Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.
Se acerca el día 25 de septiembre: “Ataxia Awareness Day”. Ese día que nos han concedido para “dar a conocer nuestra enfermedad”... tal vez se pudieran añadir otros objetivos secundarios, dependiendo del potencial de la entidad asociativa que los lleve a cabo... y, por supuesto, debiéramos aprovechar tal concesión de alguna forma.
Desde luego, el cometido que yo me he marcado respecto al citado evento, es para realizarlo previamente a la fecha indicada: proveer a las Asociaciones, o Federaciones, hispanas (sin excepción), de ataxia de materiales que pudieran utilizar en este día... Hoy vamos con el cartel de este año 2015, para este día de dar a conocer la ataxia.
Nota de advertencia: Por supuesto, la imagen (a la derecha) es una réplica de dicho cartel. No obstante, es un tamaño reducido, que únicamente sirve para ejemplo, e ilustración de este artículo. Si alguien deseara confeccionar carteles para su asociación o federación de ataxia, deberá bajar el cartel, al menos uno, de los dos formatos de impresión de los enlaces (indicados más abajo). Y, antes de imprimir, colocar el logotipo, dirección, y teléfono, de su asociación o federación, en espacio en blanco, destinado para ello (rectángulo de abajo)... y en sus aledaños, si allí no cupiera todo:
Formatos de impresión, para imprimir al tamaño que se desee, siempre que éste sea en dimensiones proporcionales a las del documento original (para bajar, pinchar en:)
1- En ".jpg" POSTER-ATAXIA-2015.jpg
2- En ".pdf" POSTER-ATAXIA-2015.pdf
Ni yo, ni "Ataxia y atáxicos" figuramos, ni debemos figurar, por ninguna parte. Se trata de trabajos, ofrecidos de forma altruista a Asociaciones y/o Federaciones hispanas de ataxia (sin excepción de ningún tipo). Si les interesara el cartel, antes de imprimirlo, serían ellas quienes debieran colocar en los espacios en blanco sus propios logotipos y direcciones.
El autor del cartel, al igual que en los años anteriores, es el ilustrador barcelonés, Juanma García Escobar (hijo de atáxica)... página web: http://www.juanmagarcia.net/.
Quede claro que el trabajo de Juanma García Escobar, desde su profesión de diseñador gráfico, es totalmente altruista, en favor del colectivo atáxico (entre quienes, lamentablemente, también se encuentra su madre). El mérito de realización de los carteles es suyo... yo solamente ejerzo de mediador.
Nota respecto al cartel: Se puede observar a toda la familia disfrutando de un día de campo bajo un árbol... al lado está, sin ocupante, la silla de ruedas... Juanma (el autor del cartel) explica haber pretendido no identificar quién de los cuatro es el atáxico/a.
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lunes, 14 de septiembre de 2015
domingo, 13 de septiembre de 2015
El seminarista de los ojos negros
Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A, Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.
Pues sí, estudié el bachillerato en el Seminario diocesano de Burgos. Por tanto, fui seminarista. Ya sé que ese pasado no tiene buen acogida ahora, ni tampoco la tenía en mi adolescencia. No obstante, me siento orgulloso de mi pretérito. Y, por supuesto, no tengo inconveniente en decirlo en voz alta... Digan lo que digan... y se cuentan tonterías: Yo sólo vi allí personas totalmente honestas, que fieles a unos ideales (sus ideales, eran los suyos, y no hace falta juzgarlos), se daban gratis a los demás, con verdadera entrega y entusiasmo. Es cierto que tuvieron sus fallos y defectos, como los tenemos todo hijo de vecino. No obstante, ninguna pequeña mancha en un cuadro, puede empañar la totalidad de la imagen.
'El seminarista de los ojos negros': (Poema de Miguel Ramos Carrión... vídeo alojado en YouTube").
No, el del poema no era yo: En mis tiempos no llevamos sotana, ni íbamos en filas... ni nadie se hubiera fijado en un "chiquilicuatre" de mala pinta :-)
Miguel Ramos Carrión (Zamora, 1848 - Madrid, 1915) fue dramaturgo, periodista, y humorista. La ciudad de Zamora le honra con el nombre de una calle céntrica, así como el Teatro Ramos Carrión.
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2- Sección 'Viñeta del día':
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Por Miguel-A, Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.
Pues sí, estudié el bachillerato en el Seminario diocesano de Burgos. Por tanto, fui seminarista. Ya sé que ese pasado no tiene buen acogida ahora, ni tampoco la tenía en mi adolescencia. No obstante, me siento orgulloso de mi pretérito. Y, por supuesto, no tengo inconveniente en decirlo en voz alta... Digan lo que digan... y se cuentan tonterías: Yo sólo vi allí personas totalmente honestas, que fieles a unos ideales (sus ideales, eran los suyos, y no hace falta juzgarlos), se daban gratis a los demás, con verdadera entrega y entusiasmo. Es cierto que tuvieron sus fallos y defectos, como los tenemos todo hijo de vecino. No obstante, ninguna pequeña mancha en un cuadro, puede empañar la totalidad de la imagen.
'El seminarista de los ojos negros': (Poema de Miguel Ramos Carrión... vídeo alojado en YouTube").
No, el del poema no era yo: En mis tiempos no llevamos sotana, ni íbamos en filas... ni nadie se hubiera fijado en un "chiquilicuatre" de mala pinta :-)
Miguel Ramos Carrión (Zamora, 1848 - Madrid, 1915) fue dramaturgo, periodista, y humorista. La ciudad de Zamora le honra con el nombre de una calle céntrica, así como el Teatro Ramos Carrión.
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2- Sección 'Viñeta del día':
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sábado, 12 de septiembre de 2015
Tres bodas de más (2013)
Blog "Ataxia y atáxicos".
En fin, rellenaremos el vacío de tiempo del fin de semana, ya finalizado el verano, proyectando una película de humor del año 2013. Se titula 'Tres bodas de más'. Viene recomendada por Cristina Sáez Vallés, paciente de Ataxia de Friedreich, de Zaragoza.
El vídeo nos lo cede "YouTube". Y las bebidas, palomitas de maíz, y patatas fritas, corren por cuenta de Cristina, como pago a la inserción de su nombre en este insigne blog :-)
Casi se me olvida: No os dejéis impresionar por el lujo y suntuosidad de la sala de cine y por la comodidad de sus butacas... Podéis sentiros como en vuestra propia casa: Los posibles desperfectos en el mobiliario corren por vuestra cuenta :-)
Descripción:
'Tres bodas de más' es un film español rodado en el año 2013, con una duración de 94 minutos. Está dirigido por Javier Ruiz Caldera. E interpretado por Inma Cuesta, Martiño Rivas, Quim Gutiérrez, Paco León, Berto Romero, Rossy de Palma, María Botto, Laura Sánchez, Sílvia Abril, Bárbara Santa-Cruz, Bruno Sevilla, Octavi Pujades, Mauro Muñiz de Urquiza, y Joaquín Reyes.
Sinopsis: (Extracto de 'Filmaffinity').
"Ruth (Inma Cuesta), una joven investigadora en una universidad, asiste a las sucesivas bodas de sus ex, de los que fueron sus "hombres de su vida", sin que ella consiga encontrar a su media naranja... ¿Hay algo peor que tu ex novio se case con otra y te invite a su boda...? Sí: que te pase tres veces en un mes, no saber decir que no, y que el único al que consigas convencer para que te acompañe sea tu nuevo becario...
