hacer era limpiar mis ojos, disimuladamente, con el dorso de la mano. No podía dejar que me vieran llorar mis padres, que percatados de que cuanto se estaba hablando en el televisor me atañía directamente, me miraban de reojo.

Y sí, vi el maldito morbo... y el maldito interés por incrementar la audiencia... un auténtico bombazo: Una actriz ayer del destape (imagino que ligerita de ropa y sin pudor a mostrar las tetas en la gran pantalla del cine), y hoy, llorando y pidiendo el llamado suicidio asistido... ¡Pobre niña (dicho con comprensión y cariño)!... ¡Malditos idiotas...! ¿Es que no veían estarle empujando hacia un camino sin retorno...?

Se mire por donde se mire, aquello era un auténtico despropósito. Y es lamentable que esto se emitiera en espacios televisicos respetados y dirigidos por acreditados periodistas. Salvo el morbo, y con el, incrementar los índices de audiencia, ¿qué esperaban conseguir?. Nada... nada que no fuese afianzar a Azucena en su depresión, y reabrir las heridas de quienes estábamos con la mosca detrás de la oreja y bailabamos en la cuerda floja: Las probabilidades de que Azucena consiguiera un suicidio asistido eran nulas a la enésima potencia. Eso está penardo por la ley, entonces y ahora. Y únicamente se autoriza en casos muy especiales... para evitar el dolor cuando ya no haya esperanzas de vida.

*****

Azucena, consiguió zafarse de aquellos empujones hacia el camino sin retorno. Años más tarde la vi de nuevo en la tele en un debate sobre discapacidad. Estaba radiante... su estrella había vuelto a brillar. Ahora defendía que se puede ser feliz con una discapacidad... y decía que lo de pedir su muerte en la tele fueron cosas del pasado.

*****

Estos recuerdos, suscitados por un capítulo de la novela autobiográfica de Mamen, me han llevado a indagar sobre la actualidad de Azucena Hernández:

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Azucena Hernández, actriz del destape: de pedir la eutanasia en televisión a ser feliz viviendo Por Javier Lozano ... fecha 07/08/2016 ... original en: http://www.actuall.com/vida/pedir-la-eutanasia-television-feliz-viviendo-la-historia-azucena-hernandez-actriz-del-destape/

La que fuera Miss Cataluña y una de las actrices más prometedoras de la época del destape tuvo un terrible accidente que la dejó tetrapléjica. En una entrevista con Iñaki Gabilondo llegó a pedir la eutanasia. Ahora pese a su discapacidad es feliz y ha dejado atrás sus deseos de morir.

Azucena Hernández
Azucena Hernández fue una de las grandes actrices del destape, la etapa posterior a la dictadura franquista, además de Miss Cataluña. Tenía una prometedora carrera cinematográfica y también teatral por delante hasta que tuvo en 1986, y con apenas 26 años, un terrible accidente de tráfico que la dejó tetrapléjica.

Su caso fue muy conocido y salió en los medios de comunicación durante meses. Tras despertar en el hospital de La Paz de Madrid y ver que sólo podía mover la cabeza entró en una profunda depresión y en una entrevista con Iñaki Gabilondo hizo el primer alegato público en España a favor de la eutanasia. Ella quería morir antes que vivir así.

“Me vinieron a ver muchísimos compañeros de profesión. Incluso el alcalde de Madrid, Tierno Galván, me mandó un regalo”, afirma. Tardó un año en poder volver a casa y ahí empezó el verdadero problema. “Entonces fue cuando me di cuenta de mi realidad. De mi cruda realidad. No me podía mover y eso era demasiado para mi madre y para mi hermano. Me sentía una carga”.

Poco a poco, Azucena Hernández fue cayendo en el olvido y las visitas se redujeron hasta casi desaparecer. Pero ahora ella sigue viviendo y lo hace en el Centro de Atención a Personas con Discapacidad Física de Guadalajara, siendo además muy feliz.

En una entrevista para 'El Mundo', explica ese momento en el que quiso la eutanasia, una experiencia que podría ayudar a muchas personas. Entonces ella lo veía todo negro. “Mira... ahora ya se me han quitado las ganas”, cuenta Azucena al entrevistador.

En ese momento, cuenta la actriz, “me quería morir. Sentía que no podía haber nadie más desgraciado que yo en el mundo... Hasta que llegué aquí, a Guadalajara”. En este centro vio la luz al final del túnel y experimentó que no todo había acabado y que había motivos para seguir viviendo.

“En octubre se cumplen 30 años del accidente”, recuerda pero aclara que “nunca he perdido el sentido del humor. Ni siquiera en los peores momentos”.

Ahora en este centro convive con otras personas que han vivido dramas como ella, se divierte con ellos e incluso ven todos juntos las películas que esta actriz protagonizó antes de sufrir ese desdichado accidente en la carretera de La Coruña, a la altura de Las Rozas.

Su testimonio y su capacidad para superar un sufrimiento, que parecía no tener fin, puede ayudar a otras personas que quieren morir... al menos reflexionar sobre que existe una luz más allá del gran dolor que viven, y que se puede seguir viviendo, y sobre todo, se puede ser feliz.

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