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miércoles, 26 de julio de 2017

11- Villanueva de Odra (La cofradía de la Vera Cruz)

Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A. Cibrián), paciente de Ataxia de Friedreich.

Para acceder al índice de artículos del serial historiador sobre Villanueva de Odra, pinchar en: http://ataxia-y-ataxicos.blogspot.com.es/2017/12/indice-del-serial-historiador-sobre.html

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Nota previa: "Villanueva de Odra es la población rural donde nací, en el año 1954... y, salvo los cursos que estuve en internados durante mi época de estudiante, he vivido hasta mis 61 años. Actualmente, resido en la ciudad de Burgos".

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En uno de los capítulos anteriores de esta serie, basado en datos de los archivos parroquiales, reseñaba que en el año 1653 ya había, bajo control parroquial, en Villanueva de Odra, una Hermandad de la Vera Cruz... o sea, lo popularmente conocido en el pueblo como 'la cofradía'.

Ignoro si existe algún manuscrito sobre su fundación, sus normas de funcionamiento, o su desarrollo a través de casi cuatro siglos de existencia... algo que pudiera aportar datos a la historia sobre Villanueva de Odra... Lo cierto es que esta institución, a pesar de la brutal despoblación sufrida, paradójicamente, aún continúa en funcionamiento. Yo diría que, más que religiosidad, y quizás, incluso la tradición, en el fondo late un poso de reminiscencias: "Quiero ser cofrade, porque también lo fueron mi padre y mi abuelo". Varios de los nuevos cofrades viven en la ciudad y son hijos de quienes emigraron del pueblo en la década de los años 1960.

Muy atrás quedan los años donde, según dicen, se subastaba el poder ser portador de una imagen (paso procesional): O sea, había que entrar en una subasta pública y pagar más que los demás para llevar a hombros un paso en la procesión de Viernes Santo. Hoy entre todos serán los justos para sacar las imágenes en procesión... y quizás hasta el cura no pueda venir, porque tiene muchos pueblos a su cargo... no importa... la procesión saldrá adelante... como se pueda.

Procesión de Viernes Santo. Fotografía de autor desconocido

Procesión de Viernes Santo. Fotografía de Jose Félix Ruiz

Recuerdo que en mi infancia a los niños nos daban para llevar en la procesión una de las siete palabras. En realidad, imaginación no faltaba, eran pancartas con carteles clavados en una cruz, donde podían leerse las famosas palabras de Cristo. O, te daban para llevar uno de los numerosos faroles (esta larga procesión, por entonces, comenzaba al anochecer), si ya eras mayorcito... Y lo que te dieran, había que llevarlo con rigurosa disciplina: algún cofrade (vestían túnicas moradas) tenía "malas pulgas"... Y también recuerdo "las verónicas" (dos jóvenes enlutadas) que llevaban de la mano a los "angelitos" (dos pequeños niños vestidos de ángeles... con alas)... y la otra Verónica (la señora Basilisa... que limpiaba el rostro de la imagen de Jesús con la cruz acuestas, en no recuerdo qué estación)... todo en el misterio de la noche... con los cantaridos penetrantes (que erizaban la piel) de las mozas cantando el calvario...

¡Ah, sí, ese día no se tocaba las campanas! Divertimento añadido: jueves, viernes, y sábado, de semana santa, los niños, con gran estruendo, pregonábamos los actos religiosos tocando carracas y matracas.

Acabada a la procesión, entre charlas y bromas, había un ágape (pan, escabeche, vino, y aceitunas) en la segunda planta de la "Casa de la Cofradía" (en la actualidad, dicha casa ya no existe... la derribaron por amenaza de ruina... aquello ahora es un solar). Y a los niños nos daban una peseta como propina por nuestra aportación procesional.

La costumbre del ágape tras la procesión, sigue vigente. Supongo que el menú habrá mejorado... por lo menos no será tan rígido. No lo sé... hace casi 40 años que no voy por allí. Mi inasistencia se debe estrictamente a dificultades de salud: Nunca he tenido un mal rollo con ningún otro vecino del pueblo... y espero morirme sin tenerlo...

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Procesión de Viernes Santo. Foto de autor desconocido
A raíz de dejar de trabajar, como pasatiempo y con idea de hacer copia de cosas en trance de desaparición, le pedí a la difunta Tere Cerezo una libreta donde tenía copiadas de forma manuscrita canciones tradicionales de la parroquia de Villanueva... y las copié en la memoria del disco duro de mi ordenador... entre estas canciones había tres calvarios que se cantaban en diferentes días de la Semana Santa... Yo ni me había percatado mientras asistí a tal procesión, pero al realizar la copia, me pareció que el calvario tradicional cantado en la procesión de Viernes Santo era muy poco adecuado para los tiempos actuales.

Ajeno a todo esto, pues hace muchísimo tiempo que no asistía a dicha procesión, sacaba copias tipográficas para mi familia cada vez que llegaba la ocasión... Así fue como Carlos (de mi edad... ya fallecido), cofrade de la Vera Cruz y encargado, me pidió copias para repartirlas entre el grupo de mozas cantoras.

- Vale. ¿Qué calvario quieres? Tengo tres distintos.
- El tradicional de la procesión de Viernes Santo.
- Mira que ése está indecente para los tiempos actuales... No hace más que repetir que "eres pecador", y "que te van a condenar en el juicio final". ¡¡¡Mira, si nos van a condenar... a qué coño venimos a esta procesión, se puede decir la gente!!!.
Carlos lanzó una carcajada, y dijo que la tradición era la tradición.
¡Nada que alegar! Ni siquiera creo que los asistentes a la procesión pillen esos finos detalles, al igual que yo tampoco los había pillado cuando asistí.