Un alérgico al compromiso, un surfista pasado de rosca, y un transexual convertido en pibón... Tres ex novios para tres bodas. Un cóctel explosivo para Ruth, que tendrá que enfrentarse a su pasado, y decidir con quién quiere compartir su futuro".
Premios:
2013: 7 nominaciones a los Premios Goya.
2013: Festival de Sevilla: Sección oficial a concurso.
'Tres bodas de más (2013): (Vídeo alojado en "YouTube"):
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En fin, rellenaremos el vacío de tiempo del fin de semana, ya finalizado el verano, proyectando una película de humor del año 2013. Se titula 'Tres bodas de más'. Viene recomendada por Cristina Sáez Vallés, paciente de Ataxia de Friedreich, de Zaragoza.
El vídeo nos lo cede "YouTube". Y las bebidas, palomitas de maíz, y patatas fritas, corren por cuenta de Cristina, como pago a la inserción de su nombre en este insigne blog :-)
Casi se me olvida: No os dejéis impresionar por el lujo y suntuosidad de la sala de cine y por la comodidad de sus butacas... Podéis sentiros como en vuestra propia casa: Los posibles desperfectos en el mobiliario corren por vuestra cuenta :-)
Descripción:
'Tres bodas de más' es un film español rodado en el año 2013, con una duración de 94 minutos. Está dirigido por Javier Ruiz Caldera. E interpretado por Inma Cuesta, Martiño Rivas, Quim Gutiérrez, Paco León, Berto Romero, Rossy de Palma, María Botto, Laura Sánchez, Sílvia Abril, Bárbara Santa-Cruz, Bruno Sevilla, Octavi Pujades, Mauro Muñiz de Urquiza, y Joaquín Reyes.
Sinopsis: (Extracto de 'Filmaffinity').
"Ruth (Inma Cuesta), una joven investigadora en una universidad, asiste a las sucesivas bodas de sus ex, de los que fueron sus "hombres de su vida", sin que ella consiga encontrar a su media naranja... ¿Hay algo peor que tu ex novio se case con otra y te invite a su boda...? Sí: que te pase tres veces en un mes, no saber decir que no, y que el único al que consigas convencer para que te acompañe sea tu nuevo becario...
Un alérgico al compromiso, un surfista pasado de rosca, y un transexual convertido en pibón... Tres ex novios para tres bodas. Un cóctel explosivo para Ruth, que tendrá que enfrentarse a su pasado, y decidir con quién quiere compartir su futuro".
Premios:
2013: 7 nominaciones a los Premios Goya.
2013: Festival de Sevilla: Sección oficial a concurso.
'Tres bodas de más (2013): (Vídeo alojado en "YouTube"):
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viernes, 11 de septiembre de 2015
“Me dijeron que lo mejor era sentar a mi hija en una silla y verla degenerar”
Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Óscar F. Civieta ... para "eldiario.es/aragon/" ... (ver original en el enlace "fuente" ... al final del artículo).
·- Beatriz Melendo (32 años) padece Ataxia de Friedreich, una enfermedad degenerativa y hereditaria que afecta al equilibrio, la coordinación, y el movimiento.
·- Ahora es dependiente al 100 %, pero tuvo tiempo para aprender a leer y escribir antes que el resto de niños y niñas de su edad, tocar el piano, estudiar Filología Clásica, e incluso irse de Erasmus.
·- “Los gobiernos no saben qué es esto, no son conscientes de lo que es una dependencia. Se vanaglorian de los apoyos que dan, y no son tantos... es muy fácil poner una pegatina en cualquier sitio”.
·- “Me dicen lo de la madre coraje, y les digo que es una bobada: Cada una es madre de los hijos que le tocan... y los míos no los cambio por nada”.
En la casa de Dolores López se respira alegría. Y eso sorprende. Quizás el desconocimiento empuja a pensar que detrás de esa puerta habitaba una familia hundida. Pero no. Todo son risas y buenas palabras. Han decidido echarle un pulso a la vida y a la enfermedad. Sacan lo bueno de lo más nimio, y demuestran ser una familia realmente unida.
En el salón, sentada en su sillón, está Beatriz Melendo, tiene 32 años y padece una enfermedad rara, llamada Ataxia de Friedreich, que hace que sea dependiente total. A su lado está su madre, Dolores López. Solo en momentos muy puntuales de la entrevista su cara se tornará seria. Por el pasillo aparece Lorena Melendo, la hija pequeña con 26 años. Después de ver a su madre, en ella ya no sorprende la perpetua sonrisa. El otro hijo, Carlos (28 años), no está en casa.
Beatriz, empieza a contar su madre, fue una niña precoz. Aprendió a andar, leer y escribir antes que el resto de niños, tocaba el piano, “nadie podía pensar que fuera a padecer la enfermedad”. Esta patología comienza a manifestarse en lo que llaman segunda infancia (entre los 10 y los 20 años). Fue a los 10 cuando Dolores vio que su hija tenía una pequeña escoliosis (desviación de la columna vertebral).
Comenzó entonces una peregrinación de consulta en consulta hasta que, con 14 años, le dijeron que tenía Ataxia de Friedreich. Por medio, un camino por el desierto jalonado de muchas horas de rehabilitación, otras tantas de desesperación, y médicos muy poco profesionales como ese neurólogo que le espetó que “lo mejor sería sentarla en una silla y verla degenerar”. Esta enfermedad suele llevar aneja una cardiopatía que, en el caso de Beatriz, es muy leve.
La Ataxia de Friedreich es una enfermedad degenerativa y hereditaria que afecta al equilibrio, coordinación, y movimiento. Quienes la padecen, tienen un gen mutado, que produce una proteína en cantidad insuficiente... oxidando las mitocondrias, lo cual causa que las células del cerebelo se vayan degenerando. Ahora mismo, dice Dolores, “mi hija no puede ni quitarse las legañas de los ojos”.
Las pruebas a los otros dos hijos:
Tanto Dolores como el padre de sus hijos eran portadores, pero en ellos la enfermedad no se ha manifestado. Cuando esto sucede, hay un 25 % de posibilidades de que los hijos estén sanos, otro 25 % de que estén enfermos, y un 50 % de que sean simplemente portadores. De los tres que tuvo Dolores, Beatriz está enferma, Carlos es portador y Lorena está sana.
Cuando le confirmaron lo que le pasaba a su hija mayor, llegó uno de los momentos más duros: comprobar si los otros dos también padecían la enfermedad. Lorena, recuerda Dolores, “tenía la misma pinta, siempre decía que le dolían las piernas... yo creí que iba a perder la cabeza”. Afortunadamente, los resultados dictaron que ninguno de los dos estaba enfermo.
Vida normal hasta los 18 años:
La progresiva pérdida de coordinación provocaba risas en el colegio: “Los amigos de Carlos le decían que si su hermana estaba borracha”, rememora, con insólita gracia, su madre. “Fui al colegio, hablé con ellos... y Beatriz fue la niña más protegida de toda la escuela”.
La sonrisa se borra de su cara por primera vez cuando se le viene a la memoria el momento en el que, con 17 años, decidieron que comenzara a usar silla de ruedas. Un amigo que tenía una ortopedia se lo recomendó. Dolores le pregunto a su hija, y ésta le contestó que si a ella “no le daba vergüenza” que su hija fuera en silla de ruedas, que no había ningún problema. La madre reconoce que se echó a llorar en aquel momento. También ahora.
Siempre habían vivido en Calatayud, hasta que, cuando Beatriz tenía 18 años, se vinieron a Zaragoza para que estudiara Filología Clásica en la universidad pública. En cuarto curso, sin decírselo a nadie, solicitó una beca Erasmus... y se fue a Macerata (Italia). “Volvió con un italiano, con un tatuaje, se emborrachó… Supongo que de aquella época le vienen los amores por Valentino Rossi” (su habitación es un santuario dedicado al piloto italiano).
Beatriz ríe a carcajadas mientras su madre recuerda sus peripecias. Es dependiente total en el aspecto físico, pero su cabeza funciona. Y muy bien. Escucha con atención a Dolores y a su hermana, y muestra su cara más jocosa cuando le hablan de Rossi.
Con 23 años se licenció. Estuvo un año sin estudiar, y se matriculó en Trabajo Social. En 2º las dificultades para seguir el ritmo de estudios ya eran evidentes, y lo dejó.
Las ayudas del Gobierno:
A través de la Ley de Dependencia, Dolores cobra 336 euros, más una pensión de 500. Con eso, y sobre todo con lo que gana por su trabajo, paga a una chica que, cada día, va cuatro horas a cuidar de Beatriz. También tienen otra persona que va cada día una hora gracias a la Asociación Aragonesa de Enfermedades Neuromusculares (ASEM) y su programa VAVI (Vida Autónoma, Vida Independiente).
La asociación, afirma Dolores, "nos ayuda mucho más que el Gobierno, que te da 336 euros, y se olvida... Búscate la vida, te dicen”. Las administraciones “no son conscientes de lo que es una dependencia. Se vanaglorian de los apoyos que dan, y no son tantos. Es muy fácil poner una pegatina en cualquier sitio”, afirma la madre.
La única alternativa que dan, continúa, es meterla en una residencia o un centro de día, pero yo quiero cuidarla en casa “con más apoyo económico... Beatriz no es una viejecita”.
El futuro:
Aunque parezca mentira, Dolores López mira al futuro con optimismo. “Me gustaría que mi hija me enterrara”, dice. La enfermedad puede ir a más o se puede estabilizar. De momento, asegura su madre, Beatriz cada vez pierde más movilidad, y además tiene mucha espasticidad (rigidez muscular).
La Ataxia de Friedreich afecta a uno de cada 50.000 habitantes, por eso no se estudia más en profundidad, “no merece la pena”. La madre sabe que se está investigando, y está segura de que llegará una cura, “pero mi hija ya ha perdido el tren”, reconoce.
Dolores seguirá luchando para que a su hija no le falte de nada, aunque salga de sus costillas, como apunta. Considera que es afortunada por ver la vida desde un punto desde el que pocas personas la han divisado.
Ni mucho menos, afirma sin ambages, se siente desgraciada: “Cada una es madre de las hijas e hijos que le tocan, cuando me dicen lo de madre coraje, les digo que eso es una bobada”.
En la televisión, apenas sin volumen, hay un programa del corazón: “A mí no me hubiera gustado ser la madre de la Isabelita Pantoja... yo quiero a mis hijos, y no los cambio”.
Fuente original: http://www.eldiario.es/aragon/sociedad/padece-enfermedad-neurologo-sentarla-degenerar_0_420658090.html
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Por Óscar F. Civieta ... para "eldiario.es/aragon/" ... (ver original en el enlace "fuente" ... al final del artículo).
·- Beatriz Melendo (32 años) padece Ataxia de Friedreich, una enfermedad degenerativa y hereditaria que afecta al equilibrio, la coordinación, y el movimiento.
·- Ahora es dependiente al 100 %, pero tuvo tiempo para aprender a leer y escribir antes que el resto de niños y niñas de su edad, tocar el piano, estudiar Filología Clásica, e incluso irse de Erasmus.
·- “Los gobiernos no saben qué es esto, no son conscientes de lo que es una dependencia. Se vanaglorian de los apoyos que dan, y no son tantos... es muy fácil poner una pegatina en cualquier sitio”.
·- “Me dicen lo de la madre coraje, y les digo que es una bobada: Cada una es madre de los hijos que le tocan... y los míos no los cambio por nada”.
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| Beatriz Melendo (32 años, padece Ataxia de Friedreich), con su madre |
En la casa de Dolores López se respira alegría. Y eso sorprende. Quizás el desconocimiento empuja a pensar que detrás de esa puerta habitaba una familia hundida. Pero no. Todo son risas y buenas palabras. Han decidido echarle un pulso a la vida y a la enfermedad. Sacan lo bueno de lo más nimio, y demuestran ser una familia realmente unida.
En el salón, sentada en su sillón, está Beatriz Melendo, tiene 32 años y padece una enfermedad rara, llamada Ataxia de Friedreich, que hace que sea dependiente total. A su lado está su madre, Dolores López. Solo en momentos muy puntuales de la entrevista su cara se tornará seria. Por el pasillo aparece Lorena Melendo, la hija pequeña con 26 años. Después de ver a su madre, en ella ya no sorprende la perpetua sonrisa. El otro hijo, Carlos (28 años), no está en casa.
Beatriz, empieza a contar su madre, fue una niña precoz. Aprendió a andar, leer y escribir antes que el resto de niños, tocaba el piano, “nadie podía pensar que fuera a padecer la enfermedad”. Esta patología comienza a manifestarse en lo que llaman segunda infancia (entre los 10 y los 20 años). Fue a los 10 cuando Dolores vio que su hija tenía una pequeña escoliosis (desviación de la columna vertebral).
Comenzó entonces una peregrinación de consulta en consulta hasta que, con 14 años, le dijeron que tenía Ataxia de Friedreich. Por medio, un camino por el desierto jalonado de muchas horas de rehabilitación, otras tantas de desesperación, y médicos muy poco profesionales como ese neurólogo que le espetó que “lo mejor sería sentarla en una silla y verla degenerar”. Esta enfermedad suele llevar aneja una cardiopatía que, en el caso de Beatriz, es muy leve.
La Ataxia de Friedreich es una enfermedad degenerativa y hereditaria que afecta al equilibrio, coordinación, y movimiento. Quienes la padecen, tienen un gen mutado, que produce una proteína en cantidad insuficiente... oxidando las mitocondrias, lo cual causa que las células del cerebelo se vayan degenerando. Ahora mismo, dice Dolores, “mi hija no puede ni quitarse las legañas de los ojos”.
Las pruebas a los otros dos hijos:
Tanto Dolores como el padre de sus hijos eran portadores, pero en ellos la enfermedad no se ha manifestado. Cuando esto sucede, hay un 25 % de posibilidades de que los hijos estén sanos, otro 25 % de que estén enfermos, y un 50 % de que sean simplemente portadores. De los tres que tuvo Dolores, Beatriz está enferma, Carlos es portador y Lorena está sana.
Cuando le confirmaron lo que le pasaba a su hija mayor, llegó uno de los momentos más duros: comprobar si los otros dos también padecían la enfermedad. Lorena, recuerda Dolores, “tenía la misma pinta, siempre decía que le dolían las piernas... yo creí que iba a perder la cabeza”. Afortunadamente, los resultados dictaron que ninguno de los dos estaba enfermo.
Vida normal hasta los 18 años:
La progresiva pérdida de coordinación provocaba risas en el colegio: “Los amigos de Carlos le decían que si su hermana estaba borracha”, rememora, con insólita gracia, su madre. “Fui al colegio, hablé con ellos... y Beatriz fue la niña más protegida de toda la escuela”.