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Seguidamente, pego un texto mío sobre este tema, pero antes advierto no haberlo escrito con el fin de historiar nada, sino de relatar algo ameno con cierta dosis de humo:

"El cisma del burro" (Blog "Ataxia y atáxicos", 25 de marzo del 2013).

Seamos, o no, creyentes, y aunque cada cual pueda vivir estas fechas a su manera, hoy comenzamos la llamada Semana Santa. Si bien, conectándola con el punto de vista religioso, voy a contar una anécdota humorística. Por supuesto que, con mi historia, no pretendo herir a nadie a causa de su ideología religiosa. Y, por otra parte, ni siquiera sé lo que hay de verídico en cuanto voy a narrar. Me lo han contado hace poco. Sucedió hace más de un centenar de años, y no queda nadie para preguntar. ¡Si al menos, viviera mi abuelo... tal vez supiera aclararme algo! Pero ya hace 19 años que falleció.

Desde mi punto de vista actual, esta irrisoria anécdota tiene bastante sentido, pues contesta a una pregunta que nunca tuve necesidad de hacerme... porque siempre lo vi así... y lo acepté con toda la naturalidad del mundo. Por ejemplo, nadie se pregunta por qué el sol cada mañana sale por el éste... o por qué la vaca tiene cuernos. Siempre lo vio así... y eso le basta para no cuestionarse nada al respecto.


En esta pequeña población (Villanueva de Odra) había, y sigue habiendo, una Cofradía, llamada de la ‘Vera Cruz'. En mi familia paterna (la materna no es de aquí), no había cofrades, pero asistían con total regularidad a los ritos y a las procesiones de Semana Santa. Yo esto siempre lo vi así, y no necesitaba darme una razón para que no lo fuera. Desde luego el baremo religioso no hubiera explicado absolutamente nada: En mi familia había curas y monjas... y, sin embargo, no cofrades.


Foto de la década de 1980 (de autor desconocido)... Al fondo, la casa de la Cofradía (hoy inexistente)... Los dos niños que se ven junto a la cabeza del burro, Abilio y Jose Miguel, han fallecido en plena juventud 

La Cofradía, entre otras cosas, poseía cuatro o cinco imágenes (lo conocido como pasos de Semana Santa)... dos pequeñas fincas agrícolas... y una destartalada casa (hoy ya no existe), llamada así ‘la casa de la Cofradía'. Tal casa estaba situada en un extremo del pueblo, pero, a la vez, una zona céntrica para nosotros los niños: Aunque, como si fuera en plataformas distintas, estaba muy cerquita de las escuelas y de la iglesia. Por tal motivo, el de hallarse en distintos planos, a pesar de la cercanía (sólo unos metros), los niños íbamos poco por allí.

La torre del campanario de la iglesia era utilizada como frontón de juego de pelota... y ésta se rodaba allá con frecuencia. Pero yo nunca bajaba a buscarla. Aunque aún no tenía Ataxia de Friedreich, no era ágil. Lo otros niños se lanzaban por aquella pendiente a toda velocidad. La pelota, dando saltitos, llegaba hasta el río. De todas formas, yo estaba solamente de mirón: No jugaba, porque me era imposible golpear con la mano una pequeña pelota en movimiento.

Aquella casa sólo la abrían durante los últimos días de Semana Santa. Los niños decían: "Vamos a rezar una estación". Íbamos. Yo no sé lo que rezarían los demás, porque ya salían nada más entrar. Yo no me quedaba en aquel lúgubre lugar, por supuesto. ¡Cualquiera se quedaba allí solo! Era bastante tétrico para un niño. Lo describo: La entrada exterior de la casa daba acceso a un portal con dos puertas interiores. La de la izquierda llevaba a una especie de capilla oscura. Si, tenía dos ventanas, pero estaban totalmente cerradas. A la izquierda había una fila de bancos (para unos 40 fieles)... al fondo una mesita con una cruz y dos velas encendidas, simulando un altar... y en el pasillo sobre otra larga mesa un ataúd de cristal con una imagen de Jesucristo (era el paso procesional llamado ‘El Santo Entierro')... y varios velones encendidos, simulando la velación de un cadáver.



Semana Santa... cofrades: Javi, Fermín, y Eloy... Fotografía de Jose Félix Ruiz

La otra puerta interior daba a una escalera muy poco oblicua, para subir al segundo piso, que, sin tabiques, ni muebles, ni cuados, ni pinturas en las paredes, era un salón... donde alguna vez se hacía teatro... Y aquí viene el origen del pequeño cisma: Para determinada escenificación se necesitaba un burro. Y unos quería subir un burro al piso superior.... y otros decían aquel era un lugar sagrado... y allí no podía meterse burros. Discutieron... y varios cofrades abandonaron la Cofradía.

Y yo me pregunto: ¿Qué tenía aquel lugar de sagrado? ¿Por estar encima de la presunta capilla? ¿Y cuántos aguerridos mozos se necesitaba para subir un burro por aquella pingada escalera? ¿O le pensaban anestesiar para que no soltara coces? ... Bueno, brutos sí eran, pero no tontos: Lo más probable es que pensaran desmontar la escalera, de forma provisional, y, por el hueco de la misma, subir al burro, mediante poleas.


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