La sonrisa se borra de su cara por primera vez cuando se le viene a la memoria el momento en el que, con 17 años, decidieron que comenzara a usar silla de ruedas. Un amigo que tenía una ortopedia se lo recomendó. Dolores le pregunto a su hija, y ésta le contestó que si a ella “no le daba vergüenza” que su hija fuera en silla de ruedas, que no había ningún problema. La madre reconoce que se echó a llorar en aquel momento. También ahora.
Siempre habían vivido en Calatayud, hasta que, cuando Beatriz tenía 18 años, se vinieron a Zaragoza para que estudiara Filología Clásica en la universidad pública. En cuarto curso, sin decírselo a nadie, solicitó una beca Erasmus... y se fue a Macerata (Italia). “Volvió con un italiano, con un tatuaje, se emborrachó… Supongo que de aquella época le vienen los amores por Valentino Rossi” (su habitación es un santuario dedicado al piloto italiano).
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| Cuando Beatriz cumplió 18 años se trasladaron a Zaragoza |
Beatriz ríe a carcajadas mientras su madre recuerda sus peripecias. Es dependiente total en el aspecto físico, pero su cabeza funciona. Y muy bien. Escucha con atención a Dolores y a su hermana, y muestra su cara más jocosa cuando le hablan de Rossi.
Con 23 años se licenció. Estuvo un año sin estudiar, y se matriculó en Trabajo Social. En 2º las dificultades para seguir el ritmo de estudios ya eran evidentes, y lo dejó.
Las ayudas del Gobierno:
A través de la Ley de Dependencia, Dolores cobra 336 euros, más una pensión de 500. Con eso, y sobre todo con lo que gana por su trabajo, paga a una chica que, cada día, va cuatro horas a cuidar de Beatriz. También tienen otra persona que va cada día una hora gracias a la Asociación Aragonesa de Enfermedades Neuromusculares (ASEM) y su programa VAVI (Vida Autónoma, Vida Independiente).
La asociación, afirma Dolores, "nos ayuda mucho más que el Gobierno, que te da 336 euros, y se olvida... Búscate la vida, te dicen”. Las administraciones “no son conscientes de lo que es una dependencia. Se vanaglorian de los apoyos que dan, y no son tantos. Es muy fácil poner una pegatina en cualquier sitio”, afirma la madre.
La única alternativa que dan, continúa, es meterla en una residencia o un centro de día, pero yo quiero cuidarla en casa “con más apoyo económico... Beatriz no es una viejecita”.
El futuro:
Aunque parezca mentira, Dolores López mira al futuro con optimismo. “Me gustaría que mi hija me enterrara”, dice. La enfermedad puede ir a más o se puede estabilizar. De momento, asegura su madre, Beatriz cada vez pierde más movilidad, y además tiene mucha espasticidad (rigidez muscular).
La Ataxia de Friedreich afecta a uno de cada 50.000 habitantes, por eso no se estudia más en profundidad, “no merece la pena”. La madre sabe que se está investigando, y está segura de que llegará una cura, “pero mi hija ya ha perdido el tren”, reconoce.
Dolores seguirá luchando para que a su hija no le falte de nada, aunque salga de sus costillas, como apunta. Considera que es afortunada por ver la vida desde un punto desde el que pocas personas la han divisado.
Ni mucho menos, afirma sin ambages, se siente desgraciada: “Cada una es madre de las hijas e hijos que le tocan, cuando me dicen lo de madre coraje, les digo que eso es una bobada”.
En la televisión, apenas sin volumen, hay un programa del corazón: “A mí no me hubiera gustado ser la madre de la Isabelita Pantoja... yo quiero a mis hijos, y no los cambio”.
Fuente original: http://www.eldiario.es/aragon/sociedad/padece-enfermedad-neurologo-sentarla-degenerar_0_420658090.html
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jueves, 10 de septiembre de 2015
El efecto placebo
Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A, Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.
(Composición realizada a base de extractos de las fuentes reseñadas al final del artículo).
Nota del administrador del blog:
Hace algunos días se ha preguntado en el grupo de 'Facebook' qué es el efecto placebo... Hace casi dos años, ya colgamos en este blog un articulo titulado 'Placebo'. Voy a copiar y pegar algunos párrafos. No obstante, aquella explicación se queda muy corta, pues, más o menos, únicamente atendía a lo implicado en los ensayos clínicos... lo cual es lo más tratado aquí, debido a nuestro interés por el tema la investigación y prueba de fármacos para posibles terapias en ataxia... Intentaré ampliarlo:.
¿Qué es el efecto placebo?:
El efecto placebo consiste en una mejoría sobre un malestar, pero que ha sido producida por una sustancia no activa (conocida como sustancia placebo).
Uso del placebo en ensayos clínicos:
Un placebo es una sustancia farmacológicamente inerte, utilizada como control en un ensayo clínico, para poner a prueba si un medicamento es efectivo, o no. Para ello, se divide en dos grupos a un conjunto de pacientes con el mismo cuadro clínico. El primero recibe el medicamento verdadero... y el segundo, (denominado "grupo de control") recibe un placebo. Al comparar el resultado de ambos grupos, se establece si el medicamento funciona, o no.
Por tanto, la clave reside en el grupo de control. Si sólo se utilizara un grupo para poner a prueba el medicamento, sin compararlo con el efecto de un placebo, el resultado no sería concluyente. Puesto que, el placebo es capaz de provocar un efecto positivo a ciertos individuos enfermos, si éstos no saben que están recibiendo un medicamento inactivo, y creen que es uno verdadero. Esto se denomina "efecto placebo", y es debido a causas psicológicas.
Otros usos como sustancia inocua:
Normalmente, los placebos utilizados profesionalmente suelen ser simplemente caramelo (azúcar), o sueros inocuos. Es decir, sin ningún compuesto activo. Sin embargo, cualquier sustancia puede actuar como placebo, incluso un vaso de agua pura.
El placebo tiene una utilización bastante frecuente en hospitales. Se suministra, por ejemplo, como sustituto de analgésicos, para evitar que el paciente sobrepase las dosis de medicación recomendadas en una situación de dolor. La reducción del dolor por el efecto placebo es uno de los efectos más interesantes para la comunidad científica, ya que los estudios demuestran ser capaz de sustituir, en buena medida, al efecto de los opiáceos.
Si una persona cree padecer una enfermedad, pero se tiene la certeza de que sólo se trata de una sugestión (producto de un desequilibrio psicológico, como la hipocondría, por ejemplo), puede otorgársele un placebo. El paciente estará convencido de que toma un medicamento real, y sus aparentes síntomas desaparecerán.
Efecto placebo con sustancia real:
Todo medicamento lleva aparejado un efecto placebo... incluidos los ya sometidos previamente a ensayos clínicos, a doble ciego, con placebo controlado. Si en tal efecto placebo es debido a causas psicológicas, deberá mediar una total confianza del paciente en el Dr., y en el fármaco por él prescrito.
Lo contrario al efecto placebo, sería el efecto nocevo. Más o menos, para entendernos: sería el caso de un paciente que no mejora a pesar de recibir un medicamento activo, correcto, y superadecuado, porque en el fondo se ha mentalizado de que aquello que es una tomadura de pelo.
Cuando un médico receta una medicina siempre cuenta con este curioso fenómeno, que permite que la persona mejore a pesar de que el medicamento no haya hecho efecto... Tanto es así, que en la industria farmacéutica se cuenta este efecto con números redondos... Es más, hay quien lo usa en su propio beneficio, para vender remedios milagrosos, curalotodos, y otras mentiras.
Efecto placebo NO sustancia:
El efecto placebo es debido a causas psicológicas. El efecto placebo no sólo funciona con sustancias, sino que también puede aparecer al aplicar remedios, o acciones, menos usuales (como pueden ser oraciones religiosas, o iconos mágicos): El requisito imprescindible sería una total confianza por parte del paciente... por ridículos/as que pudieran parecernos a otras personas ajenas.
¿Cómo actúa el efecto placebo?:
El efecto placebo es muchísimo más fuerte de lo que la mayoría de la gente piensa. Los mecanismos que activa en nuestro cerebro el efecto placebo son cada vez mejor conocidos, a pesar de que algunos aspectos siguen siendo un auténtico misterio: ¿Hasta dónde llega el poder de la mente?.
¿Es irreal el efecto placebo?:
No. El efecto placebo no es irreal: Puede funcionar sobre todo tipo de dolencias, mitigándolas, o remitiéndolas por completo en muchas ocasiones. Estas mejorías no siempre están asociadas en exclusiva con una condición psicológica, sino que tiene un componente físico real. Si bien, pudiera ser mejoría solamente perceptiva y únicamente temporal... pero aún así, seguiría siendo real: la mejora anímica de un paciente, repercute en su estado físico. Es lo, antes llamado, el poder de la mente.
¿Qué pasaría si se creara un placebo para una de las enfermedades, hoy por hoy, incurables?.
Alguna vez me he hecho esta pregunta en el caso, por ejemplo, de la Ataxia de Friedreich, (la enfermedad que padezco). O bien creando un producto totalmente inactivo... o bien aprovechando una sustancia ya existente para tratar el tal desorden... Por ejemplo, digamos, (y sólo por poner un ejemplo) si, cuando la idebenona sonaba en Europa... si en lugar de discutir si eran galgos o podencos, toda la comunidad médica y científica hubiera cerrado filas (y aunque fuera una mentira piadosa con el sano objetivo de ayudar a los pacientes) lo hubiese dado por una maravilla de similar categoría al descubrimiento de la penicilina.
Teóricamente, si se diera ese requisito, me es fácil pensar que todos los paciente nos hubiéramos puesto en ese tratamiento... y, si no físicamente, sí hubiésemos mejorado anímicamente. Sin embargo, prácticamente, mantener un secreto de tal magnitud, es un imposible total. Si como se ha dicho, en un hospital se puede quitar el dolor con un placebo cuando ya se ha llegado al límite de la dosis recomendada de morfina, ¿por qué aquí no iba a funcionar...? Bueno, hay una sensible diferencia: En el caso contado hay dos personas en el secreto de saber que se da placebo: Dr., y enfermera. En cambio en este otro, estarían involucrados cientos de miles de investigadores y médicos para consensuar tal mentira piadosa... además, para colmo, las empresas farmacéuticas nunca renunciarían al reparto económico generado por la investigación. ¡Jodido dinero!.
Fuentes:
1- Enciclopedia Wikipedia: Sustancia placebo.
2- Hipertextual: ¿Cómo funciona el efecto placebo?
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Por Miguel-A, Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.
(Composición realizada a base de extractos de las fuentes reseñadas al final del artículo).
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| Miguel-A. Cibrián |
Hace algunos días se ha preguntado en el grupo de 'Facebook' qué es el efecto placebo... Hace casi dos años, ya colgamos en este blog un articulo titulado 'Placebo'. Voy a copiar y pegar algunos párrafos. No obstante, aquella explicación se queda muy corta, pues, más o menos, únicamente atendía a lo implicado en los ensayos clínicos... lo cual es lo más tratado aquí, debido a nuestro interés por el tema la investigación y prueba de fármacos para posibles terapias en ataxia... Intentaré ampliarlo:.
¿Qué es el efecto placebo?:
El efecto placebo consiste en una mejoría sobre un malestar, pero que ha sido producida por una sustancia no activa (conocida como sustancia placebo).
Uso del placebo en ensayos clínicos:
Un placebo es una sustancia farmacológicamente inerte, utilizada como control en un ensayo clínico, para poner a prueba si un medicamento es efectivo, o no. Para ello, se divide en dos grupos a un conjunto de pacientes con el mismo cuadro clínico. El primero recibe el medicamento verdadero... y el segundo, (denominado "grupo de control") recibe un placebo. Al comparar el resultado de ambos grupos, se establece si el medicamento funciona, o no.
Por tanto, la clave reside en el grupo de control. Si sólo se utilizara un grupo para poner a prueba el medicamento, sin compararlo con el efecto de un placebo, el resultado no sería concluyente. Puesto que, el placebo es capaz de provocar un efecto positivo a ciertos individuos enfermos, si éstos no saben que están recibiendo un medicamento inactivo, y creen que es uno verdadero. Esto se denomina "efecto placebo", y es debido a causas psicológicas.
Otros usos como sustancia inocua:
Normalmente, los placebos utilizados profesionalmente suelen ser simplemente caramelo (azúcar), o sueros inocuos. Es decir, sin ningún compuesto activo. Sin embargo, cualquier sustancia puede actuar como placebo, incluso un vaso de agua pura.
El placebo tiene una utilización bastante frecuente en hospitales. Se suministra, por ejemplo, como sustituto de analgésicos, para evitar que el paciente sobrepase las dosis de medicación recomendadas en una situación de dolor. La reducción del dolor por el efecto placebo es uno de los efectos más interesantes para la comunidad científica, ya que los estudios demuestran ser capaz de sustituir, en buena medida, al efecto de los opiáceos.
Si una persona cree padecer una enfermedad, pero se tiene la certeza de que sólo se trata de una sugestión (producto de un desequilibrio psicológico, como la hipocondría, por ejemplo), puede otorgársele un placebo. El paciente estará convencido de que toma un medicamento real, y sus aparentes síntomas desaparecerán.
Efecto placebo con sustancia real:
Todo medicamento lleva aparejado un efecto placebo... incluidos los ya sometidos previamente a ensayos clínicos, a doble ciego, con placebo controlado. Si en tal efecto placebo es debido a causas psicológicas, deberá mediar una total confianza del paciente en el Dr., y en el fármaco por él prescrito.
Lo contrario al efecto placebo, sería el efecto nocevo. Más o menos, para entendernos: sería el caso de un paciente que no mejora a pesar de recibir un medicamento activo, correcto, y superadecuado, porque en el fondo se ha mentalizado de que aquello que es una tomadura de pelo.
Cuando un médico receta una medicina siempre cuenta con este curioso fenómeno, que permite que la persona mejore a pesar de que el medicamento no haya hecho efecto... Tanto es así, que en la industria farmacéutica se cuenta este efecto con números redondos... Es más, hay quien lo usa en su propio beneficio, para vender remedios milagrosos, curalotodos, y otras mentiras.
Efecto placebo NO sustancia:
El efecto placebo es debido a causas psicológicas. El efecto placebo no sólo funciona con sustancias, sino que también puede aparecer al aplicar remedios, o acciones, menos usuales (como pueden ser oraciones religiosas, o iconos mágicos): El requisito imprescindible sería una total confianza por parte del paciente... por ridículos/as que pudieran parecernos a otras personas ajenas.
¿Cómo actúa el efecto placebo?:
El efecto placebo es muchísimo más fuerte de lo que la mayoría de la gente piensa. Los mecanismos que activa en nuestro cerebro el efecto placebo son cada vez mejor conocidos, a pesar de que algunos aspectos siguen siendo un auténtico misterio: ¿Hasta dónde llega el poder de la mente?.
¿Es irreal el efecto placebo?:
No. El efecto placebo no es irreal: Puede funcionar sobre todo tipo de dolencias, mitigándolas, o remitiéndolas por completo en muchas ocasiones. Estas mejorías no siempre están asociadas en exclusiva con una condición psicológica, sino que tiene un componente físico real. Si bien, pudiera ser mejoría solamente perceptiva y únicamente temporal... pero aún así, seguiría siendo real: la mejora anímica de un paciente, repercute en su estado físico. Es lo, antes llamado, el poder de la mente.
¿Qué pasaría si se creara un placebo para una de las enfermedades, hoy por hoy, incurables?.
Alguna vez me he hecho esta pregunta en el caso, por ejemplo, de la Ataxia de Friedreich, (la enfermedad que padezco). O bien creando un producto totalmente inactivo... o bien aprovechando una sustancia ya existente para tratar el tal desorden... Por ejemplo, digamos, (y sólo por poner un ejemplo) si, cuando la idebenona sonaba en Europa... si en lugar de discutir si eran galgos o podencos, toda la comunidad médica y científica hubiera cerrado filas (y aunque fuera una mentira piadosa con el sano objetivo de ayudar a los pacientes) lo hubiese dado por una maravilla de similar categoría al descubrimiento de la penicilina.
Teóricamente, si se diera ese requisito, me es fácil pensar que todos los paciente nos hubiéramos puesto en ese tratamiento... y, si no físicamente, sí hubiésemos mejorado anímicamente. Sin embargo, prácticamente, mantener un secreto de tal magnitud, es un imposible total. Si como se ha dicho, en un hospital se puede quitar el dolor con un placebo cuando ya se ha llegado al límite de la dosis recomendada de morfina, ¿por qué aquí no iba a funcionar...? Bueno, hay una sensible diferencia: En el caso contado hay dos personas en el secreto de saber que se da placebo: Dr., y enfermera. En cambio en este otro, estarían involucrados cientos de miles de investigadores y médicos para consensuar tal mentira piadosa... además, para colmo, las empresas farmacéuticas nunca renunciarían al reparto económico generado por la investigación. ¡Jodido dinero!.
Fuentes:
1- Enciclopedia Wikipedia: Sustancia placebo.
2- Hipertextual: ¿Cómo funciona el efecto placebo?
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miércoles, 9 de septiembre de 2015
La 'University of South Florida' y 'Friedreich's Ataxia Research Alliance' albergan un simposio científico
Blog "Ataxia y atáxicos".
Extraído de "eurekalert.org" ... (ver original, en inglés, en el enlace "fuente" ... al final del artículo).
(Traducción al español de Miguel-A. Cibrián).
La Ataxia de Friedreich, y trastornos relacionados, serán tratados en el séptimo simposio científico anual: "Understanding energy for a cure"... El simposio se llevará a cabo el día 17 de septiembre en el salón Marshall de la USF... El evento, gratuito y abierto al público, está organizado por la 'Friedreich's Ataxia Research Alliance, (FARA)', y el Centro de Investigación en ataxia de la 'University of South Florida, USF'.
Por primera vez, el simposio incluirá una mesa redonda con varias empresas de la industria biotecnológica y farmacéutica, líderes en nuevos ensayos clínicos probando medicamentos y terapia génica para la Ataxia de Friedreich... Las listas de los paneles incluyen a representantes de 'Agilis Biotherapeutics, LLC'... 'Horizon Pharma, plc'... 'Reata Pharmaceuticals Inc'... y 'Retrotope, Inc.'. Las empresas colaboran con FARA y las instituciones académicas, para centrarse en investigaciones con el objetivo de mejorar la calidad y la duración de vida de las personas diagnosticadas con la mencionada enfermedad, y conducir a tratamientos que eliminen sus síntomas.
Pacientes con Ataxia de Friedreich, de todo el país, y sus familias, vendrán a la USF, para compartir sus pensamientos y puntos de vista acerca de energizar la búsqueda de una cura. El evento también contará con la presencia de partidarios de la gala 'Energy Ball FARA', a celebrar el sábado, 19 de septiembre.
El simposio científico volverá a ser transmitido a través del canal Ustream de CureFA, con oportunidades para los visitantes de unirse a la conversación desde larga distancia. Para ver las presentaciones en tiempo real, visite: http://www.ustream.tv/channel/curefa
La Ataxia de Friedreich es una rara enfermedad neurodegenerativa y progresiva, que afecta a niños y adultos, para los cuales, actualmente, no hay ningún tratamiento aprobado. Los síntomas incluyen disfunciones neurológicas, cardíacas, ortopédicas, y endocrinas.
El simposio será organizado por Clifton Gooch, MD, profesor y presidente del Departamento de Neurología de la USF. Theresa Zesiewicz, MD, profesora de neurología y directora del Centro de investigación en ataxia de la USF, impartirá a los asistentes una actualización sobre las iniciativas en Ataxia de Friedreich en la USF, uno de los 10 centros de la red de colaboración en investigación con FARA.
El presidente de FARA, Ron Bartek, y Jennifer Farmer, directora ejecutiva, darán una visión general de los progresos realizados a nivel nacional en la investigación la enfermedad.
Como orador destacado, Sanjay Bidichandani, MBBS, PhD, presidente de genética médica de pediatría y profesor de pediatría, bioquímica, y biología molecular, de la Universidad de Oklahoma, hablará sobre la lista de tratamientos en investigación en Ataxia de Friedreich... Él formó parte del grupo que descubrió el gen del desorden, y, en los últimos 15 años, su investigación ha ayudado a caracterizar defecto genético y epigenético de la enfermedad.
De USF Health, el doctor Gooch moderará una sesión de preguntas y respuestas sobre las perspectivas de vida de los pacientes, y su participación en ensayos clínicos.
La Friedreich's Ataxia Research Alliance, (FARA) es una organización sin fines de lucro dedicada a buscar una cura para la Ataxia de Friedreich mediante la investigación. Sus donaciones y actividades proporcionan apoyo a la investigación básica y traslacional, al desarrollo farmacéutico y biotecnológico, y a ensayos clínicos y conferencias científicas.
Descargo de responsabilidad: 'AAAS y EurekAlert' no se responsabilizan de la exactitud de los comunicados de prensa publicados en 'EurekAlert'.
Fuente original, en inglés: http://www.eurekalert.org/pub_releases/2015-09/uosf-uos090115.php
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2- Sección 'Viñeta de humor del día':
Aviso a supervivientes:
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Extraído de "eurekalert.org" ... (ver original, en inglés, en el enlace "fuente" ... al final del artículo).
(Traducción al español de Miguel-A. Cibrián).
La Ataxia de Friedreich, y trastornos relacionados, serán tratados en el séptimo simposio científico anual: "Understanding energy for a cure"... El simposio se llevará a cabo el día 17 de septiembre en el salón Marshall de la USF... El evento, gratuito y abierto al público, está organizado por la 'Friedreich's Ataxia Research Alliance, (FARA)', y el Centro de Investigación en ataxia de la 'University of South Florida, USF'.
Por primera vez, el simposio incluirá una mesa redonda con varias empresas de la industria biotecnológica y farmacéutica, líderes en nuevos ensayos clínicos probando medicamentos y terapia génica para la Ataxia de Friedreich... Las listas de los paneles incluyen a representantes de 'Agilis Biotherapeutics, LLC'... 'Horizon Pharma, plc'... 'Reata Pharmaceuticals Inc'... y 'Retrotope, Inc.'. Las empresas colaboran con FARA y las instituciones académicas, para centrarse en investigaciones con el objetivo de mejorar la calidad y la duración de vida de las personas diagnosticadas con la mencionada enfermedad, y conducir a tratamientos que eliminen sus síntomas.
Pacientes con Ataxia de Friedreich, de todo el país, y sus familias, vendrán a la USF, para compartir sus pensamientos y puntos de vista acerca de energizar la búsqueda de una cura. El evento también contará con la presencia de partidarios de la gala 'Energy Ball FARA', a celebrar el sábado, 19 de septiembre.
El simposio científico volverá a ser transmitido a través del canal Ustream de CureFA, con oportunidades para los visitantes de unirse a la conversación desde larga distancia. Para ver las presentaciones en tiempo real, visite: http://www.ustream.tv/channel/curefa
La Ataxia de Friedreich es una rara enfermedad neurodegenerativa y progresiva, que afecta a niños y adultos, para los cuales, actualmente, no hay ningún tratamiento aprobado. Los síntomas incluyen disfunciones neurológicas, cardíacas, ortopédicas, y endocrinas.
El simposio será organizado por Clifton Gooch, MD, profesor y presidente del Departamento de Neurología de la USF. Theresa Zesiewicz, MD, profesora de neurología y directora del Centro de investigación en ataxia de la USF, impartirá a los asistentes una actualización sobre las iniciativas en Ataxia de Friedreich en la USF, uno de los 10 centros de la red de colaboración en investigación con FARA.
El presidente de FARA, Ron Bartek, y Jennifer Farmer, directora ejecutiva, darán una visión general de los progresos realizados a nivel nacional en la investigación la enfermedad.
Como orador destacado, Sanjay Bidichandani, MBBS, PhD, presidente de genética médica de pediatría y profesor de pediatría, bioquímica, y biología molecular, de la Universidad de Oklahoma, hablará sobre la lista de tratamientos en investigación en Ataxia de Friedreich... Él formó parte del grupo que descubrió el gen del desorden, y, en los últimos 15 años, su investigación ha ayudado a caracterizar defecto genético y epigenético de la enfermedad.
De USF Health, el doctor Gooch moderará una sesión de preguntas y respuestas sobre las perspectivas de vida de los pacientes, y su participación en ensayos clínicos.
La Friedreich's Ataxia Research Alliance, (FARA) es una organización sin fines de lucro dedicada a buscar una cura para la Ataxia de Friedreich mediante la investigación. Sus donaciones y actividades proporcionan apoyo a la investigación básica y traslacional, al desarrollo farmacéutico y biotecnológico, y a ensayos clínicos y conferencias científicas.
Descargo de responsabilidad: 'AAAS y EurekAlert' no se responsabilizan de la exactitud de los comunicados de prensa publicados en 'EurekAlert'.
Fuente original, en inglés: http://www.eurekalert.org/pub_releases/2015-09/uosf-uos090115.php
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2- Sección 'Viñeta de humor del día':
Aviso a supervivientes:
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martes, 8 de septiembre de 2015
Recordando fechas - Mi día gafe
Blog "Ataxia y atáxicos".
Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.
Nota previa importante:
El texto de este artículo, fue escrito por mí, hace unos 15 años. Por tanto, el dato donde se hace referencia al tiempo transcurrido desde mi inicio en el uso de silla de ruedas en exteriores, el lector debiera actualizarlo mentalmente: O sea, actualmente, ya no sería 14, sino 29 anos.
Este artículo puede hallarse en la red de internet entre mis experiencias como atáxico. Lo saco a la luz de nuevo ahora, como recuerdo (aniversario) de fechas pasadas: 7 y 8 de septiembre... aunque de años distintos: 08/09/1992 y 07/09/1999
Han pasado muchos años desde mi comienzo en la utilización de la silla de ruedas en exteriores. Concretamente 14. Posiblemente, alguien piense que 14 años
no es nada, pero dentro de una enfermedad progresiva, como la Ataxia de Friedreich, supone una diferencia abismal. Día a día no se nota la cantidad progresada,
pero si miramos hacia atrás en base a grandes periodos de tiempo, la diferencia entre cuanto somos y cuanto fuimos es deprimente.
Incluso, en nuestro camino de pérdida progresiva, desde el punto de vista comparativo entre pasado y presente, da la impresión de habernos quejado por nimiedades que son una leve sombra de nuestro malestar actual. Y, aun cuando el resto de los mortales pone sus esperanzas en el mañana, el oscuro futuro siempre es para nosotros la meta a olvidar.
En 1992 adquirí una silla de motor. Lo admito, fue un poco por capricho dentro de la necesidad: Supongo que para los ajenos a este rollo de la ataxia puede resultar difícil entender esta paradoja, cuando resulta facilísima de comprender para un paciente de ataxia. Simplemente, no era una necesidad extrema, pero no habría ningún obstáculo para calificarlo de necesidad.
Yo vivo en un pueblo y me rodaba toda clase de caminos. El sistema giratorio de la ruedas delanteras de una silla no es idóneo para caminos rurales con grava, arena, o deformidades más o menos profundas. No importaban las imperfecciones de la vía, aún podía realizar alguna clase de movimientos para poder salir del bache cuando me metía. Mi truco consistía en fijar mis pies en el suelo y levantar las ruedas delanteras a la vez que accionaba la palanca de avance de la silla hasta pasa el obstáculo. Si ese procedimiento no daba resultado, me tiraba al suelo y, gateando, me dirigía a la parte trasera de la silla y empujaba hasta ponerla en mejor terreno.
Estamos en septiembre de 1999. Por supuesto, afectado por el progreso de la ataxia, yo no soy el mismo de 1992. Hace algunos años que me es imposible llevar a cabo mis viejos trucos. Si el tiempo es bueno (primavera y verano: la provincia de Burgos es la Siberia de España [:-)]), salgo todas la mañanas a dar un paseo. Mi padre, con mal genio aunque con buen criterio, me limita las áreas adonde ir. En realidad, en una población de 70 habitantes apenas existe posibilidad de elección. Mis paseos son alejarme un poco del pueblo a leer el periódico al sol sin rebasar ciertos límites impuestos por mi padre y por mi cordura.
Por cierto camino rural mi límite está en la ermita. Aquel día, pensé seguir un poco más adelante, y subir a una colina para poder disfrutar de un panorama más extenso. El agua de las lluvias, al correr por el camino de la ladera, había abierto dos surcos. Observé detenidamente el terreno, y me convencí de no existir peligro, por haber entre ambos surcos metro y medio en buenas condiciones para pasar. Así fue, la silla no tuvo ninguna dificultad subiendo. Allí arriba disfruté del panorama y, luego, decidí regresar.
Pronto me percaté de haberme metido en una trampa. Para la silla, en cuanto a la fiabilidad de la dirección, subir y bajar eran todo lo contrario. Subiendo era el motor quien accionaba las ruedas, mientras bajando tenía que retenerlas. Sin poder evitarlo y aunque cruzara la dirección hacia el punto opuesto, mi silla iba derrapando hacia el surco más bajo de los dos. Por fin, una rueda delantera cayó al surco y yo salí despedido hacia adelante. El golpe no debió ser importante, porque ni siquiera lo recuerdo.
Gateando y con gran esfuerzo, logré sacar la silla del surco y ponerla en mejores condiciones para volver a iniciar la marcha. A continuación, intenté ascender a la silla. Todos mis intentos por subir fueron vanos. Mi corazón había comenzado a agitarse, y temí una taquicardia de las que ya no es posible contarlas. Por ello, no tuve más remedio que, para protegerme del sol, colocar sobre mi cara la almohadilla llevada normalmente bajo el culo y esperar pacientemente las dos horas que faltaban para la hora de comer. Si al tiempo de la comida no había regresado, como lo hacía habitualmente, irían a buscarme.
Quise dormirme para matar dulcemente el tiempo de espera, pero mis pensamientos no me dejaron dormir. Numerosos recuerdos poco gratos pasaron por mi cabeza de una forma encadenada. Aún sin desmenuzar el anterior llegaba otro... y otro... y otro más. Fue imposible evitar que mis ojos se humedeciesen. De repente, recordé que un 8 de septiembre había volcado con la silla produciéndome una luxación en un codo. "¡Mierda -me dije-, si me parece que hoy también estamos a 8 de septiembre!. ¿Será mi día gafe?".
Producto de la casualidad, porque las tareas de la recolección estaban concluidas, por aquel camino pasaba un labrador con su tractor. Me ayudó a subir a la silla, y pude regresar a casa.
Mi madre enseguida vio mi ropa llena de tierra, y preguntó:
- ¿Qué te ha pasado?.
- Nada -respondí. ¿No me ves que estoy aquí?. No me preguntes. No quiero hablar de ello.
Mi madre si limitó a buscar un cepillo para cepillar mi ropa.
Estando cepillándome, vino mi padre. Él sí sabía dónde había estado: más allá de los límites impuestos, porque me reprochó llevar el polvo colorado de Ribota (nombre de la colina), pero no sabía que me había caído de la silla.
Mi obsesión era entrar en casa para comprobar en el calendario de pared de la cocina la fecha exacta del día: Esta vez no era 8 de septiembre, sino 7 de septiembre [:-)].
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Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.
Nota previa importante:
El texto de este artículo, fue escrito por mí, hace unos 15 años. Por tanto, el dato donde se hace referencia al tiempo transcurrido desde mi inicio en el uso de silla de ruedas en exteriores, el lector debiera actualizarlo mentalmente: O sea, actualmente, ya no sería 14, sino 29 anos.
Este artículo puede hallarse en la red de internet entre mis experiencias como atáxico. Lo saco a la luz de nuevo ahora, como recuerdo (aniversario) de fechas pasadas: 7 y 8 de septiembre... aunque de años distintos: 08/09/1992 y 07/09/1999
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| Miguel-A. Cibrián |
Incluso, en nuestro camino de pérdida progresiva, desde el punto de vista comparativo entre pasado y presente, da la impresión de habernos quejado por nimiedades que son una leve sombra de nuestro malestar actual. Y, aun cuando el resto de los mortales pone sus esperanzas en el mañana, el oscuro futuro siempre es para nosotros la meta a olvidar.
En 1992 adquirí una silla de motor. Lo admito, fue un poco por capricho dentro de la necesidad: Supongo que para los ajenos a este rollo de la ataxia puede resultar difícil entender esta paradoja, cuando resulta facilísima de comprender para un paciente de ataxia. Simplemente, no era una necesidad extrema, pero no habría ningún obstáculo para calificarlo de necesidad.
Yo vivo en un pueblo y me rodaba toda clase de caminos. El sistema giratorio de la ruedas delanteras de una silla no es idóneo para caminos rurales con grava, arena, o deformidades más o menos profundas. No importaban las imperfecciones de la vía, aún podía realizar alguna clase de movimientos para poder salir del bache cuando me metía. Mi truco consistía en fijar mis pies en el suelo y levantar las ruedas delanteras a la vez que accionaba la palanca de avance de la silla hasta pasa el obstáculo. Si ese procedimiento no daba resultado, me tiraba al suelo y, gateando, me dirigía a la parte trasera de la silla y empujaba hasta ponerla en mejor terreno.
Estamos en septiembre de 1999. Por supuesto, afectado por el progreso de la ataxia, yo no soy el mismo de 1992. Hace algunos años que me es imposible llevar a cabo mis viejos trucos. Si el tiempo es bueno (primavera y verano: la provincia de Burgos es la Siberia de España [:-)]), salgo todas la mañanas a dar un paseo. Mi padre, con mal genio aunque con buen criterio, me limita las áreas adonde ir. En realidad, en una población de 70 habitantes apenas existe posibilidad de elección. Mis paseos son alejarme un poco del pueblo a leer el periódico al sol sin rebasar ciertos límites impuestos por mi padre y por mi cordura.
Por cierto camino rural mi límite está en la ermita. Aquel día, pensé seguir un poco más adelante, y subir a una colina para poder disfrutar de un panorama más extenso. El agua de las lluvias, al correr por el camino de la ladera, había abierto dos surcos. Observé detenidamente el terreno, y me convencí de no existir peligro, por haber entre ambos surcos metro y medio en buenas condiciones para pasar. Así fue, la silla no tuvo ninguna dificultad subiendo. Allí arriba disfruté del panorama y, luego, decidí regresar.
Pronto me percaté de haberme metido en una trampa. Para la silla, en cuanto a la fiabilidad de la dirección, subir y bajar eran todo lo contrario. Subiendo era el motor quien accionaba las ruedas, mientras bajando tenía que retenerlas. Sin poder evitarlo y aunque cruzara la dirección hacia el punto opuesto, mi silla iba derrapando hacia el surco más bajo de los dos. Por fin, una rueda delantera cayó al surco y yo salí despedido hacia adelante. El golpe no debió ser importante, porque ni siquiera lo recuerdo.
Gateando y con gran esfuerzo, logré sacar la silla del surco y ponerla en mejores condiciones para volver a iniciar la marcha. A continuación, intenté ascender a la silla. Todos mis intentos por subir fueron vanos. Mi corazón había comenzado a agitarse, y temí una taquicardia de las que ya no es posible contarlas. Por ello, no tuve más remedio que, para protegerme del sol, colocar sobre mi cara la almohadilla llevada normalmente bajo el culo y esperar pacientemente las dos horas que faltaban para la hora de comer. Si al tiempo de la comida no había regresado, como lo hacía habitualmente, irían a buscarme.
Quise dormirme para matar dulcemente el tiempo de espera, pero mis pensamientos no me dejaron dormir. Numerosos recuerdos poco gratos pasaron por mi cabeza de una forma encadenada. Aún sin desmenuzar el anterior llegaba otro... y otro... y otro más. Fue imposible evitar que mis ojos se humedeciesen. De repente, recordé que un 8 de septiembre había volcado con la silla produciéndome una luxación en un codo. "¡Mierda -me dije-, si me parece que hoy también estamos a 8 de septiembre!. ¿Será mi día gafe?".
Producto de la casualidad, porque las tareas de la recolección estaban concluidas, por aquel camino pasaba un labrador con su tractor. Me ayudó a subir a la silla, y pude regresar a casa.
Mi madre enseguida vio mi ropa llena de tierra, y preguntó:
- ¿Qué te ha pasado?.
- Nada -respondí. ¿No me ves que estoy aquí?. No me preguntes. No quiero hablar de ello.
Mi madre si limitó a buscar un cepillo para cepillar mi ropa.
Estando cepillándome, vino mi padre. Él sí sabía dónde había estado: más allá de los límites impuestos, porque me reprochó llevar el polvo colorado de Ribota (nombre de la colina), pero no sabía que me había caído de la silla.
Mi obsesión era entrar en casa para comprobar en el calendario de pared de la cocina la fecha exacta del día: Esta vez no era 8 de septiembre, sino 7 de septiembre [:-)].
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